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España, Francia y Venezuela, en un laberinto comercial de izquierda

La gente de Podemos en España desea ligarse a José Luis Zapatero, quien le ha hecho un buen trabajo a los Clinton en República Dominicana y a La Habana. No les falta pudor para aplicar sus estrategias y carcominar nuestra economía, vengo escuchando todos los discursos de Pablo Iglesias y es sorprendente su doble discurso, nos habla de democracia, cuando es dictadura lo que desean para Latinoamérica.

Esto, de aplicar filosofía para aplicar en el campo político para manipular a las masas, nos trae un levantamiento de los resortes de conspiración para dejar la crítica hacia el adoctrinamiento, convirtiendo a las comunidades en cunas del alfabetismo y laboratorios pendientes de una falsa revolución. De verdad, nunca tendremos una imagen exacta de los marxistas europeos que sí supieron hacer política hasta el momento de llegada de los musulmanes y yihadistas a la costa del Sol a Málaga y Marbella, sin olvidar a Barcelona y Cádiz, donde las olas del mar manifestaron su furia por la llegada de doctrinas extrañas y adoctrinamiento por los califas a la juventud española.

Cuando en el año 1981, me especializaba en Filosofía moderna, mis profesores de la Universidad Complutense de Madrid y de La San Marcos en Perú, comprendí que la travesía epistolar en Suramérica se tornaba fuerte, porque se preparaba una campaña política ligada a una economía disfrazada hacia la inflación por las devaluaciones ligada a los ideólogos de partido que Chávez, como militar fracturó y, lo peor, una dictadura de izquierda comenzando a gestarse en Venezuela bajo el control de los cubanos.

Contra esos profesores de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense escribió José Luis Pardo el imprescindible Estudios del malestar. Incluso contra algunos tan inconsistentes como Carlos Fernández Liria, convertido, gracias a la presencia de su pupilo Luis Alegre en la primera dirección de Podemos, en uno de los ideólogos del partido. Junto a Alegre organizó Fernández una larga y violenta campaña de acoso a un catedrático que se atrevió a escribir contra Hugo Chávez.

Junto a Alegre fue premiado años después por la dictadura venezolana con el bien remunerado Premio Libertador por un voluminoso ensayo de dudosa validez teórica. Y con el aplauso agradecido de Alegre en forma de prólogo, publicó Fernández hace poco más de un año un libro esencial para entender el sustrato ideológico de Podemos. Porque En defensa del populismo no esconde la admiración por la revolución bolivariana de su autor y propone utilizar su ejemplo como modelo para nuestro país.

Así que, la revolución socialista en su sentido global constituye una novela de ficciones, cuyo voluntariado revolucionario se encuentra en Francia y las islas del Caribe haciendo negociaciones para obviar el desfalco del país, en su mayor sentido.

Bueno, ¿Cómo hacer eso?, La izquierda, busco una centralidad al tablero

Y utilizaron una serie de terminologías revolucionarias para lograr lo apropiado del enemigo que es la derecha y con el populismo, lograron una estrategia ambigua transversal, pero no antisistema, para hacer política en las instituciones, redes y televisoras, logrando que la derecha colapsara en parte, porque su militancia fue estimulada por el G2 cubano a insultarse entre sí por las redes sociales.

La democracia burguesa, se quedó sin partidos políticos, ahora la revolución solo desea hablar de democracia. Pero, atrás, los grupos del narcotráfico y musulmanes, yihadistas buscan a sus dirigentes para que les paguen.

Ahora, hablan de ilícitos, después que se hicieron millonarios. Desean una hegemonía en el poder.

Causa profunda tristeza en todos los demócratas del mundo asistir al quebranto progresivo de lo que un día fue una democracia sólida, la República Bolivariana de Venezuela.

Antaño tierra de acogida, la tierra de gracia para españoles, italianos, portugueses y numerosos ciudadanos de otros países latinoamericanos, que contribuyeron con su trabajo a construir una nación abierta, tolerante y moderna, asistimos hoy al lento hundimiento de este gran país, tan caribeño como andino, sumido en una profunda crisis económica y, lo que es peor, en un proceso de demolición de sus estructuras democráticas.

Venezuela es hoy un país donde principios como el Estado de derecho o la división de poderes parecen memoria del pasado o aspiraciones para el futuro.

El país vive en un estado de excepción y emergencia económica prorrogado una y otra vez, pese a que la Constitución no prevé esta posibilidad. La disidencia es reprimida (fiscal general), y la oposición encarcelada. Hay cerca de 500 presos políticos en Venezuela, incluyendo algunos con nacionalidad española. No son «políticos presos» como los califica el régimen. Son ciudadanos que han luchado por sus ideas y por una Venezuela democrática y que han sido perseguidos, maltratados y encarcelados por ello

Hace justo un año, el entonces ministro de Economía y hoy presidente francés, Emmanuel Macron, convocó a un grupo de intelectuales para debatir sobre el futuro de la socialdemocracia. Daniel Innerarity, presente en esa reunión, defendió que los antagonismos tradicionales, como el eje izquierda-derecha, «ya no sirven para encarar las transformaciones sociales y evitar el auge de los populismos». En 'La democracia en Europa' (Galaxia Gutenberg), su último libro, advierte de que la edad de oro de los Estados-nación ha llegado a su fin y subraya la necesidad de democratizar la toma decisiones en la Unión Europea. Innerarity, erigido en un filósofo político de referencia, fue elegido por 'Le Nouvel Observateur' como unos de los pensadores más influyentes del mundo.

España, está por definirse a sí misma. Sus tensiones con el yihadismo, al igual que Francia son identificaciones erradas y dependen de quien sostenga el báculo del poder con la izquierda y Mariano Rajoy y Emmanuel Macron desean articular nuevas políticas que reflejen uniformidad al momento de sensibilizar al pueblo.

Deberían haberlo asumido en España, controlar las migraciones provenientes de Libia e Irak, siguen pensando en una nación plurinacional y ya no lo es. Le corresponde al Estado esclarecer los términos y su poder soberano hacia el pueblo.

seguimos pensando que a una nación le corresponde un Estado, y que ese Estado tiene que tener un poder soberano. Se equivocaron, José Luis Zapatero es otra cosa

No ataco a Zapatero, simplemente expreso una verdad. Es evidente que muchas decisiones del Partido Socialista Español no tienen su origen en la soberanía del pueblo. España esta en entornos europeos, con tratados de comercio internacional. Veamos, los textos desde la colonia. ¿Por qué no nos fijamos más en la realidad y desacralizamos un tanto los textos? Además, en España ya hay elementos de soberanía compartida.



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Emiro Vera Suárez


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