(La creación artistica y la rusofobia)

Traspié cultural de Europa

Hace más de cinco siglos llegaron a estas tierras los europeos, todo lucía tan inmenso e insólito que les pareció un "Nuevo Mundo", aquí se instalaron con sus alforjas repletas de reminiscencias culturales materializando entre otras el antiguo mito de la vasija de Pandora.

Si para los llegados del "Viejo Mundo", cada lugar del territorio que pisaban era una sorpresa, que pensar sobre cuál sería el "asombro" de nuestros ancestros al ver tan extraños sujetos y su parafernalia. Este suceso de fines del Siglo XV, se le ha llamado de distintas maneras, generalizándose como la "Civilización de Occidente", con su complejidad de visiones, modos de hacer y, luego con la incorporación forzada africana se construye una sociedad de diferencias y desigualdades, pero de incomparable riqueza étnica, así lo percibió El Libertador y lo asienta en la "Carta de Jamaica" . "…Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte…"

A nadie se le ocurriría negar los aportes multiculturales europeos en nuestros predios del hemisferio sur; ni ignorar la diversidad interpretativa de las acciones de la movilidad humana e implantación de relaciones a escala planetaria, que viene ocurriendo desde los más remotos tiempos y que ha involucrado a todos los pueblos: griegos, romanos, macedónicos, asiáticos, incaicos, mayas, aztecas, caribes…

"el hábito a la obediencia; un comercio de intereses, de luces, de religión, una por la cuna y la gloria de nuestros padres; en fin todo lo que formaba recíproca benevolencia; una tierna solicitud nuestra esperanza nos venía de España. De aquí nacía un principio de adhesión que parecía eterno…"

Así, nos lo decía el caraqueño Bolívar, en 1815, en la Carta citada; tres años después nacía Carlos Marx, estudioso de Hegel el filósofo alemán que había tratado lo de la "conciencia infeliz" o del "alma alienada"; esta visión de la "alienación" Marx la hace descender y la conecta con el relacionamiento humano concreto cotidiano y la hace digerible.

Entre la presencia colonial, la gesta independentista y nuestros tiempos republicanos han transcurrido varios siglos, y, muchos sucesos nos han arropado. Los súbditos americanos-españoles integrantes del liderazgo anticolonialista, abrevaron en las ideas y filosofía de lo que convencionalmente hemos denominado "viejo Continente":

las luces, la ilustración, la igualdad, la libertad, el derecho de las gentes, el humanismo, las artes, la razón, las ciencias, la técnica, los inventos, las referencias culturales; fueron sin lugar a dudas, un conjunto de posibilidades teóricas que abrían una ruta distinta al oscurantismo, y dogmatismo prevaleciente; que impulsaron nuestras búsquedas de liberación y redención.

Venezuela, así como América, fue culturalmente occidentalizada: Idioma, religión, instituciones, hábitos de trabajo, economía, eso sí…sin eufemismos, ubicándonos en la periferia racial, intelectual, subdesarrollada, tercermundista, dependiente.

Nuestras instituciones educativas, nos acercaron al Latín, al Inglés, al Francés, a la Ilíada, la Odisea, a la grandiosa arquitectura Griega, el Partenón y la estatuaria, a los siete sabios, y los filósofos y dramaturgos, al Helenismo… y que decir de Shakespeare, de Lancaster, Goethe, Marx, Engels, Hegel, Cervantes, Calderón, Víctor Hugo, Rousseau, García Lorca, Miguel Ángel, Leonardo, Mozart, Bethoven, Newton, Chaplin…y, a los Museos y sus colecciones de bienes culturales, productos del largo quehacer del hombre, que integrado a políticas de alta civilidad cultural de intercambio y difusión de las artes y del ingenio humano, con frecuencia se exhiben en distintos museos del planeta, creándose a tales efectos instituciones como la UNESCO, ICOM, ICROM, entre otras, que posibilitan y dinamizan ese complejo mundo de relaciones culturales a escala mundial.

Sin embargo para nuestra sorpresa, hace unos días leímos unas declaraciones del ciudadano , Medvedev, del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, donde denunciaba una extraña situación que se estaba presentando con la devolución de valiosas obras de arte, pertenecientes al Museo Hermitage de San Petersburgo, que estaban en préstamo en un museo europeo, entre ellas mencionó piezas de: Antonio Canovas, Jean Auguste Dominique Ingres, Le Brun, Giulio Carline, y agregó que otras permanecían igualmente en varios museos europeos que no se mencionaban por razones de seguridad…?

Las guerras desnudan y logran sacar lo peorcito que hay en lo humano, y no se trata solamente de destruir físicamente e imponerse al adversario, sino también, liquidar y subyugar el patrimonio cultural tangible e intangible de los vencidos. Tan reiterativo proceder nos hace revisar y pensar, que lo de la "Culta Europa", no pasa de ser una ironía, casi un sarcasmo. En la segunda Guerra, se cuenta que Herman Goering, alto jefe nazi, le gustaba las artes plásticas y volvióse un azote de los museos europeos.

Del Museo de Bagdad, se estima que desaparecieron 15.000 objetos culturales como consecuencia de la invasión a Irak, en el 2003, liderada por EEUU. Lo ocurrido en esa oportunidad bajo la cobertura occidental, fue un completo saqueo de un valiosísimo repositorio de insustituibles piezas de relevantes comunidades históricas. En la lista de los países invasores, nos encontraremos entre ellos con la Culta Europa, de quiénes nunca hemos leído ningún reconocimiento autocritico a tanta torpeza política e histórica. Y pensar que esa "barbarie cultural" ocurrió hace apenas dos décadas.

También hace apenas dos décadas, el mundo civilizado se estremeció, pues los "barbaros Talibanes", habían destruido los gigantescos Budas del valle de Bamiyan, de los siglos VI y VII (d.c) No hubo medio de comunicación que no condenara ese comportamiento anti-histórico en pleno siglo XXI…Sin embargo cuesta entender estos similares comportamientos bárbaros en culturas extremadamente opuestas, la culta Europa y los Talibanes.

Ahora hemos visto con estupor el surgimiento de la "rusofobia", y, son unos cuantos los artistas rusos de distintas especialidades echados de sus cátedras en varios países; y, para mayor insensatez, tradicionales piezas teatrales, musicales y literarias han sido censuradas. Por lo que se ve, si no se detiene la insensatez cultural, será mal visto en Occidente oír a Tchaikovski, Stravinski, Corsakov, Prokofiev… y leer a Gorki, Dostoyevski, Chejov, Pushkin, Tolstoy… Esto no es nada extraño en las historias de las persecuciones de las ideas y la creación humana, solo que mortifica, que esto ocurra en la Culta Europa.

Del verdaderamente culto caraqueño, precursor de la independencia de la América Española: Francisco de Miranda, se dice, que desde su llegada a Madrid en 1771, fue muy mal visto por el Santo Oficio, por su afición a la adquisición y lectura de "libros prohibidos" (Enciclopedistas), y, esto unido a otros asuntos fueron motivos de su persecución europea; algunos años después, fue precisamente una rusa, la emperatriz Catalina, a quién conoció en el palacio imperial de Kiev, quién le brindó cierta protección ante el acoso de los sabuesos españoles, tanto del rey como de la Santa Inquisición.

Las guerras, son realidades humanas, sociales, históricas, sobre las cuales hay muchos abordajes, justificaciones y rechazos, y cada una de ellas tiene sus especificidades y se ubican en determinado contexto y tiempo histórico. Sin embargo unas cuantas de ellas, son eventos a contravía de posiciones humanistas, que la califican de actos de la sinrazón, sustentadas en la avaricia y la codicia, quedando cada vez más al descubierto estas finalidades en las guerras contemporáneas. Por ello alarma que supuestas sociedades avanzadas, cultas, aúpen semejantes calamidades.

LA REVOLUCION ES CULTURAL

 



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Rafael Castro

Especializado en Gestión Cultural. Colaborador y Fundador de Instituciones de la Cultura, en el Sector Público y Privado.

 racasce@gmail.com      @racas42

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