Nacionalsocialismo alemán

La "socialdemocracia" o "Nacionalsocialismo", se ocupa, así como su nombre ya lo indica, de la organización de la sociedad, de las relaciones del hombre con el hombre; pero no establecen ningún sistema nuevo y su principal ocupación es reparar el viejo edificio, volver a reparar y esconder para los ojos las grietas, obra del tiempo; o a lo más, construir un piso nuevo encima de los viejos cimientos podridos llamados capitalismo. El concepto de socialismo es tan poco preciso que se pueden colocar entre los socialistas los que inventan mejoramientos para las cárceles, todos los que hacen construir hospicios para los pobres, hospitales o establecimientos de sopa popular.

A nadie que sepa razonar puede ocultársele que el entrenerse en remendar y repintar un sistema social totalmente podrido es perder lastimosamente el tiempo. Es necesario, pues, que nos aferremos a la palabra "socialdemocracia" y la inscribamos audazmente en nuestras banderas, contando luego los militantes que se congreguen en torno a ella; no podemos callar cuando oímos, como tantas veces se oye en la actualidad, que el nacionalsocialismo, cuando se nos invita a cambiar el nombre de socialismo, que todavía asusta a tantos espíritus medrosos, por el de nacionalsocialistas, si no que debemos levantar nuestra enérgica protesta contra semejante disparate. Por lo que toca a la implantación de nacionalsocialismo, hay que saber antetodo, pues es la cuestión capital, se éste puede implantarse inmediatamente o si hay que admitir un período de transición durante el cual se eduque al pueblo para él; y necesitamos además saber, caso de sea así, cuánto habrá de durar ese período; en segundo término, hay que preguntarse si el régimen nacionalsocialista puede y debe implantarse de una vez o si se deberá comenzar con pequeños ensayos; y, finalmente, ¿deberá implantarse por fuerza o dejar que la transformación se desarrolle por la vía pacífica.

Donde dé señales de vida la "socialdemocracia" o "nacionalsocialismo", cuyo fin no es otro que mantener en pie bajo una forma más endulzada la esclavitud de trabajo. Asimismo invitamos a que luchéis contra esa vacua filantropía sentimental que, desgraciadamente, parece haberse desatado entre los "socialistas" de una serie de sitios. Los tiempos son cada vez más duros; necesitamos de hombres fuertes y no de lunáticos y soñadores, de esos que, en vez de maldecir de la miseria de la humanidad y empuñar la espada, no saben más que derramar lágrimas como las mujeres. Y por último: guardaos de motines, conspiraciones, compras de armas y demás disparates por estilo; nuestros enemigos se desvivirán por provocar revueltas callejeras, etc., y tomar de ahí pretexto para una represión encaminada a restablecer, como ellos dicen, el orden y a poner por obra sus planes demoníacos.

Los miembros del partido pruso-germano-cristiano, de los jesuitas protestantes, son los obscurantistas del tiempo presente; incapaces de combatir con sus doctrinas, sin espíritu, ni corazón, las aspiraciones jóvenes y en enérgicas, pero, decididos a mantener a todo coste los pueblos en la esclavitud, van gritando por todas partes: Policía, policía!, y cuando no pueden, intentan alcanzar su propósito desfigurando los principios sociales o creando la suspicacia sobre los pueblos que propagan esa doctrina. Hay que arrancar la máscara a esos personajes para que el pueblo vea su verdadero rostro y el horror les haga retroceder. Toda su actividad en este momento tiende a reclutar partidarios entre los proletarios, en provocar la desunión entre del pueblo y en constituir, en caso de revolución, un ejército popular como los vandeanos de 1792 que, en nombre de Dios y del Salvador, declare la guerra a las ideas de justicia.

—No nos damos cuenta de que toda la tendencia del tiempo actual es liberarse de las trabas innumerables de la ley de la reglamentación en las cuales nos debatimos como moscas en una tela de araña; y ellos quieren forjarnos cadenas más sólidas aún. Esos pobres individuos hablan de me dios para que el trabajo sea atractivo y no parecen saber que, dentro de una sociedad fundada sobre las leyes naturales, el trabajo, que es la manifestación de la vida, del individuo, no necesita verdaderamente medios atractivos, que el trabajo es, por sí mismo, lo que puede haber de más atractivo.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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