España: Izquierdas frente a derecha extrema

El problema agudísimo que tiene en la política Europa y sobre todo España, es que los que nos decimos de izquierdas, todos tenemos criterio, somos relativistas y por eso dudamos sanamente para hacer buena nuestra racionalidad y, de alguna manera, somos todos filósofos. La derecha y la extrema derecha, ahí les tenéis, nunca vacilan, todo dicen tenerlo muy claro, todo es para ellos blanco o negro, todo es verdad o es falso, sólo hay una verdad, como "Cristo nos enseña"... Pues todo procede del adoctrinamiento del catolicismo español, el más radical de las religiones monoteístas. Y como esa rotundidad -la rotundidad del "¡muera la inteligencia, viva la muerte!" del general franquista en Salamanca frente a Unamuno- la llevan, enardecidos, a su jerga constantemente, y esa jerga, cuando la escuchan, suena a los débiles de mente como órdenes militares que de algún modo necesitan, acaba extendiéndose como la hidra.

Eso es lo que tienen las convicciones, como digo contrarias al filósofo que se pasa su vida buscando la verdad. Por eso digo que en la izquierdas somos todos de algún modo filósofos. De aquí vienen, primero las discrepancias, luego las desavenencias y luego las rupturas. Porque nuestras filosofías no pueden ser rotundas. Todo encierra alguna clase de verdad y de justificación. Nadie tiene derecho a acaparar la verdad. Todo depende del color del cristal con que se mire... Sin embargo "ellos", los hitlerisnos, fascistas y franquistas, que no hacen concesiones a nada ni a nadie, tienen ventaja. Y esa actitud, la llevan tan lejos que cuando oyen hablar de las palabras intelectualidad, sensibilidad y cultura, cogen enseguida su pistola...

Con esa clase de energúmenos habremos de enfrentarnos constantemente a partir de ahora. No seáis prudentes sino precavidos. Esta gentuza confunde la prudencia con la debilidad. Por eso que ahora salga la coalición que se postula para gobernar cuatro años proclamando que el referéndum no es constitucional, pese a que el artículo 149 "confiere al Estado, es decir al gobierno la competencia exclusiva para convocar consultas populares vía referéndum" (que ningún gobierno hasta ahora ha concedido), no sólo ha de ser un jarro de agua fría para los catalanes, aun para los no independentistas, es que es una bofetada para todos y todas las que, siendo racionales, tenemos criterio y somos relativistas por definición, engrosamos las filas de la izquierda sin afeites... En este asunto y dadas las circunstancias, no creo debamos distinguir entre izquierda e izquierda extrema, como tampoco hay diferencias en España entre derecha y derecha extrema. En estas circunstancias, estemos en uno u otro fragmento del espectro de la izquierda, todos debiéramos considerarnos la misma cosa si queremos tener posibilidades de salir airosos frente a los agresivos totalitarios españoles... Y aun así, como ocurrió en el 36, pese a pertenecer a la Unión Europea y porque España acostumbra a romper constantemente los esquemas, como viene incumpliendo sistemáticamente las "directivas" europeas, habrá que estar preparados por si la cosa pasa a mayores. Quiero decir que todos tenemos una ética o una moral. Pero es para tiempos de paz. Para cuando hay amenaza grave de perderla, hay que tener una ética o una moral de recambio si no queremos en la refriega caer los primeros...



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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