Afición por soluciones golpistas y predilección por un poder débil

La afición por el golpismo y la predilección por los poderes débiles, son rasgos en apariencia contradictorios, pero ambos contribuyen a menoscabar el papel de libertad y de la soberanía popular. Papel encargado a la OEA.

Los golpistas hondureños asesorados por la CIA, usando a la OEA juegan al desgaste, en este juego el tiempo es un elemento fundamental para evitar que Zelaya regrese al poder. Micheletti, atrincherado como esta, sostiene el laboratorio golpista para pulsar la reacción latina.

El toque de queda, la permanente militarización, los 8 juicios a Zelaya, la matriz de opinión orquestada desde CNN, la hipócrita actitud de la casa blanca y la OEA comunicándose permanentemente con el traidor embajador hondureño en los Estados Unidos, las grandes familias blancas aportando económicamente, hacen todo lo posible para consumar el golpe, y que este sirva de climatización para continuar con la desestabilización a los gobiernos revolucionarios en Sudamérica, siempre con la iniciativa del golpe que revivió.

Lo más grave del golpe en Honduras es la visible intención de propagar el golpe en toda la región. Grandes familias blancas de las oligarquías locales saben que si Zelaya no logra neutralizar el golpe, este no tardaría en adaptarse a la situación revolucionaria latinoamericana. ¿Por qué? Porque estas han evolucionado en los respectivos procesos. Nos han tomado el pulso, saben cuales son nuestras fortalezas y cuales nuestras debilidades; aceptan el presente, pero, ya ven en el futuro hondureño que, los típicos golpes todavía funcionan.

Perder Honduras, seria como perder las llaves y luego buscarlas a oscuras. Las dinastías burguesas saben que se las juegan en conjunto, también saben que tienen herramientas estructuradas que los apoyan, la OEA ya agoto todas sus posibilidades diplomáticas y de derecho al momento, le queda la sanción, pero todos sabemos que eso es lo que buscan en alianza con Washington. Que el proceso de Zelaya se dilate y el golpe se fortalezca con los anuncios de adelantar elecciones.

Lo cierto es que la OEA, ONU, representan el miedo para las revoluciones del siglo XXI, alentadas por la agazapada estrategia de Obama y las oligarquías locales. Lo penoso es que sabemos que la OEA no sirve políticamente, y eso, su organización avalada por 35 naciones, es lo que utiliza para materializar el golpe. Nos paso factura del levantamiento de la sanción a Cuba, y como el otro brazo ejecutor del imperio la ONU, no se pronuncia y resuelve, porque para eso esta la OEA, entonces, en esos papeleos fortalecemos al imperio. Según “analistas”, será quien, por medio de su departamento de estado, en última instancia, se pronuncie sancionando o avalando el golpe, para eso y mientras tanto, el expulsado embajador de EEUU en Venezuela regreso a sus funciones.

Somos tan pendejos, para nada aprendimos la experiencia de Ortega en su primera revolución o el golpe del 2002 contra Chávez o los constantes movimientos separatistas en Bolivia, orquestados desde las embajadas de EEUU. ¿Cuando? Comprenderemos que estamos en revolución y que hay que actuar en consecuencia. ¿Cuándo?

Los mitos son a veces más tenaces que los hechos, y el paraíso perdido de la izquierda brilla con un resplandor mas vivo, cuanto que la tierra prometida no esta a la vista. En la izquierda radical vemos incluso, que la ingenuidad de la que hacemos gala, aparece la barbarie en la que los medios de comunicación, la corrupción, el burocratismo, el egoísmo, destruyen la obra de 10 años por humanizar a los pueblos. Yo pregunto, ¿Cómo sostener una revolución destinada a cambiar el sistema y luchando contra el enemigo de toda una vida, sin ser radical? Mientras no construyamos un proceso seguro, que nos lleve al socialismo no podemos ser moderados, de no vean lo de Honduras, he ahí el ultimo de los ejemplos.

En nuestra propia camaradería se critico el radicalismo porque el presidente Chávez lo hizo, entonces todos lo repiten como loros, sin razón, sin análisis, sin reflexión. Todos desde venezolana de TV asumieron que ser radical es malo para el chavismo, pero ¿será malo para el bolivarianismo o para el socialismo en su proceso? Ni siquiera es radicalismo, es sentido común, es instinto de permanencia, de conservación de nuestro proceso.

Se diría entonces, que el rápido movimiento de la derecha en el continente, no solo en Honduras ha invertido las posiciones de la revolución. En el contexto del cambio, al que nos vemos arrastrados por la innovación tecnológica y por la economía globalizada, nunca nos adaptamos con eficiencia al proceso por la falta de conocimiento socialista.

Los rasgos de cultura que explican, a la vez, cierta adaptación y cierta resistencia de la sociedad al cambio, son en gran parte, comunes a los hombres y mujeres de derecha e izquierda. Forman el temperamento nacional. Sumado a que, dos factores han favorecido a la derecha últimamente:

1- La llegada de Obama

2- Con el, el poder ya no gasta sino que renueva.

Antaño, los revolucionarios tenían un fusil entre las manos, eso termino. Pero no veo actualmente, donde están los pacifistas revolucionarios de calidad, no se trata solo de imitar la dialéctica comunista, deteniéndose justamente antes de su ejecución; hay que saber hablar y actuar simultáneamente sobre el socialismo que, de acuerdo con sus deseos, tendría que nacer ya no de un explosivo, sino de una explosión de las actuales estructuras de la economía globalizada, y le atañe de una manera general a la mayoría de la sociedad, no solo al chavismo, le concierne al bolivariano y al revolucionario así como a la oposición, obviamente bajo nuestro control. Y eso lo sabe Obama, con nuestra actitud seguimos cediéndole el control.

Esta ideología, tenia en su origen, una motivación positiva. El presente era tan inaguantable que se necesitaba una revolución para alumbrar el futuro, esa ideología renovaba el poder revolucionario, era una motivación positiva, hoy parece, y no solo para la vieja militancia, que la esperanza del mañana es tan incierto, la gente no quiere cambiar el presente aun cuando apoyan verbalmente el proceso. Necesitamos renovar el poder revolucionario.

Se ha demostrado 100 veces, que la perspectiva cada vez más teórica de una conmoción cada vez más lejana, servia de coartada para sostener los viejos aparatos políticos así como a su gente que lo administra por diversas razones: amistad, lealtad, confianza, costumbrismo, suavizándolo con la esperanza de que un cambio llegara, sosteniendo al pueblo en el ultimo escaño de la escala social.

Es parecido a lo que Marx dijo sobre la religión, siempre esta anima por revelación, a que los pueblos pobres serán los primeros en un mundo mejor. La esperanza de la tierra prometida desarma a los combatientes, su anuncio constante, sustituye, para la militancia, las operaciones rentables.

Esa tendencia a picar el cebo ha hecho constantemente a las revoluciones, perder ocasiones que estaban al alcance de su mano. Así nosotros no dejamos de conducirnos como si todo estuviera ya listo para el socialismo.

Se trata únicamente de mostrar lo que queremos ya que no podemos hacer lo que queremos, dijo uno de los ministros de la comuna al formular su programa de gobierno, antes del embate de los versalleses.

Nosotros, en nuestro proceso, nos estamos olvidando de atacar el sitio donde podemos consolidar la revolución, perdiendo el tiempo en lo inútil.


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Raúl Crespo


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