La sociedad colombiana sale a la calle por la paz

El plebiscito celebrado en Colombia referido a la paz o a la guerra, en su resultado, nos ofrece una lectura sociológica obligante de análisis que expresa, en primera instancia, lo profundamente dividida que se muestra la sociedad colombiana, mientras que en segundo término nos muestra realidades objetivas sobre como está sintiendo, actualmente, esa sociedad profundamente dividida sociológicamente. Pero, al tiempo, también, se pueden obtener de esos resultados objetividades para poder leer sus varias lecturas, todas ellas de gran calado político como, así mismo, lecturas en el campo ideológico-histórico con sus sustentos en las diferentes economías colombianas ya que son varias y variadas esas economías que se expresan e impactan en el importante PIB colombiano, tal como ustedes así lo están pensando.

Es decir, lo interesante de los resultados del mencionado plebiscito de asombroso resultado son no solo "el resultado per se" sino "los resultados" en ese complejo ajedrez geográfico, social, económico, ideológico y, evidentemente, político por lo cual es necesario el resultado obtenido para el obligante análisis pausado, reflexivo, de los mismos con la finalidad de tratar de comprender, real y objetivamente, qué significan esos resultados, todos ellos, sin dejar en el tintero a ninguno de ellos, porque las tentaciones triunfalistas de todos los lados del espectro sociológico colombiano podrían llevar a sorpresas inesperadas a mediano plazo, cuales, ninguno de los actuales actores político-económicos de las derechas, se las podrían confrontar, asombrar y aceptar, cuando menos.

Tratar de realizar un acercamiento sobre la base de las expresiones en escena de "…ganó el NO…ganamos y derrotamos al SI…Colombia no quiere al castro-chavismo…ahora si, los castro-chavistas a la cárcel…", es, sencillamente, una ilusión de camino empedrado a la frustración política, social e ideológica, por ahora, porque en el tiempo, los efectos sobre la economía colombiana se expresarán en toda sus angustias y las correspondientes crisis estructurales. En fin, de todo hay en los rebaños del Señor porque quienes actúan como excelentes fariseos consideran tener el control absoluto del Otro,,.claro, como debe ser en el marco de las ideologías judeo-cristianas capitalistas.

Pero analicemos, claro, también, subjetivamente, para que nuestro respetado Fernando Dorado no se moleste demasiado con nos, quien es serio y riguroso analista además de recomendador político colombiano. Colombia es un país eminentemente el reflejo de lo real-histórico-colonial-ibérico, es decir, para nos y así lo asumimos responsablemente, Colombia y su sociedad están más cerca de los textos de los vascos, Pío Baroja y Miguel de Unamuno, del gallego, Ramón de Valle-Inclán, del madrileño Jacinto Benavente y del canario, Benito Pérez Galdós, quienes están adscritos a la "generación del 98" con las lógicas reservas de la pertenencia de Pérez Galdós a dicha cofradía intelectual hispana-revolucionaria. Pero, con los paralelismos del caso, en esos contenidos novelísticos hispanos, se expresan sociedades hispanas de profundo calado en lo conservador ante las realidades objetivas y de políticas de la política del Estado español profundamente dividido en sus realidades isabelicas. Es decir, para sus y nuestros contextos criollos la novela expresaba y se sustentaba en aquellos escenarios de las pérdidas de Cuba y Puerto Rico ante el imperio norteamericano, con sus obligantes guerritas pero sin las actuales bases militares pentagonales.

En ese orden, a contrario de lo expresado por Dorado, el plebiscito le ha permitido a las FARC-EP objetivar con las seriedades correspondientes sus escenarios plebiscitarios con sus expresiones sociológicas tanto en sus fortalezas como en sus serias debilidades. Pero tanto al Gobierno de Juan Manuel Santos como a las posiciones políticas de su coterráneo, Álvaro Uribe Vélez, ambos políticos de derechas extremadas pero, al tiempo, intra-confrontados en lo conceptual de la clase social colombiana, en esa tan colombiana realidad histórica de "cachacos versus provincianos" (al campesinado colombiano se los han considerado como siervos de leva), los resultados del plebiscito les han enseñado aquello que se expresó en la "Guerra de las Rosas", es decir, las propias debilidades en las divisiones, contradicciones y confrontaciones como derechas frente a las realidades que se exponen en la post-modernidad colombiana como es la incorporación de Colombia al circuito euro-céntrico en lo ideológico-económico y a la unidad con lo estadounidense en lo político-económico-militar.

Pero el plebiscito ha demostrado y expresado realidades significativas de lo que se expone, conceptualmente, cuando de Democracia se trata como y en teoría política se refiere; es decir, aparentemente, tendríamos que comenzar a tener que aceptar que más importantes son las cifras finales que los reales significados de lo conceptual referido a lo que debería ser la definición objetiva, moral y ética, de la "Democracia" como ejercicio conquistado históricamente. Para su mejor comprensión nos referimos a lo que se ha conocido, por aquello del número de votos conclusivos, a lo sucedido en Honduras, Paraguay y Brasil como el "golpe partidista" en España contra la dirección democráticamente elegida en el partido social-demócrata-hispano, PSOE, conjuntamente a lo que se ha venido intentando en el marco del "golpe de Estado continuado" con la oposición legislativa en Venezuela en su vocero más importante y fundamental en la persona de Henry Ramos Allup.

Es decir, el número de votos alcanzado por el NO en Colombia es de tal significado objetivo que nos hace reflexionar hasta donde realmente ese resultado significa que "la paz colombiana" se ha ido al garete. Absurdo!!!

Pero lo que más nos interesa es el mundo de los farianos y las farianas, es decir, de su incorporación a lo real-significativo del "no-armas-en-acto", en lo referente a esas confrontaciones personal-sicológicas del "hombre-mujer-en-armas" a lo que se denomina como su incorporación a la "vida civil". Es evidente que lo fundamental para ese tan complejo escenario es la incorporación personal y sicológica del "soldado-hombre-mujer" desmovilizados al trabajo no solo al trabajo productivo como, también, a lo referente consecuencial del trabajo en lo referente a las ganancias monetarias y los beneficios correspondientes a "lo normal-social" de cualquier sociedad económica como nos lo enseña mostrándonoslo la Historia, fundamentalmente, cuando el objetivo y realista análisis del "soldado-hombre-mujer" como trabajador social con los equilibrios correspondientes al "hombre-mujer-soldado". Por cierto, esos mismos escenarios se expresarán por igual para y en las fuerzas armadas colombianas. Compleja realidad colombiana en el proceso lógico de la paz.

Roy Chaderton Matos ha expresado en diferentes oportunidades sus impresiones que le ha causado el "sub-conjunto social" denominado como "las victimas del conflicto". Roy como cristiano-católico militante, como lo es, conoce muy bien los efectos antropológicos de esos escenarios, lo que significó que "se le arrugara el corazón" en su sensibilidad de cristiano-católico-militante. Cierto, fundamental es su incorporación no solo a los diálogos y movimientos sociales pro y por la "paz colombiana" sino incorporar a ese importante sector socio-político como "res publica" a las responsabilidades sociales de cooperación para la incorporación de "las y los desmovilizados", "los no-institucionales", en función no solo de la promoción práctica de la "paz colombiana" sino de la transformación profunda de la economía colombiana.

Son evidentes las diferencias socio-económicas e ideológicas que se expresaron en el plebiscito colombiano no solo de esas diferencias entre "lo urbano uribista" de "lo rural pro-paz-colombiana" sino, también, analizar las importancias que se observan, por los resultados, de los factores socio-económico-cafeteros y, según, las promociones en pro del NO desde los factores "paracos". Estas realidades inciden, directamente, en la sicología de los componentes militares colombianos cuales, en nuestros pareceres, pudieran haberse ilusionado de una "paz aspirada y del reposo del guerrero". Curiosidades complejas que se han mostrado con tal claridad en lo social gracias al plebiscito que obligan, fundamentalmente, a Venezuela a repensar sus responsabilidades bolivarianas y chavistas.

En fin, tal como lo aspiraba la comunidad internacional, suscribimos la "paz colombiana" pero sin caer en ilusiones, ni subjetivas aspiraciones mucho menos sin desconocer a los enemigos no solo de la "paz colombiana" sino de Venezuela.



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Miguel Ángel Del Pozo


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