Necesita de la debilidad de su adversario

"La certeza absoluta y la duda nos están convencida igualmente vedada. Flotamos en un medio entre estos dos extremos, como entre el ser y la nada, porque el escepticismo sería la extinción de la inteligencia y la muerte del hombre y la mujer. Pero no le es dado anonadarse; hay en él algo que resiste invenciblemente a la destrucción. Su razón, si no escuchase más que a ella, enseñándole a dudar de todo y de sí misma, le reduciría a un estado de inacción absoluta; perecería aun antes de haberse podido probar a sí mismo que existe."

—París era el centro de un mundo de inquietudes revolucionarias donde latía el corazón de hombres de todos los confines de la tierra iluminados por los principios de libertad y de fraternidad humanas, fraguando rebeliones para liberar a sus patrias sojuzgadas. Una mística humanista inspiraba, en la mayoría de los casos, su moral revolucionaria e idealista, que aspiraba a la redención de la Humanidad. Las palabras revolución, socialismo, comunista, colectivismo, anarquismo, libertad, fraternidad, pugnaban entre sí en una contradicción de fórmulas empíricas, ofreciendo cada una de ellas la solución de los problemas sociales, la panacea que salvaría a la Humanidad de todos sus males e injusticias.

Augusto Blanqui decía: "¡Ah! ¡Se pretende emancipar al pueblo, contra la acción gubernamental, con PEQUEÑAS sociedades cooperativas! ¡Quimera! ¡Traición, quizás! El pueblo no puede salir de la esclavitud más que por el impulso de la Gran sociedad, del Estado, y bien audaz quien sostuviera lo contrario. Pues el Estado no tiene otra misión legítima."

En el mes de mayo de 1839 prodúcese en París un conato de insurrección dirigido por Blanqui y su organización en el que toman parte los elementos de la Liga de los Justos, pereciendo en las barricadas muchos de ellos. Fracasada la insurrección, Schapper, Bauer y otros, después de sufrir varios meses de cárcel, son expulsados de Francia y obligados a emigrar a Inglaterra; Weitling había huido a Suiza. En Londres y Suiza los emigrados dan continuidad a la Liga de los Justos, siendo su núcleo dirigente el de Londres, donde, en 1840, Schapper, Bauer, Eccarius y Moll organizan la Asociación Pública de Educación Obrera, integrada, al principio, por obreros alemanes. A través de esta asociación, la Liga recluta a nuevos adherentes y realiza su labor de proselitismo. La misma táctica es desarrollada en Suiza y allí donde existen posibilidades para ello. La política de expulsiones de los gobiernos reaccionarios no hacía más que multiplicar la acción de los propagandistas de la Liga.

Augusto Blanqui era la figura de un revolucionario vinculado y confundido con el proletariado, pero olvidando las razones económicas que determinaban sus condiciones sociales. Esa era, tal vez, una de las fallas fundamentales de su doctrina. Analizando la obra de Blanqui, cobra toda su importancia la definición de Lenin de que "sin teoría no hay revolución".

Con Blanqui se termina un período de socialistas y comunistas franceses cuya obra preparó la de Marx y Engels, los que superando las utopías, empezaron por analizar los fundamentos económicos de la sociedad burguesa para poner en un primer plano la teoría de la lucha de clases como factor determinante del desarrollo de la sociedad "porque la historia de las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases".

El blanquismo —dice Lenin— espera la liberación de la Humanidad de la esclavitud asalariada, no mediante la lucha de clases del proletariado, sino mediante la cooperación de una pequeña minoría de intelectuales…

A principios de 1848 aparece el trascendental Manifiesto del Partido Comunista, el genial documento de Marx y Engels, pero no es vertido al español hasta 1872, es decir, veinticuatro años después de su publicación, gracias a una traducción de José Mesa insertada como folletón en el semanario La Emancipación.

—"Sancho guarda tesoros de sabiduría en su ignorancia y tesoros de bondad y de vida en su egoísmo. Él fue grande, porque siendo cuerdo creyó en la locura ajena, amó al loco y le siguió cuando otros locos no le hubieran seguido, porque cada loco, con su tema, siempre lleva su camino y sólo en el suyo cree. Fue un hombre de fe aquel sublime "idiota", de tanta fe como el loco de su amo".

El atraso de la divulgación de las teorías marxistas en España, la pobreza ideología de lo que pudiéramos considerar como corriente del socialismo que, más tarde, forma el Partido Socialista, pobreza que se manifiesta a través de toda su historia, es entre otras la causa del desarrollo del anarquismo y de que éste alcanzara influencia y, en ciertos medios, un predominio, en el seno del movimiento obrero.

En enero de 1871 aparece en Madrid el primer periódico de la Internacional, La Solidaridad, que se definía en política, "anarquista"; en economía, "colectivista", en religión, "ateo". Es decir, en oposición a los acuerdos fundamentales de la Internacional.

Los primeros documentos de la Internacional elaborados por Marx ponen de relieve sus esfuerzos por abarcar, por ganar a todas las fuerzas, a todos los pensamientos políticos susceptibles de participar en la grandiosa obra que trataba de forjar un movimiento obrero moderno.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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