Cuba sí, OEA no…

Cuando el viejo Hegel reconoció en su incuestionable profundidad el palpitar de un “espíritu de los tiempos” dentro de la construcción de la historia, seguramente se refería a los aíres que hoy respiramos todos quienes, a pesar de las zancadillas y desde la negación de las frustraciones, insistíamos en continuar “neceando” al empujar.

La bienvenida para el reingreso de Cuba a la OEA no es un hecho histórico consecuencia exclusiva del vertiginoso y catastrófico derrumbe de la economía y los espacios de influencia y de poder de los Estados Unidos. Creerlo miserablemente sería aceptar que no somos capaces de alcanzar algún día nuestra ansiada libertad. Sería concederle razón y argumentaciones al cancerbero para permitirse el lujo insultante, luego de habernos mantenido encerrados, excusarse al afirmar que durante todo ese tiempo mantuvo la puerta de la jaula abierta.

Esta nueva realidad que se respira proviene de la efervescente propagación de un “espíritu” que comienza a manifestarse recuperando y procurando espacios nuevos y orgánicos donde alcanzar la regeneración de nuestra historia, bajo la prosperidad plena y colectiva de nuestro porvenir. De ahí que la OEA, por haberse premeditadamente constituido en el mausoleo donde los principales genocidas de nuestro pasado reciente han enterrado las pruebas y encontrado absolución a sus aberrantes crímenes, debe cerrar definitivamente sus puertas.
La OEA solo nos podría servir para que los nuevos espacios integración tengan en su lapidario historial la primera limitación.

De más estaría decir que mientras sus puertas permanezcan abiertas los principales cómplices aun mantendrán el poder y la legitimidad suficiente para intentar revertir la consecución de nuestros progresos. La gallarda actitud de Cuba de no reingresar a ese antro, donde aun deben permanecer las facturas y los registros de nuestro sangriento pasado, debe ser digna de emular.

No cabe duda que lo hasta hace poco impensable es hoy una gran realidad. Razón suficiente para continuar alcanzando lo que aun nada sería si nos acostumbramos, en este periodo claramente de zafra, en congeniar y coexistir con los monumentos y supersticiones que en el ayer continuamente incendiaron nuestras primaveras. Lo pronto es demolerla por completo alcanzando el definitivo término del Bloqueo a Cuba, la inmediata liberación de los 5 héroes cubanos ilegalmente presos en las cárceles de los EEUU y la extradición a Venezuela del terrorista internacional Posada Carriles, y sus secuaces.
Lo demás vendrá por sí solo, y aun más rápido…

waldomunizaga@hotmail.com


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Waldo Munizaga


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