EEUU e Israel y la demolición del derecho internacional público

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó enérgicamente la demolición del complejo de la UNRWA en Sheikh Jarrah, Jerusalén Oriental, calificándolo como una violación directa de la Convención sobre los Privilegios e Inmunidades de las Naciones Unidas. Israel ha restringido la ayuda humanitaria en Gaza, impidiendo el acceso a servicios básicos como electricidad y agua en instalaciones de la ONU, lo que constituye una transgresión de la inviolabilidad de dichas propiedades.

Estas acciones se suman a planes de desplazamiento masivo de palestinos, descritos como una "limpieza" que ya constituye un crimen de lesa humanidad. El papel de Estados Unidos en el respaldo a Israel es determinante para que Israel haga lo que quiera con el pueblo Gazaties. Estados Unidos ha sido el principal aliado de Israel, brindando apoyo político, militar y diplomático. En reuniones bilaterales, líderes estadounidenses han avalado planes israelíes de desplazamiento de población palestina, pese a ser considerados violaciones del derecho internacional.

Además, Washington ha impuesto sanciones contra ONG palestinas de derechos humanos, como Al Haq y el Centro Al Mezan, por su trabajo con la Corte Penal Internacional. Amnistía Internacional calificó estas medidas como un "ataque flagrante contra los derechos humanos" y un intento de proteger a Israel de rendir cuentas. Este patrón refleja cómo Estados Unidos también se coloca por encima del derecho internacional, debilitando instituciones como la Corte Penal Internacional y la ONU.

La deslegitimación del sistema jurídico global ocurre cuando dos potencias con gran influencia ignoran normas internacionales, esto se erosiona la credibilidad de tratados y convenciones. Existe una impotencia de países sin armas nucleares, pues Estados que carecen de capacidad de disuasión quedan vulnerables frente a potencias que actúan con impunidad. Generando de manera permanente un riesgo para la paz mundial, debido a la falta de respeto por el derecho internacional, esto fomenta un escenario de inseguridad permanente, donde la fuerza sustituye al consenso.

Si Israel y Estados Unidos continúan actuando como potencias "exentas" de las normas internacionales, el derecho internacional corre el riesgo de convertirse en un marco simbólico sin capacidad de aplicación real. Por lo tanto, la paz mundial dependerá de la capacidad de la comunidad internacional de reformar mecanismos de sanción y rendición de cuentas, fortaleciendo instituciones como la ONU y la Corte Penal Internacional, la cual deberá incluso ser depurada, pues también ha cometido errores jurídicos y procedimentales intencionados. Los países sin armas nucleares necesitan garantías colectivas más sólidas, pues de lo contrario, la lógica de la fuerza prevalecerá sobre la diplomacia.

El caso de la demolición del complejo de la ONU en Jerusalén Oriental es un ejemplo claro de cómo Israel, con el respaldo de Estados Unidos, desafía abiertamente el derecho internacional. Estas acciones no solo afectan a Palestina, sino que ponen en riesgo la arquitectura jurídica global y la posibilidad de una paz duradera. Si las potencias continúan actuando con impunidad, el futuro del derecho internacional será incierto y los países más débiles quedarán expuestos a un orden mundial basado en la fuerza y no en la justicia. Y en esta confrontación provocada, para mantener divido el mundo, solo se salvarán de una agresión, quien tenga en sus manos la bomba atómica.



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Renny Loyo

Doctor en Educación. Dramaturgo

 drloyophd@gmail.com

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