Colombia : la democracia guasonesca

En el horizonte del domingo 29 de octubre se vislumbra el anticipado baile del Halloween, en donde las comparsas desfilarán en el escenario del Sanedrín de la farsa democracia.

Entre la multitud de guasones que serán elegidos, quizás algunos Serafines se sumen a la manada que gobernará los destinos de las aldeas en Colombia, y estas seguirán convertidas en sagrados templos de corrupción.

"¡Oh!, qué maravilloso es estar en plena fiesta de la democracia, en que los confites en forma de dinero son repartidos generosamente a diestra y siniestra. Resulta reconfortante ver cómo se bendice el voto con el mantra de la corrupción. No podemos olvidar a esa enorme masa sedienta de hambre que se conforma con los insignificantes confites que les ofrecen los guasones de la política tradicional local.

¡Qué hermoso y justo es todo esto!

"¡Oh!, qué maravilloso es vivir en una de las aldeas de Colombia, Quindío, donde la mayoría de sus ciudadanos también tendrán el privilegio de elegir a sus propios Guasones. Alienta saber que la gran mayoría de la masa está bajo el hechizo del elixir de la perfidia y la codicia del salón del mal. ¡No hay nada que hacer, todo está consumado! Qué suerte la nuestra, vivir en un lugar tan lleno de transparencia y rectitud política."

¡Por supuesto! ya todos sabemos que Colombia se convertirá mágicamente en la ciudad de Gotham y será invadida por los payasos burlones disfrazados de honestidad. Y, como sí fuera poco, los Serafines serán acusados de rebelión por entrometerse en la tan sagrada democracia guasonesca. Además, los abstencionistas saldrían del cine, encontrándose con un caos total en las calles mientras los guasones gritarán "¡Viva la democracia!"

¡Qué emocionante! ¿verdad?

Moraleja:

¡Oh! la democracia guasonesca, qué maravilla,

en ella todos tienen voz,

pero nadie se escucha.

Donde la maldad es una virtud,

y el poder se concentrará en los blancos guantes de seda del robo al erario público.

Colombia (Gotham) pareciese estar en el mundo guasonesco de libertad fingida, donde las promesas políticas son pura comedia; donde los derechos son solo papel mojado, y la corrupción campeara a sus anchas sin ser castigada.

¡Viva la democracia guasonesca!,

donde los políticos de linaje tradicional se llenan los bolsillos,

mientras el pueblo sufre y lucha en vano, porque al final el que manda es el más astuto en este circo electoral de risas amargas,

y las promesas se desvanecen como humo.

Donde el voto se convierte en un juego de engaños, y el ciudadano solo es un títere en manos del poder de Jocker.

¡Oh, querida democracia guasonesca! tan perfecta en su imperfección.

Nunca cambies porque

Sin ti no tendríamos este gran espectáculo de ilusión.

Mientras en la salón de la justicia los del Pacto Histórico, en su vasto universo celestial, como los hijos de Saturno, con su poder y grandeza, se sumergieron en un torbellino de caos y destrucción, devorándose unos a otros sin piedad (o con Piedad). Como estrellas fugaces en la noche oscura, su luz se extinguió en la vorágine de su propia ambición desmedida de egos, haciéndole más fácil el juego a la politequeria tradicional guasonesca.

Adenda: Aún así en la ciudad de Gotham (Colombia), hay dos mujeres valientes y admirables que luchan por la justicia y el bienestar desde una aldea llamada Quindío, Jessica Obando, cabeza de lista cerrada a la Asamblea, Pacto Histórico, y Zaida Ocampo, lista Cerrada al Concejo, Pacto Histórico Calarca . Cada una de ellas tiene su propia forma única de contribuir a la justicia social, y proteger del mal guasinistoide a City Gotham, ( Colombia)



Esta nota ha sido leída aproximadamente 977 veces.



Jhon Jairo Salinas

Dirigente Social, Promotor de Derechos Humanos, Activista del Movimiento Social por la Paz en Colombia, Poeta y Escritor.

 jjsalinas69@gmail.com

Visite el perfil de Jhon Jairo Salinas para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Jhon Jairo Salinas

Jhon Jairo Salinas

Más artículos de este autor