Formaci;on ideológica y praxis (XXXIV)

¡El pueblo, unido, jamás será vencido!

¡Cuántas veces y en cuantos tipos de situaciones revolucionarias hemos gritado a coro esa consigna de resistencia o de ofensiva en los últimos cuarenta años!.


¿Qué formación ideológica socialista sería posible lograr sin esas expresiones populares de gran arraigo entre los revolucionarios que las exclaman tanto cuando sienten euforia, estado de reconocimiento y alta autoestima, o cuando también, presienten e intuyen el peligro para su proceso revolucionario? Es precisamente la unidad de teoría y práctica propugnada por el pensamiento socialista, y la propia práctica revolucionaria de forma consecuente que origina las expresiones de ese tipo, sea como hecho consumado, una aspiración o un llamado de urgencia política.


LA UNIDAD ES ANTE TODO UN HECHO CULTURAL



Dicen algunos investigadores que ¡El pueblo, unido, jamás será vencido! es una idea expuesta por primera vez, por Jorge Eliécer Gaitán, en la década de los 40 del pasado siglo XX, en uno de sus discursos populares y masivos, presentada como un reconocimiento a la verdadera esencia del poder popular para llegar a ser invencible: la unidad. Sin embargo, no fue sino hasta la década de los 70 que se convirtió en un símbolo pero con un significado más de aspiración o llamado que de real poder revolucionario logrado, en el contexto de los avatares políticos de Salvador Allende.



Sin dudas de ningún tipo, esa máxima del saber popular y revolucionario es comenzada a exclamarse en actos, marchas y concentraciones, de forma apasionada a partir de la década de los setenta, al entrar el proceso socialista chileno en una fase de radicalización sin estar las fuerzas sociales y políticas debidamente organizadas frente al poder militar chileno aliado a los gobernantes estadounidenses. Ella alcanza su máximo apogeo luego de que Allende es asesinado, pues la frase o máxima popular alcanza una mayor legitimidad ante los pueblos del mundo que indignados apreciaron cómo el imperialismo organizó, financió y ejecutó el asesinato del gran chileno. Si hubiera habido unidad en el pueblo, los fascistas chilenos no hubieran podido imponer la represión y los asesinatos de miles de ciudadanos y ciudadanas.



La frase ha dado la vuelta al mundo asociada a la caída del gobierno de la Unidad Popular y desde que los grupos musicales Quilapayun o Inti Illimani, intelectuales orgánicos, convirtieron la frase de Gaitán en símbolo, al usarla de titular y de estribillo, en una canción revolucionaria que ha pasado a la historia como todo "un himno mundial de la resistencia popular". Decenas de trovadores y grupos musicales europeos o norteamericanos, todos irreverentes hacia el poder capitalista, han traducido la famosa frase y en sus sociedades exclaman también con pasión: "The people united will never be defeated!"



En el trayecto de la Revolución Cubana hasta 1970 la frase no se conoció. Fue encontrada cuando se escucharon las canciones de los trovadores chilenos, los cuales fueron famosos y queridos en toda Cuba. Pero como frase de aspiración o de llamado ante el peligro, en Cuba no tuvo mayor significado pues hacía ya diez años que el significado de esa máxima había comenzado a enraizarse en todos los rincones del país y en cada una de su gente, precisamente desde que la Revolución Cubana liderada por Fidel inició la recuperación de las riquezas del país y se las devolvió al pueblo cubano, lo cual hizo posible la estrecha unidad de todo el pueblo en torno a su líder y en defensa de su revolución social. Cualquiera de los nueve millones de cubanos a la altura de 1973, luego de vencer en Playa Girón y resistir la agresión y bloqueo estadounidense, enfrentar los sabotajes contrarrevolucionarios a la economía y unirse al campo socialista, estaba convencido plenamente que sin unidad del pueblo es imposible la victoria permanente. Por ello, la unidad del pueblo es –ante todo- un hecho cultural y como tal, va formando parte de la idiosincrasia del ser socialista.



LA APLICACIÓN DE LA TEORÍA SOCIALISTA GUIA EL PROCESO UNITARIO



Fue precisamente la praxis revolucionaria, guiada por una certera teoría, "la partera" de la unidad del pueblo. Pero es un parto en varios actos, en correspondencia con cada fase de desarrollo de cualquier proceso revolucionario. Y no hay otra teoría capaz de guiar la unidad de todo el pueblo que aquella teoría socialista iniciada por Carlos Marx y Federico Engels, y luego enriquecida por muchos líderes victoriosos que han llevado a sus pueblos por los caminos del socialismo. Uno de los más sabios y extraordinarios líderes, maestro de la unidad del pueblo, es Fidel, quien es un fiel alumno de José Martí, el gran bolivariano que extrajo sabias enseñanzas del proceso de desunión que provocó la muerte del Libertador Simón Bolívar. Y Fidel, como Martí en su época, fueron ejemplares y paradigmáticos en lograr la unidad de dirección, en enseñar a sus seguidores en todo ello, y a partir de ahí, lograr la unidad de acción del pueblo para alcanzar los fines y objetivos trazados.



Allí podríamos encontrar uno de los hilos conductores para poder explicar con acierto el por qué un país tan rico en recursos naturales y no renovables, como lo es Venezuela o cualquier otro país de Nuestra América, estuvo sufriendo, o algunos aún sufren, las consecuencias de los estados de desigualdades y de explotación capitalista, aún entrando al siglo XXI, en plena era de la cibernética, de la biotecnología, de la ingeniería genética, de los vuelos espaciales, de las nanotecnologías y de la genómica. La mayoría de esas ciencias y tecnologías desvinculadas o inalcanzables para los pueblos latinoamericanos o caribeños, salvo cuando construyen el socialismo.



El propio hilo conductor del recorrido por el que ha transitado la unidad interna de los pueblos en Nuestra América explica ahora la nueva situación revolucionaria del continente, donde la nota más destacada –como ha dicho el Comandante Chávez al recibir hoy a los presidentes del ALBA- es que ya América Latina no es "el patio trasero" del imperialismo yanqui. En la medida en que los pueblos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Honduras y ahora Dominica, van logrando la unidad de todo el pueblo, como la logró la Revolución Cubana, luego de concluir la guerra contra la dictadura militar de Batista, y todos los casos en procesos pacíficos (incluida Cuba después de 1959), aún cuando hayan estado y estén enfrentados al imperialismo yanqui, entonces se van creando las condiciones necesarias para avanzar hacia el desarrollo integral, solidario y sustentable de cada país, donde "los hierros y los aceros de las espadas se van convirtiendo en hierros y aceros para los arados" y para ese tipo de desarrollo.



La unidad del pueblo (expresado en mayor organización y capacidad de acción unitaria) es premisa, pero a su vez, causa de los saltos adelante. Premisa porque no es posible aplicar las políticas sociales, a profundidad y coherentemente con los planes y fines socialistas, sin unidad del pueblo, y causa porque cuando se dan cambios sustanciales hacia una mayor unidad del pueblo, las fuerzas retardatarias, conservadoras y por ello contrarrevolucionarias, se ven limitadas para imponer sus voluntades y en cada batalla a la que se lanzan contra el pueblo, son derrotadas por el propio pueblo unido.



Por tales razones, en cada revolución socialista, sus líderes tuvieron la necesidad de definir -de forma tácita o expresa- lo que debía considerarse como "pueblo", siempre incluyendo en él, como sujeto del proceso histórico, a todo aquel ciudadano y ciudadana que apropiados del ideal de Nación participan en los procesos políticos en función de impulsar el desarrollo sin explotación, con solidaridad hacia los más vulnerables y decididos a eliminar las numerosas trabas con que las fuerzas capitalistas tratan de recuperar o mantener los privilegios de clase, conquistados "a sangre y fuego" en siglos de dominación y explotación.



Estudiar a Lenin, Mao y Fidel en sus concepciones acerca del pueblo o del sujeto histórico de cada revolución, es importante, pues sólo conociendo el pensamiento político de los líderes socialistas y contrastándolo con sus obras sociales y desempeño político, podremos tener una visión más adecuada para comprender y continuar construyendo el socialismo bolivariano. Y los tres fueron inclusivos al definir el sujeto histórico y su papel. Indagar y conocer adecuadamente la composición de ese tipo de sujeto es premisa del trabajo político e ideológico pues es una representación social de las claves ideológicas, con vistas a evitar la innecesaria exclusión social y garantizar la inclusión política adecuada, garantizadora de la conducción estratégica.



En ese crucial aspecto, la experiencia del socialismo bolivariano, como construcción colectiva, y las ideas liberadoras del Comandante Chávez, ya marcan una pauta ejemplar para el mundo, aún cuando algunos pocos bolivarianos no comprendan aún todo esto y no trabajen diariamente "para sumar" sino paradójicamente "para restar" haciendo eco a las estrategias imperiales, como lo demostraron las líneas de preguntas hechas por la periodista Patricia Janiot, de CNN, al Presidente Chávez en la entrevista nocturna de hoy 2 de enero, donde están los puntos clave de la campaña de publicidad imperialista contra las revoluciones sociales en esta región.



Estas son otras de las ideas que justifican el impulso que todos debemos dar intensamente a la formación ideológica.



wongmaestre@gmail.com


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Ernesto Wong Maestre


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