Los Ángeles: fracaso y derrota del supremacismo imperial

A: Augusto César Sandino, Fidel Castro y Hugo Chávez,

Maestros de la lucha anti-imperialista.

El Presidente de los Estados Unidos Joe Biden, el miércoles 8 de junio de 2022, instaló en la ciudad de Los Ángeles, California, la IX Cumbre de las Américas. El mandatario de la potencia imperial, con su discurso inaugural, quiso conmover a los asistentes señalando que la democracia estaba "bajo asalto" en el mundo. Bien vale la pena preguntarse ¿bajo asalto de quién?; porque, que se sepa, el mayor asaltante, golpista y desestabilizador de las democracias existentes, han sido los gobiernos estadunidenses, incluido el suyo.

Es por ello que, cuando dijo: "Volvamos a unirnos y renovemos nuestra convicción de que la democracia no solo es el rasgo definitorio de la historia americana, sino un ingrediente esencial de los futuros americanos"; y, cuando llamó "a trabajar juntos, todos, como socios verdaderos", como dicen los jóvenes de este tiempo, "hay que ser bien caído de la mata", para creerle.

Los gobernantes de la potencia supremacista nos tienen acostumbrados a que, cuando las crisis los tocan a ellos, la responsabilidad de las mismas es de todos. Pero, cuando se trata de hacer referencia a las falencias y déficits que azotan a la humanidad, la culpa es particular, de cada nación. Por eso, cuando dijo que, "todos estos desafíos nos afectan a todos, y todos tenemos responsabilidades para aliviar la presión que sienten nuestros pueblos el día de hoy", pudiéramos preguntarnos, ¿qué responsabilidad tenemos los venezolanos de la crisis financiera vivida en EEUU desde el año 2007? ¿qué responsabilidad tenemos de que EEUU sea el país del mundo, con el mayor número de muertos por el Covid-19? ¿qué responsabilidad se nos puede atribuir en la elección de un ególatra como Donald Trump y de un mandatario senil como es él? ¿qué culpa tenemos los venezolanos de que: "Bajo la crisis económica americana, subyace una crisis moral…", como lo ha dicho Jeffrey Sachs.

En el presente, una nueva amenaza nazi-fascista se cierne sobre la humanidad. Los sectores de la extrema derecha están regresando a la toma directa del poder. Piensan que es necesario borrar la memoria histórica, para que no queden evidencias de las injusticias cometidas por el capitalismo a lo largo de su historia. Cultivan el hábito del olvido. Es la forma como ideologizan las clases dominantes los procesos históricos, para hacer creer y convencer que su proyecto político es el único. Siguen creyendo que "lo que es cierto en Estados Unidos es cierto en todo el mundo".

América Latina y el Caribe vuelve a estar en el centro de la disputa universal. Para las potencias capitalistas de occidente, volvemos a ser importantes y necesarios. Saben que ya no controlan el planeta. Saben que nos necesitan para recuperar su poder hegemónico.

Es por ello que, preguntarnos ¿cuál es el destino histórico de Latinoamérica y el Caribe?, tiene la mayor pertinencia. El Club Bilderberg, The Council of Foreing Relations (CFR), la Mesa Redonda, la Comisión Trilateral, son -entre otras- organizaciones en las cuales, y a través de las cuales, se diseña y se quiere controlar el devenir del universo. Son los grandes empresarios, los dueños del capital, sobre todo del capital financiero. Son los Grandes Dueños del Mundo, así se autodenominan y como tal actúan. Ponen y tumban gobiernos. El capital lo puede todo, es su lema preferido, y ellos lo tienen.

La derrota de Mar del Plata, Argentina (2005), tenían que cobrarla de alguna manera. Venezuela, a quien se le asigna la mayor responsabilidad, ha sido sometida al más brutal y genocida acoso imperial; la destitución de Dilma Rousseff, como mandataria de Brasil y el acoso a que fueron sometidos los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, en Argentina; la permanente e incesante desestabilización del gobierno del Presidente Daniel Ortega, en Nicaragua; los golpes de Estado contra los presidentes Fernando Lugo, en Paraguay; Manuel Zelaya, en Honduras; Evo Morales, en Bolivia; y el juicio ilegal contra el ex Presidente Rafael Correa de Ecuador, son palpable demostración de la venganza de los herederos del "Tío Sam".

En el empeño de volver a imponer el neoliberalismo, como lo dijimos en nuestro artículo de la semana anterior, Biden anunció la pretensión de resucitar el ALCA, con otro nombre, pero con los mismos objetivos. Propuso crear la Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica. Para justificar su creación, habla de nosotros, de una sola América, su senitud le hizo olvidar la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de ésta su Cumbre. Afirma que de Los Ángeles "vamos a salir con un nuevo propósito y asociación entre nosotros"; para que, "mañana empecemos a trabajar para forjar el futuro que merece la región".

Aseguró que, "las economías de goteo no funcionan". Y que, "cuando invertimos en los trabajadores de la clase media y los de arriba les va bastante bien". Pero, se olvidó –deliberadamente- de la mayoría de los trabajadores que no son clase media. Se olvidó de los obreros, del "lumpemproletariado". Demostró que el pueblo no le interesa; por eso, no hizo referencia a la justicia social, a la igualdad, a la felicidad, a la fraternidad. Y, sin justicia social, la prosperidad económica es una quimera.

En lo que si fue muy preciso es en la importancia que le otorga al capital financiero: "…, queremos poner nuestro capital en el sector privado con inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo". En otras palabras, El Club Bilderberg, pasara a ser el único administrador de las riquezas de América.

Sin embargo, Joe Biden, aunque cueste creerlo, ha sido más astuto que Bill Clinton, al pretender solapar el objetivo de revivir el capitalismo neoliberal, en el hemisferio, con su propuesta de crear la Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica. Pretendió convencer a los gobiernos de América que se trataba de un organismo de "nobles intenciones"; por eso, en su discurso, hizo tanta referencia al nosotros. A un nosotros que no es de iguales, sino de socios. Por tanto, un nosotros excluyente.

Nadie quiere negar más lo que es, que el que es. De allí, la ética de la banda de ladrones de la cual habló Platón. Nadie es más antidemocrático que el que utiliza la democracia como un comodín, el cual puede ajustar a su medida. Desde 1948, año en que se fundó la Organización de Estados Americanos (OEA), en el hemisferio se está hablando de la democracia como sistema político.

La democracia y la gobernabilidad democrática, ha sido el tema central de todas las reuniones y encuentros del multilateralismo del hemisferio americano. Por eso, no es extraño que el mandatario estadounidense, Joe Biden, al igual que sus antecesores, pretenda erigirse en el nuevo paladín de ella. Con ninguna idea original adorno su presentación del tema democrático.

Pero, ¿a cuál democracia y a cuál gobernabilidad democrática, hizo alusión? Se refirió a la democracia representativa, a una democracia sin pueblo, a una democracia conformada por una ciudadanía acrítica, por tanto, a una democracia y, a una gobernabilidad democrática "boba".

La democracia y la gobernabilidad democrática, es la participación del pueblo en la toma de decisiones y en la gestión de gobierno. Le asignamos una dimensión que trasciende lo meramente político. La democracia es una cultura construida por los pueblos. Es una forma de vida. Ya que, "en la lucha por la democracia se despiertan y maduran los pueblos". La democracia inspira las luchas de pueblos que buscan la paz, la justicia, la igualdad y la libertad en el continente y el mundo. Y, esta es una definición de la democracia radicalmente distinta a la conceptualización que de ella tiene el pensamiento capitalista neoliberal, esbozado por Biden en su discurso de instalación de la IX Cumbre de las Américas.

Los venezolanos no estamos en contra de la realización de este tipo de eventos, de ellos algo queda, algo se puede aportar asistiendo a los mismos. El Presidente Hugo Chávez, en mayo del 2002, en el marco de la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, dijo que "vamos de cumbre en cumbre y nuestros pueblos de abismo en abismo". Y, es que, ellas se realizan con una agenda impuesta; y, su Declaración y Plan de Acción, sus conclusiones y recomendaciones, también son impuestas.

Por tanto, hay que redimensionarlas, redefinir sus objetivos; hay que proponerse realizar debates profundos, de principios, acerca del destino del hemisferio. No puede ser que, en la discusión de esos instrumentos se recurra, con una regularidad asombrosa, a afirmaciones como: "ese párrafo fue aprobado en la Cumbre de…"; o, "ese texto es muy político", ambas conductas tienen un objetivo político. En el primer caso, se niega la discusión reflexiva sobre un determinado tema, se parte del hecho de que -si está aprobado- es una verdad eterna. En el segundo, se sataniza la reflexión política, cuestionamiento que se hace desde una perspectiva política. Ello, por supuesto, no es casual. Se recurre al decir popular de que: "quien paga los músicos, escoge las canciones". El imperio con su poder económico, y la sumisión de sus "amigos", sus "socios", como los llama Biden, impone los resultados de dichas reuniones.

Pero, las cosas han venido cambiando. Son varias las oportunidades en que, algunos pueblos de América Latina y el Caribe, han levantado su voz para oponerse a las conductas hegemónicas del imperio.

Si algo quedó demostrado en Los Ángeles es que, a las naciones del hemisferio, ya no se les puede seguir metiendo en un mismo "redil". Los gobiernos de Estados Unidos no pueden seguir creyendo que éste sigue siendo su patio trasero. En América Latina y el Caribe, nuevas alamedas se están abriendo. Una nueva forma de pensar y actuar se abre camino. Nuestros pueblos quieren diseñar de manera soberana su propia hoja de ruta para superar los déficits y falencias que tienen. Estamos construyendo nuestra propia vía hacia el desarrollo humano integral.

Esto no lo ha entendido Joe Biden y su gobierno. Que la mayoría de los estados asistentes hayan rechazado su conducta supremacista y excluyente. Que la Declaración de Los Ángeles se redujera a la suscripción de una declaración sobre la migración en el hemisferio, suscrita por 19 de los 35 estados miembros. Que los planes diseñados por ellos para alcanzar la "prosperidad económica" en las américas, no los hayan podido vender. Son, entre otras, razones que nos permiten afirmar el fracaso de la IX Cumbre de las Américas; y, la derrota de insistir en sus pretensiones de dominación hegemónica.

Fracaso que tiene que ser considerado parte del desastre, que es la política internacional estadounidense. Los gobiernos de Estados Unidos no han entendido que la imagen, que los pueblos de América Latina y el Caribe, nos hemos formado sobre la manera de relacionarse con nosotros no es positiva. Largo es el tiempo que tienen dominándonos. Muchos han sido los planes y programas de desarrollo que nos han vendido e impuesto, sin embargo, cada día las penurias de los pueblos del hemisferio son mayores.

Fracaso que los llevó a la derrota; porque, en Los Ángeles, su errática concepción del relacionamiento geopolítico con los demás pueblos del continente, y del orbe, los ha llevado a un aislamiento cada vez mayor. Y, el uso de la fuerza militar y del chantaje económico, son armas que ya no puede usar tan libremente como en el pasado. En ambos terrenos las potencias capitalistas de occidente han perdido su hegemonía.

En el orbe están emergiendo nuevas potencias. La manera de relacionarse, con las demás naciones del universo, es radicalmente distinta a la de las potencias capitalistas de occidente. Hacen de la cooperación solidaria uno de los pilares fundamentales de su geopolítica, por eso su influencia cada día es mayor. La conformación de un mundo multipolar, sin hegemonías y sin posiciones supremacistas, se abre camino, suma adhesiones. La esperanza de construir otro mundo, otra América, tiene ahora un horizonte más largo y ancho.

Por ello, el gobierno revolucionario de Nicolás Maduro no está pintando "grises sobre grises"; sino que, está empeñado en que "el búho de Minerva levante su vuelo".



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Nelson Pineda Prada

*Profesor Titular de la Universidad de Los Andes. Historiador. Dr. en Estudios del Desarrollo. Ex-Embajador en Paraguay, la OEA y Costa Rica.

 npinedaprada@gmail.com

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