Desacreditados esfuerzos revisionistas en China y Rusia

Lo que ocurre con Rusia, la desunión de la teoría y la práctica, habla junto a China, según la letra y el espíritu económico del momento, la revisión del marxismo.

Después de lo que Marx hizo con la enorme complejidad de la situación humana, y después de lo que hizo Lenin con el marxismo a Gorbachov, no hay límite al revisionismo permitido. Siempre que la revisión proteja el capital. Cualquier presidente de Rusia y China, liquidan cualquier aspecto de la ideología comunista que se cruce en el camino de la oportunidad. El único requisito, ocultar el cadáver de Marx, en una espesa palabrería.

Por lo pronto, los socialistas de derecha hacen estragos dentro de esas dos naciones. Sus esfuerzos han tenido éxito engañando al pueblo, así, sus gentes, en la interpretación de los problemas y en su visión de la crisis mundial, ya no es en general accesible, en proporción importante, a la ideología socialista, ni a los esfuerzos colaboracionistas por superar la pobreza.

La inaccesibilidad de los obreros no es importante para los partidos comunistas, mientras no se interpongan en su política exterior con el G7 o aquellos cuya buena voluntad podría conducir a provechosas relaciones comerciales libre de los principios de izquierda, ni se interpongan en el camino de las relaciones diplomáticas ventajosas. Permitieron el cerco de la OTAN primero y luego del escudo anti misiles de Estados Unidos, mientras hacían creer al mundo su recuperación como potencias militares y económicas.

Tomando al mundo en conjunto, constantemente se están creando nuevos esfuerzos revolucionarios en los países de Oriente, América Latina y en algunos países de Europa. Sin embargo, China y Rusia, no salen de su línea de expansión comercial y militar. Actitud que no puede considerarse progresista, sin la inspiración de la ideología socialista, para combatir la globalización y al dólar como moneda mundial. No basta proclamar la creación de una nueva moneda que reemplace al dólar, pues ustedes saben que mientras continúen con esa actitud mixta, el cambio de moneda, es lirico, porque forman parte de la esclavitud social.

Sus políticas timoratas con respecto a la OTAN y a los EEUU, no ofrecen orientación adecuada para la paz y el desarrollo social, pues, su crecimiento comercial energético con Europa, proveedores del  45% de gas, el incremento en la venta de armas superando el mercado tradicional en Oriente Medio, Asia e India, llegando a Latinoamérica por Venezuela hasta Chile se lo impide. Junto  China son parte importante de la globalización. La utilización de sus revoluciones pasadas, en la historia actual, no representa nada, están en una transición al capitalismo, por lo tanto no les interesa la integración socialista, así nuestras cancillerías manifiesten lo contrario, ya que van, por la senda del capital que los apremia.

No apoyan un clima favorable, para el socialismo, los acuerdos, son solo eso, acuerdos. No se integran frontalmente en la lucha por erradicar la desigualdad. No les interesa superar la guerra fría. Por el contrario gente del partido comunista y del gobierno, industriales, muestran un satisfactorio deseo de mutua comprensión capitalista. División industrial, política, cultural, enraizada en la propiedad privada, durara hasta que la comunicación de toda la propiedad en todas partes, este consumada. Por lo tanto, nada esta más lejos de la realidad que apartarse del perverso capitalismo, para seguir su propio camino a pesar de los potenciales energéticos, militares y económicos. Convivencia interna con los dos sistemas sociales, cada uno en su propio dominio, indiferentes a la tarea que tienen por delante, que el mundo reclama.

Lideres preocupados por su diplomacia personal, con un ojo en las empresas petroleras y militares, dedicados a conservar el quebrado mercado con occidente y corresponder plenamente a los principios de la nueva globalización. Sus partidos no realizan su papel asignado con el pueblo, dedicados a la diplomacia para conseguir acuerdos ventajosos de capital, no de integración, siempre sosteniendo la tesis del desarme. Desde Putin el estribillo del capital mixto, por el miedo a China y viceversa. Los dos tratan con occidente, el tipo de amistad, que puedan necesitar más tarde.

Puede aceptarse dirán algunos, porque la educación y la tecnología, están haciendo de Rusia mas capitalista, más progresista. Y, porque al subir los niveles de vida, se parecen más a las naciones occidentales, lo mismo pasa con China, sumándole su potente economía que favorece la globalización. Es posible, que actualmente no exista otro remedio por el cerco militar. No pueden arriesgarse a la guerra nuclear, mientras tanto advierten y advierten, continúan perdiendo su anterior perímetro del pacto de Varsovia, al otro lo amenazan desde Taiwán y la India. Pero conservan el reformismo al capitalismo. 




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Raúl Crespo


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