Trump aniquilaría 50 millones de hispano hablantes

Echar el DRAE al cesto de la basura en la Casa Blanca, es lo mismo que haber traído la gramática de Nebrija junto a la cruz a América en 1492 por parte de los españoles. Son dos acontecimientos que contienen igual y profunda simbología que nos habla del enorme portento de la lengua como mecanismo conquistador, colonizador, opresor; y en una realidad deseable, como elemento liberador.

Eso estuvo bien clarito para el Papa Alejandro VI y el Rey Fernando II. No bastaba con ser dueños de los cuerpos y fuerza física de los indígenas y los negros, era necesario atraparlos totalmente a través de la palabra, convertirlos en hablantes del español porque estaban conscientes de su portento como mecanismo de sujeción que haría más fácil dogmatizarlos al amparo de la cruz y el rosario lustrado, deslumbrante. Con esto conseguirían en primer lugar, como en efecto pasó, que sus nuevos súbditos se embeberían de esa cultura proscribiendo la suya; y en segundo lugar, demostrar al mundo que efectivamente esas tierras eran de ellos, no de otro imperio. Excelente plan. Y como consecuencia paso lo que pasó y somos lo que somos.

En Estados Unidos, el panorama fue tal vez más sombrío para la suerte de sus culturas ancestrales. Los ingleses intentaron no dejar vestigios indígenas relevantes, ¿cuál lengua indígena se habla con preeminencia en algún condado o estado? Por eso en un acto de burda contrición por demás extemporánea, en la contemporaneidad los herederos ingleses tributan honores a esas culturas indígenas, colocando nombre de algunas sus etnias a las marcas de su avanzada tecnología automotriz: Cheyenne, Apache Cherokee, Comanche... Ironía, o "misterio de la ciencia" como diría el Doctor Lupa.

Consecuente con mantener su identidad "aria" y cumplir con el sueño americano, el nuevo Presidente estadounidense ahínca su proceder exorcizador al solicitar casi literalmente sacar el uso de la lengua española del manejo gubernamental al ordenar cerrar la versión en español de la página en internet de la Casa Blanca, así como de sus perfiles en redes sociales. Esto, a lo mejor con la finalidad de restringir el uso de otras cientos de lenguas extranjeras en función de oficializar en todo el territorio inglés como única lengua, como lengua federal, lo cual fue denegado por los hacedores de la constitución por cuanto ello violentaría las libertades de otras personas, millones que contribuyeron a ser lo que son. ¡Qué bien lo hicieron esos precursores!

Este Presidente pareciera conocer bien su estrategia. Entiende que el lenguaje supone el capital simbólico de una sociedad, que es tan importante como el capital económico y productivo, tal como lo estableció el sociólogo francés Pierre Bourdieu. Y por las actuaciones de este mandatario, se podría decir que conceptualmente desde esa triada manejaría los asuntos desde la Casa Blanca, para construir los "misiles" más poderosos que esa nación pudiera concebir y así alcanzar la hegemonía mundial en estos tiempos de multipolaridad.

Tengo la fe, en que eso no pasará de allí. Son cincuenta millones de hablantes que hablan el idioma español en esa nación, tendrían que aniquilarlos a todos; aunque con su proceder, no dudo que tal vez su mente perturbada, lo haya pensado.



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Aquileo De Jesus Narvaez


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