Bolivia: El humor en los tiempos de cólera

Hace muy poquito estuve en una reunión de desarrollo local y la mayoría de los que allí hablaron se refirieron al apoyo que debemos dar a la producción nacional. Y claro, nutridos aplausos para tal propuesta, pero a la hora de los refrigerios, el almuerzo y la cena, las mesas de los comensales fueron inundadas con sendas botellas “litreras” de coca cola y ya no les comento de los varios platillos con sabor internacional. Total que “consumir lo nuestro” es solamente un bonito slogan, si no preguntemos al gobierno que auspicia cientos de talleres en la Casa Campestre de Cochabamba, propiedad de un suizo y donde la comida tiene sabor, olor y precio extranjero.

¿El querido canciller habrá leído, en las arrugas de su abuelito, que la qispiña ha sido reemplazada por el omelette y la quinua por los spaguettis?

Coco Manto (actual embajador en México) se adelantó a los acontecimientos cuando escribió en su último libro “Sucre ya no es loquera” y cuan acertado estuvo, porque en verdad Sucre pasó de ser una ciudad apacible a ser un “manicomio grande”; porque no podemos explicar la locura colectiva que se apoderó de tranquilos ciudadanos, que se convirtieron, en noches de media luna, en pirómanos y militantes de la nación camba. Parece que los efectos de la luna sobre los humanos son dramáticamente ciertos.

Con asombro de bolivarista que pierde casi todos sus partidos, observé el gran despliegue de los defensores de los animales condenando a los ya famosos “ponchos rojos” por degollar a un par de perros. Nos gustaría que con la misma vehemencia denuncien la despiadada cacería que realizan los señores, ganaderos, empresarios, madereros en lo que consideran “sus” propiedades. No existe “casa de campo” propiedad de estos caballeros que no cuente con un “trofeo” de caza; cabezas de venados, jabalíes, y otros animales pequeños, son aniquilados en jornadas de “caza”. ¿Será que no existe diferencia entre animales? (por supuesto nos referimos a los que tienen las escopetas).

El estatuto autonómico no es humor, es sencillamente un chiste de mal gusto, porque la nación camba apoyó la demanda de la capital para Sucre, sabiendo bien que eso significa “centralismo” y ellos no están de acuerdo con eso. ¿Cómo convencieron a las brillantes mentes intelectuales de Sucre?, ¿fue en un momento de locura?, ¿estaban entremedio las Magníficas?, ¿les hablaron en inglés?, ¿o sencillamente se trató de una “jodita” tipo Paolo Agazzi?

Abel Mamani, se dice, fue víctima de las circunstancias porque acumuló ciertos resentimientos que se la tenían jurada y, pastillas mediante, fue retratado en “estado de gracia”, o será mejor decir en estado de desgracia. De todas maneras fue un ministro coherente porque al final “hizo aguas”.

El perfecto de Cochabamba se encuentra preocupado porque de tanto invertir en los “medios” se ha quedado medio decepcionado, los efectos de su propaganda no le reportan beneficios. Entonces ha decidido acudir al terrorismo, ya que ha decidido suspender los servicios de salud debido a que le han quitado la platita del IDH. Esto sí es humor negro, ya que no le importa que la gente se muera, mientras él circula en sus oscuras vagonetas de lujo. ¿Será que Manfred en realidad compro carros fúnebres para la población cochabambina?



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