Europa es un patio trasero

Algunos años en Europa me permiten ofrecerles una visión no europea del viejo continente. Lo miro histórica y políticamente agotado. Las dos guerras mundiales, el Plan Marshall, el temor al viejo comunismo soviético, la transnacionalización del capital y el crecimiento económico de China le han humillado la vejez.

La solución de sus problemas depende de multinacionales y acuerdos de libre comercio, el capital financiero internacional elige sus gobiernos y la social democracia es poco social y cada vez menos democrática. A diferencia de otros momentos de su historia, Europa nada tiene que ver con el futuro de la humanidad.

Sus dirigentes, al igual que los latinoamericanos, son corruptos, disfuncionales y populistas. Nada de ejemplos. Sus más recientes gobernantes se inclinan hacia el neo nazismo. Cual peste, sus elites, se niegan a redistribuir la riqueza, el afán de lucro, el individualismo y la traición a sus pueblos campean en los predios infames de su burocracia.

Sus prejuicios coloniales le impiden valorar experiencias de las por ellos llamadas "culturas atrasadas". Las eventuales lecciones son problemas superados. Ni soñar que Europa se disponga a aprender algo del "nuevo mundo". Ni siquiera importa que sean proyectos abandonados por el viejo continente reinterpretados a la luz de nuevos contextos. Continúan viendo al Sur como metrópolis.

El Movimiento de los no Alineados, creado en 1955, fue la primera expresión anticolonial con una visión bipolar. Fue quien ofreció las primeras ideas serias sobre un sistema político y social que reflexione sobre las absurdas teorías que mantienen la supuesta supremacía del hombre blanco.

Tal vez, por ello los no alineados fueron neutralizados y luego diversificados. Les opacaron la fe con la cual diseñaron soluciones para poner fin al dominio del norte sobre el sur. La violencia decretó un embargo sobre Cuba. Saña y odio destruyeron a Irak, Libia y Siria. Un nuevo orden económico mundial intenta paralizar los BRICS y da un golpe de estado en Brasil.

El evangelismo, la globalización, la ayuda externa, la asistencia humanitaria y la cooperación, todo fue instaurado como un propósito de recolonización. Forzada o voluntariamente han hecho cuanto es posible para detener a los no alineados. El propósito es evitar que nadie se independice del pensamiento eurocéntrico: un sistema subalterno del capital que no tiene identidad ni entiende para nada lo qué significa y significó Europa.

En ese pensamiento, el Sur sigue siendo un proveedor de materia prima, mercados de consumo masivo, solares que necesitan ayuda humanitaria, países dirigidos por dictadores civiles o militares, lugares donde se persigue a políticos opositores, se incumplen los derechos humanos y se ejerce la democracia desde el terrorismo.

No es capaz esta Europa de darse cuenta que tiene su propio Sur. Limita por este lado con inmigrantes creados por sus guerras y con europeos que no son ni serán reconocidos jamás como europeos.

España, Italia y Portugal, por ejemplo, están al sur de Francia y de Alemania, pero Rumanía, Bulgaria y los Balcanes están al sur de aquellos. Toda una cadena de "Sur" sin norte alguno. Hoy Europa es el patio trasero de un capital sin patria. Faltaba nada más que en un presidente norteamericano se los dijera y está dicho.



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Isaías Rodríguez

Abogado, ex Vicepresidente Ejecutivo y ex Fiscal General de Venezuela. Actual Embajador de Venezuela en Italia.


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