Encerrar en una jaula a un niño, inclusive discapacitado, es algo peor que un crimen

Sabía yo de antemano acerca del actual mar migratorio que acontece desde varios pueblos de América Central hacia los Estados Unidos del Norte y aunque ciertamente yo ignoraba los detalles específicos del penoso suceso, de ninguna manera supuse tan abominable proceder del empresaurio y presidente Dron Altrump y a quien no le importa un pito mostrarse como un monstruo de maldad pero que dada su posición de todos conocida, presidente de una nación que suele rasgarse las vestiduras en defensa tanto de los derechos como de los izquierdos humanos, de ninguna manera a mí me pasó por la cabeza que ese tal Dron pudiese llegar a comportarse con tan herodiana sevicia contra miles de niñitos centroamericanos y mejicanos; y por extensión, contra todos los niños del mundo, incluso los propios.

Es de suponer que el acto animal de Altrump de enjaular a niños y que por cuestiones de estadísticas, comporta por añadidura que entre las y los inocentes víctimas de esa salvajada haya determinado número de discapacitados, éstos los más extremadamente vulnerables dentro de la vulnerabilidad de todos sin excepción y ahí está a mi modo de ver lo más delicado del bochornoso caso.

Llegar a tal extremo es cometer un delito peor que un crimen pero que yo sepa, la UNICEF mira para otro lado, se hace la loca.

Tengo entendido que en todo el mundo existen niños con necesidades especiales cuyos requerimientos y exigencias demandan atención especializada; en un sistema humano como el de acá en Venezuela, particularmente el gobierno bolivariano se desvive por brindarle a cada niño citado con esa dificultad, la más esmerada atención posible y le abre la puerta de la escuela de manera gratuita y obligatoria; mientras que en un sistema capitalista salvaje se le abre la puerta de una jaula y se le somete al más cruel trato para deliberadamente ponerle trabas al desarrollo equilibrado de la personalidad del mocosito, esto es, pavimentar el camino de un fracaso posterior, atrofiarle deliberadamente los poderes básicos de la mente, castrar su potencial, por desgracia, dañar sus procesos cognoscitivos altos; Altrump y todo lo que él representa procede como si sólo él existiera en función de autoridad del mundo y se siente a sus anchas implantando un estado de terror contra el resto del mundo, lo que da pista para uno preguntarse si dicho emperador tiene un cerebro normal y, si en caso negado pudiere corregirse dado que la eficiencia mental hasta ahora demostrada por el presidente Dron Altrump y de quienes lo hicieron presidente, deja mucho que desear.

¿Se puede corregir tal estado de terror al que ese Dron somete a los niños migrantes? ¡Ahí le dejo esa pregunta especialmente al hermano pueblo norteamericano pero, por extensión, al resto de los pueblos del mundo, para su reflexión!

En todo esto yo creo atisbar un brutal trasfondo: matar de modo refinado a esos niños para que mañana, una vez deportados y ya hombrecitos y mujeres, éstos no intenten nunca más regresar a su frontera con Mexico.

Secuelas de tan brutal sufrimiento son los traumas tanto físicos como psicológicos residuales en esos muchachitos, es de considerar que una herida psicológica puede llegar a ser más insufrible que una física; tan refinada sevicia de Altrump puede pasar inadvertida para un observador no entrenado en captar percepciones pero para un revolucionario es obligatorio estar moscapil (mosca con las pilas puestas) y luchar hasta el último aliento por la liberación, la soberanía y la dignidad de nuestros pueblos.

Estas mis reflexiones son, lo reconozco, unos simples criterios especulativos, ingredientes de opiniones empíricas, pero yo apuesto, en nombre de la revolución bolivariana, a que alguien sea quien sea y que tenga competencia científica, se aboque y le meta el ojo al asunto, eso aspiro.

Durante las últimas décadas el estudio minucioso del cerebro humano ha adquirido un desarrollo fabuloso gracias al esfuerzo científico emprendido desde distintas áreas del conocimiento humano y eso es de reconocer; los avances en el estudio del cerebro tienen un gran campo de aplicación, lo que permite precisar las desventajas que algunas personas y entre ellas el referido Dron Altrump, pudiesen tener eventualmente y, superar exitosamente esas dificultades; se sabe por ejemplo que cada cerebro humano es tan único como una huella dactilar y, si no estoy pelado, creo que acaso cada 42 y ½ millones de personas existe la probabilidad de que dos huellas dactilares se asemejen.

Acá yo especulo que la huella dactilar de Nerón o acaso la de Herodes o la de Hittler pudiesen haber coincidido con la de ese animal llamado Don Altrump, al respecto del cual yo me pregunto, por añadidura, ¿cuánto sufrimiento ha de padecer un enjaulado niñito de habla castellana y necesitado de ser abrigado en la ternura, ante un guardián de habla anglosajona y que lo insultase tal como tengo entendido que sucede, y, dónde está la UNICEF?

¡Ah, Dron Altrump se limpia el culo con la bobalicona UNICEF, tanto como con toda la ONU y su consabido perendenguero!

Dron no solamente es capaz de torturar seviciamente a niños indefensos sino que también trata, intenta matar a presidentes que sean la horma de su zapato, que no se dejen torcer el brazo; Dron es como esos pendencieros del oeste norteamericano quienes clavaban su puñal en la mesa de discusión para amedrentar a sus oponentes.



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Guillermo Guzmán


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