¿Luchar por el salario es pro imperialista? ¿No hacerlo es antiimperialista? Elecciones en Ecuador

Esta reflexión no sólo está inspirada en lo que ahora sucede y se "intenta" debatir en Venezuela, sino también por la lectura de un documento, ahora inserto en Aporrea, donde un grupo, en nombre de factores de la "izquierda ecuatoriana", particularmente, en apariencia, ligado al movimiento indígena, se manifiesta partidario de la abstención en relación con el evento electoral de este domingo que, en aquel país, escogería al presidente entre la propuesta "progresista" de Andrés Arauz y la de la derecha, simbolizada en Guillermo Lasso. Y es interesante esta referencia no sólo por lo ya dicho, lo que representan ambas opciones, sino que, según el documento al cual hice referencia, es la expresión, como ellos se autodefinen y ya dije, de parte del universo de la "izquierda ecuatoriana".

Lo último podemos simplificarlo diciendo que, a una parte de la "izquierda ecuatoriana", le da igual que gane cualquiera de los dos contrincantes, pues para ella son como la misma cosa.

Lo de "izquierda ecuatoriana, las comillas, bajo ninguna circunstancia, implica sugerencia alguna, sino es un simple llamado de atención, sobre todo destinado a reconocer que eso es pertinente, sobre todo a esta altura de la historia, cuando el capitalismo da muestras de descomposición, pero muta y hasta con velocidad y frecuencia, intentando subsistir, mientras en la izquierda, los factores predominantes parecieran seguir con los mismos procedimientos del pasado, hay demasiados mamuts. Y siendo así, es natural haya otros frentes, repensando el "qué hacer", ante una realidad que cambia. Entonces, no puede nadie pensar que los mejores instrumentos siguen siendo de cuando ella estaba en una etapa embrionaria y luego de esplendor, fortaleza física, pero menos mañosa y sabia que ahora.

Lo primero que de esto uno concluye, por hacer persistentes esfuerzos contra el sectarismo y no tener nada distinto a la verdad qué buscar y defender, que es necesario reconocer a quien piensa distinto a uno. Como también, que en ese pensar opuesto, hay mucho que comparto, porque hay mucho de verdad. El de él, su pensamiento y el mío, tienen mucho espacio para encontrarse. Y es allí donde debo ir, porque necesito recursos, como sabiduría, fuerzas de todo tipo para subir a ese cerro y, es siempre mejor que suba algo y no venirme abajo a mitad de camino, porque me faltó fuelle y soporte, intentando alcanzar una meta más allá de mis posibilidades y de lo que la realidad, la mía y la externa, me admiten.

Percibo, dicho con todo el respeto que me merecen los autores de ese documento, que la posición de ellos, sus explicaciones acerca del por qué no apoyan a Andrés Arauz o, mejor, para justificar su posición abstencionista, es por demás extremista o idealista, soñadora, ajena a la realidad. No hay tampoco una propuesta destinada a encontrarse en sus espacios, asuntos en que, sin duda, siendo ambos de izquierda, puedan hacerlo y seguros los hay. Pareciera, más bien, en primer término, un documento destinado a crear obstáculos para cualquier intento de acercamiento; es como un radical, tómalo o déjalo. Lo leo, como una propuesta en sentido de, "te apoyaría solo si me garantizas que en 4 años te deshaces del imperialismo y el capitalismo si no, no".

Es decir, no hay en ese documento intento alguno de acercarse, identificar lo que los une y en base a ello elaborar un programa de luchas. Está elaborado desde la perspectiva de uno a largo plazo y hasta que el capitalismo desaparezca de la faz de la tierra. Y pareciera ser así, porque por alguna razón, pudiera estar justificado en asuntos que uno desconoce; no hay ninguna intención de llegar a acuerdo con el factor que representan Arauz y Rafael Correa, a quienes per se, ven como enemigos de sus luchas.

Para nosotros, desde esta perspectiva lejana, que no es ajena ni extraña, el asunto pareciera simple, como que Andrés Arauz, es la expresión del movimiento popular latinoamericano contra el imperialismo y, por ende, no dudamos darle nuestro respaldo. Más, esto no niega, que sus "opuestos", en ese universo de la izquierda, tengan fundamentos para desconfiar, como eso, por ejemplo, de lo que uno conoce bastante bien, haber estado en la oposición buena parte de la vida y luego en el gobierno, unos cuantos despotricando contra el imperialismo y el rentismo y, al momento de hacer el balance, nos descubrimos nadando en la misma orilla. ¿Qué hicimos de importante para desligarnos del rentismo? ¿Qué construimos para justificar el discurso antiimperialista si al final estamos hasta peor que antes?

Pero en este caso la opción, dado que el candidato debe ser Arauz, porque la legalidad ecuatoriana así lo determina, es proponerle un programa y pedirle ciertas garantías, que se hará lo que demandan las circunstancias.

Por supuesto, las reflexiones anteriores, referidas al gobierno de Correa que, en ningún caso, tienen relación alguna con lo sucedido en Venezuela, donde aparte de la validez de ellas, hemos llegado a un estado de destrucción de la vida y economía nacional y donde los pobres aumentaron ostensiblemente hasta alcanzar la ansiada igualdad buscada por el gobierno, llegada al éxtasis, al producir un mayor número de ricos, no justifican que "la otra izquierda" ecuatoriana, opte poner condiciones sin fundamento, extremistas, para explicarse y menos para poner mayores barreras que impidan la unidad a quienes deberían estar luchando en un programa común. Más, cuando según las encuestas de última hora, Guillermo Lasso, ha estado repuntando en las preferencias del electorado, las que, para este momento, dan un empate técnico.

De lo anterior, lo que dicen las encuestas, uno deduce que la propuesta abstencionista, de hecho, favorece a la derecha, con unos votos que, por razones de clase o para decirlo en el lenguaje coloquial, por naturaleza, deberían estar a favor de Andrés Arauz.

Por supuesto, uno desconoce intimidades del proceso ecuatoriano, pese sí de las diferencias que, desde los tiempos de Correa, se mantienen entre el universo que este representa y la "otra izquierda", pero eso no es suficiente para identificarnos radicalmente con ninguno. Como que llamar a votar, porque eso es ya y ahora, en favor de Arauz, que sería hacerlo sin duda contra los planes del Departamento de Estado y seguir ampliando el espectro progresista en Suramérica, significa darle un cheque en blanco, respaldo irrestricto y acrítico y rechazo a quienes pudieran, de alguna manera, no poner énfasis en los acercamientos, sino todo lo contrario, abultar y colocar en primer plano las diferencias, como es obvio que hace "la otra izquierda" en el documento al cual nos referimos.

En Venezuela, el gobierno, bajo la falsa premisa que construye el socialismo, como si eso fuese una tarea de y sólo del Estado, hace todo lo contrario, objetivamente hablando, tanto que, basta pensar, cómo se distribuye el ingreso y la riqueza, cómo se beneficia el capital y cómo el trabajo, la infamante sumisión ante el dólar y, de paso, aprovecha para exhibirse como combatiendo contra el imperialismo.

No hay duda que EEUU, con el apoyo de la UEE y otros cuantos países, agrede a los venezolanos con unas sanciones que impactan la vida, la salud, alimentación, casi exclusivamente de los más pobres, universo que empieza en la línea donde ahora están los trabajadores mayormente calificados, pero de ello, la experiencia que se extrae no es que el gobierno haya dado ni está dando, en lo inmediato, mediano y largo plazo, las luchas pertinentes contra el capitalismo y el imperialismo que son la misma cosa.

El caso Panamá, de cuando la invasión, bajo la dictadura de Noriega, reveló que, esa posición agresiva, brutal del Departamento de Estado, que llegó casi a masacrar a parte de la población de ese país centroamericano, no obedeció a posturas antimperialistas, asunto sobre el cual, el gobernante aludido, ni siquiera sabía el significado de la palabra y, menos nada hacía y gritaba. Por lo menos, no hubo una relación directa, inmediata, entre una cosa y otra. Lo que indica que EEUU suele agredir por muchas cosas y razones.

En el capitalismo y Venezuela es una sociedad de ese carácter, pese los gobernantes digan una cosa hoy, otra mañana, una aquí y otra más allá y sus partidarios repitan el mismo discurso, la lucha contra el imperialismo comienza en la lucha contra el capital y en favor del salario de los trabajadores.

¿Cómo entender que alguien se defina como antimperialista, porque por particulares intereses, asuntos específicos de la política, el gobierno de EEUU le agreda e intente despojarlo del poder, mientras abiertamente favorece a las clases dominantes al interior, aliadas del imperialismo, manteniendo secuestrado el salario de los trabajadores, a quienes intenta mantener a flote, con algún hálito de vida para lo que conviene, con bonos extraídos del salario conculcado y hasta de estos paga la nómina de personal del sector privado?

A todas luces, hay en Venezuela, de parte del gobierno, una muy mala visión, estrategia para enfrentar al contrario y también en el manejo de las relaciones de quienes deberían ser sus aliados. No basta declararse antiimperialista o eso gritar.

Hoy, hasta el FMI y ya esto es vergonzoso, pues pone a muchos detrás suyo, está proponiendo a los Estados "la aplicación de un impuesto temporal a las rentas de los ricos para abordar la pandemia".

dehttps://www.aporrea.org/economia/n364031.html

De donde la izquierda latinoamericana, esa antimperialista, al mirar hacia Venezuela, no debería fácilmente apoyar ni condenar a nadie, sin manejar acertadamente los detalles. Y si quiere ayudar, debería ponerse en el medio y servir de intermediaria para que aquí, también, el universo de la izquierda se encuentre y una forma de hacerlo, estaría representada en reconocer la necesidad de luchar ambos contra el capital, el imperialismo y por el salario.

Más esto no implica, desde nuestra perspectiva, cuando decimos "luchar contra el capitalismo y el imperialismo" que formemos parte de ese pequeño ejército para quien eso significa cambiar el modelo ya a los trompones y topetazos, como quien le cambia los repuestos a un vehículo, porque "todas las condiciones están dadas". Significa que, estando joven, debo trabajar, prepararme para llegar a la vejez con suficiente madurez, y un poco de aquello de "darle tiempo al tiempo", pero sin dejar de hacer lo que es obligatorio y pertinente.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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