Increíble, pero cierto: ruso se casará con muñeca sexual

El mundo, el mundo y sus arrebatos de noticias desproporcionadas que corren y emocionan las redes y, a tantas mentes despiertas en busca de atracción y de momentos rompe pecho que, le den la satisfacción de vivir más que, es lo deseado en este bamboleo de noticias que fortifican la interacción de tanta información para consumir que, hacen posible los buenos momentos como también los malos que, aunque no sirven para llenar los estómagos de más y mejor comida, fortalecen las circunstancias pensantes y las llena de casos insólitos, por lo que un ruso de nombre atractivo, pero no como su novia y posible futura esposa de muñeca de silicón, de labios pintados de rojo tenue y senos por explotar. Él, Yuri Tolochko, ruso, físico-culturista de visión desproporcionada, ancioso sin amarguras, contraerá nupcias y, de conformes invitados a servir de testigos, la mesa de ese instante que fugazmente iluminará a un pequeño universo cuando, felizmente, oiga y reciba con voz tronante encajada de paciencia de su interlocutor vestido de autoridad inmediata: recibe usted mi señor aspirante a, a caramba, acá no dice el nombre de su futura muñeca, ¿o acaso no tiene nombre y sino tiene nombre, no puedo casarlo?, disculpe usted, mi señor, pero mi futura señora como no habla el ruso y, todavía es la hora que no hemos conseguido traductor que pudiera sacarle el nombre, aunque puedo informarle que la compré como un robot inteligente, pero de memoria frágil y la he domesticado como Margo y la eduqué sin título alguno, llámela marquesa Margo de Tolochoiko, y salimos de este escarnio inesperado, y así fue, salieron casados como marido y mujer, pero antes, ¿jura usted señor Yuri, aceptar para vivir en las buenas como también en las malas, a la marquesa Margo? Me puede usted responder: sí, acepto.

Emocionante desde todo punto de vista, hermoso acto, dirán muchos, y ahora que se besen, qué se besen, qué se besen y él todo aturdido de felicidad abrazará a su esposa Margo y la besará en la boca con toda la ternura de un buen esposo que la ama como una muñeca, ah, pero ella, no se manifiesta, pero abrirá sus ojos traga hombres sin fertilidad por dentro, pero con muchos circuitos que fundir, vacía de amor rasante, y cerrará sus ojos con toda la apariencia de una buena esposa y, luego saldrán saltando de alegría y se irán a su luna de miel que ella no sabe lo que le espera, pero Yuri sí goloso como está, que no le quita la vista de encima y en su pensamiento dirá, me saqué la lotería y de ésta, Margo no te salva nadie, que ni Kafka, ni que estuviera vivo, te pudiera meter en algún enredo como mi golosina nada viviente que me atraganta de amor.

Muñecas sexuales se fabrican más cada día, ya que la demanda es exorbitante de clientes áridos que necesitan de mucho amor, de idolatría, de atrapar sueños que andan sueltos, la dicha que no todo el mundo sabe compartir, amantes que no se consiguen en la vida real, mucho menos aconsejar lo que se siente y, Japón e Inglaterra, ellas como muñecas gozan de expectorante mercado que, de por sí a su belleza con adoración de comerlas vivas siempre dan ganas, aunque sean de silicón se les ha abierto prostíbulos donde hay que hacer citas por antelación para tirárselas con las ganas que cada cliente tiene como un rato inolvidable, que el que no sale conforma tiene derecho a otro rato con más imaginación y el coito deberá ser con mucha pasión de silencio entre los dos y, vuelva pronto que lo bueno no se desecha y cliente feliz y, además contento de fornicar con una muñeca con una tormentosa luna oscura y cielo oscuro sin estrellas, todas en la imaginación del cliente que comerá carne especial de primera, pero de ellas difícil dar una opinión exacta entre tantas trabas que adaptarse que solamente sus clientes pueden opinar.

¿Sentirá Yuri, auténtico amor por su muñeca Margo? Saberlo es difícil, pues eso es secreto cuando sean marido y mujer y, ahora como novia más que imposible, pero ellos serán felices con una felicidad nunca vista, y cómo saberlo nos tienta, pero cómo, Yuri habla poco y nos pone a pensar en una dimensión que él domina y dominará sin ser visto, qué no sería de nosotros los pobre con una muñeca de esa, serían muchos los esguañangados de ternura íntima, queriendo más, y por qué no, quiero más, ah Dios y qué es esto y, una brisa playera de esas orientales que corren de norte a sur que agárrate si puedes, pero cómo con olas tentadoras.

Y Yuri Tolochko como un buen físico-culturista y quien sabe si buen estilista de esos que no se consiguen todos los días sobre el planeta con una visión futurista, de más acercamiento, de más destrezas, de ver y tocar, si es posible jurungar en tierra fértil, la sometió antes de tomar la decisión de casarse a una cirugía estética y, cuántas mujeres no querrán hacérsela, pero no tienen a un Yuri enamorado y plasmado en conservar su princesa nada ocasional, ni virtual, toco y pellizco, agarro y me agarran, eso si es vida, pobre, malo, malo, vida de rico, esa sí, y todo porque Margo empezó a desarrollar complejos, ve, qué ves, estoy como gorda, y beso como una chatarra vieja, me tocas y no me das corriente de muchos vatios, entonces qué hago, mándame a poner más bella, claro que sí y, allí está se van a casar, hay más atracción y más puntos de convivencia entre coordenadas exactas, por lo que ruso pendejo, yo te aviso, pero dadas las circunstancias en que nos someten esas noticias, he decidido con unas ganas palpitantes de deseos intestinales, pedirle al Niño de todo corazón que, me traiga una muñeca que ya me estoy preparando para el terremoto sexual que me puede esperar, aunque me dé taquicardia suplico ese pedido atractivo.



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Esteban Rojas


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