Colombia, una ambición de paz

Me levanté esta mañana con la noticia de que al Presidente Manuel Santos le fue otorgado el premio Nobel de la Paz correspondiente a este año 2016, en reconocimiento a su esfuerzo por la cristalización de los Acuerdos de Paz firmados en La Habana en los primeros días de septiembre.

¿Porqué este año la Academia Sueca hizo esa distinción que le negó hace cuatro años a Piedad Córdoba­?

Hace cinco años, Piedad era considerada de manera unánime la merecedora de ese premio por la paz, no solo entre los académicos del PIOR, incluso en los bares de Estocolmo, donde el Instituto del Premio Nobel consulta formalmente a los parroquianos suecos, quién entre los postulados debe merecer la distinción, a manera de plebiscito.

¿Por quién fue sustituida Piedad Córdoba, ante la inminencia del anuncio del ganador?

Por Barak Obama, postulado nada menos que por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez al tener conocimiento de la dramática situación, si alguien de la izquierda colombiana ganaba el premio, en medio de una feroz campaña mediática de descalificación a Piedad.

Esta información la obtuve de la profesora W.H. académica del PRIO, quién dirigió la observación de las actividades de Piedad a favor de la paz en Colombia, muy molesta por la pérdida de la soberanía y autodeterminación que hasta ese momento había mantenido el PIOR ante presiones internacionales.

En La Habana, no tan solo se acordó el cese del fuego y el desarme y desmovilización de los frentes guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Ejercito del Pueblo, se acordó también la devolución de sus fincas a más de doscientas mil familias desalojadas por las bandas paramilitares y la investigación a fondo de los crímenes de lesa humanidad, entre los que destacan los "falsos positivos" y de ellos el asesinato de los once legisladores del Valle del Cauca, atribuido a las FARC-EP, así como el asesinato de líderes campesinos y sindicales, promotores de la paz, de masacres de pueblos enteros entre otros.

Ahora le corresponde a Santos hacerse merecedor del premio, manteniendo intactos los acuerdos logrados ante los vicios de nulidad que presenta el plebiscito que comienza a descubrirse con las declaraciones que acaba de hacer el jefe de la campaña por el "NO", el senador Juan Carlos Vélez, descubriendo que su organización desarrolló en estrategia de campaña mediática dirigida sectorialmente para "enverracar" al elector colombiano en contra de los acuerdos.

El fascismo colombiano resolvió manipular a los electores para forzar un bloqueo a la paz con el resultado pírrico del plebiscito, con una diferencia de 0,62%, un 64% de abstención a la cual ayudó el ciclón Matew que azotó a las zonas donde ganó el "SI" y un campo mediático donde prácticamente los medios de comunicación manipularon a su antojo a la opinión pública hasta lograr posicionar ante el mundo a un pueblo increíblemente enemigo de la paz.

Y estalló con tanta fuerza la paz en Colombia, que Uribe, quien se abrogó el resultado negativo, se encuentra acorralado por un verdadero tsunami popular en las calles colombianas, de gente protestando el resultado de la consulta.

Ya veremos, pues este es el cuarto intento de búsqueda de la paz en 60 años de guerra.

Antes de este, en 1982, en la Séptima Conferencia Guerrillera, las FARC y el Partido Comunista Colombiano emprenden la vía pacífica, creando la Unión Patriótica, pero el presidente Belisario Betancur se encargó de echar por tierra este intento de canalizar el conflicto a través de la lucha pacífica, al hacerse el loco ante la matanza y exterminio de 4.000 dirigentes de izquierda entre quienes se debe resaltarse el asesinato de los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, cometidos por paramilitares y agentes gubernamentales.

El mismo Betancur suscribió en 1985 Corinto, Valle del Cauca, un acuerdo con el M-19 que el mismo gobierno rompió y vino la sangrienta toma del Palacio de Justicia, con el exterminio y asesinato de la dirigencia guerrillera del M-19, entre quienes destacan Ivan Marino Ospina y el candidato presidencial Carlos Pizarro Leongomez.

Vale recordar al candidato del liberalismo Luis Carlos Galán, quien poco antes de morir en agosto de 1989 en Soacha (Boyacá) anunciara desde Venezuela su plan de paz para Colombia de llegar a ser presidente. Pero ya había sido sentenciado por el cartel de Medellín.

El tercer intento lo inicia el presidente Misael Pastrana Arango, hace 15 años, en las negociaciones realizadas en El Caguán, con el legendario Manuel Marulanda (Tiro Fijo), que se rompen al gobierno negarse a cumplir la principal base del acuerdo, para convocar una Constituyente y plasmar en la Carta Fundamental las decisiones negociadas, dando paso a la intervención de Estados Unidos en el conflicto colombiano, mediante el Plan Colombia, administrado por Alvaro Uribe Vélez, para conducir a una entrega a los designios de los gobernantes norteamericanos.

Ahora, le toca a Juan Manuel Santos, premio nobel de La Paz. ¿soportará las presiones de Estados Unidos?

¿Porqué no le interesan a Pastrana y Uribe los acuerdos de La Habana?

Quedaría al descubierto el más importante falso-positivo de esta guerra. No son las FARC los máximos jefes del narcotráfico como a diario insisten los medios de comunicación colombianos controlados por la derecha.



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Feijoo Colomine


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