¿Qué pudieron urdir Uribe y Santos? ¿Los dos montaron una trampa?

De cuando El Libertador se llegaba a los llanos venezolanos desde Colombia y traía entre sus hombres al general Santander, el viejo zorro que fue José Antonio Páez, le mostraba a éste su rechazo por considerarlo maniobrero y hasta cobarde. Se negaba a aceptarlo en sus fuerzas y eso se lo manifestaba abiertamente a Bolívar sin dejar de advertirle, tomase cuidado del santafesino.

No sé si lo de cobarde tiene sustento, pero es obvio que el general bogotano dio demasiadas muestras de ser un hombre poco leal a los más elementales principios como el de respeto por los compañeros de armas, superioridad, sinceridad con los suyos y en la defensa de los intereses de la unidad colombiana. Su conducta frente al Libertador fue por demás censurable y propia de un hombre de pocos escrúpulos y sí bajas pasiones.

En "Cien años de Soledad" y "El coronel no tiene quien le escriba", el gran García Márquez, a través de la vida o propia palabra del general Aureliano Buendía, dejó constancia de esos defectos, atribuidos a Santander, en lo que llamó los "cachacos", término para definir a la godarria y oligarquía colombiana toda, tanto conservadora como liberal. Buendía, en su estancia en Macondo, mientras elaboraba pescaditos de metal, pudo reflexionar sobre su larga vida de combatiente y concluir cómo fue víctima de aquellos cachacos, ladinos, sin honor alguno ni respeto por los principios. Por eso se dijo, preguntó, con inocultable arrepentimiento, palabras más o menos, en su retiro, ¿para que luchamos tanto? Por eso mismo interrogó a su compadre y compañero de armas, también General, Gerinaldo Márquez, ¿compadre sabe bien usted por qué luchamos?

El General Buendía, solo vio como resultado de sus luchas, que los "cachacos" de ambos bandos, liberales y conservadores, se compartieran el poder y riqueza, mientras el pueblo, del cual formaban parte los retirados por la vejez en Macondo, quedó fuera del festín.

Juan Manuel Santos forma parte de esos "cachacos" santafesinos y Uribe de casta de propietarios de los alrededores de Medellín. A este, la DEA le incluyó en su lista de narcotraficantes bajo vigilancia con el número 82 y su oscura historia es larga, como que siendo Jefe de Aeronáutica Civil de Colombia, otorgo sin recato autorizaciones a las mafias para que construyesen a su gusto pistas de aterrizaje.

De este personaje, en un artículo publicado en aporrea el 5-11-10, titulado ¿Santo(s) Chuky, el muñeco diabólico?, dijimos lo siguiente:

"Álvaro Uribe, tiene cara de yo no fui. En efecto, como presidente colombiano y en sus relaciones con el presidente Chávez, haciéndose el pendejo primero, hermanazo y pana burda, nos metió la espada por la espalda hasta la empuñadura. Cuando nos creyó aniquilado toro de lidia por el picador, que fue él mismo, no fingió más y se nos vino de frente con saña y alevosía".

"Llegó al cinismo de invitar al barinés a gestionar ante la FARC por la entrega de secuestrados y una vez que aquél estaba metido en el asunto, con desenfado, le retiró la alfombra y le acusó de cómplice de la guerrilla y entrometerse en asuntos de internos de Colombia".

Al referirnos a los bombardeos a Ecuador por los lados de Sucumbíos, en los que resultó muerto Raúl Reyes, sostuvimos, "Mientras todo eso sucedía, Juan Manuel Santos, a la postre Ministro de Defensa y, por lo que siempre se dijo, armador de toda aquella parafernalia, aupada por los gringos, lo que validó en plena campaña electoral, cuando entre otras cosas dijo que, de ser posible, volvería a repetir la agresión a Ecuador, como Chuki, el Muñeco Diabólico de Don Manzini, con el cual tiene un extraordinario parecido, manifestó su complicidad y sonrió con sarcasmo".

También dijimos en ese trabajo, al referirnos a Santos, "¡Pero cuidado con Chuki! El tipo no es de confiar. No es posible creer, sin encontrar las causas, que un personaje vinculado a lo que está y ha estado siempre, que uno bien sabe, pueda cambiar tanto. Mucho guillo con los elogios que engañan y nos ponen ingenuos y demasiado buenos y confiados que somos a repetir necedades. Chuki, "El Muñeco Diabólico", puede estar tendiéndonos la cama, mientras nosotros, como siempre generosos y confiados, le ofrecemos la espalda para que hunda su puñal, o por lo menos, la otra mejilla. Dejémosle a él que guaralee y observémosle". Esto último lo dijimos ante la petición suya al gobierno venezolano para volviese interceder por la paz en el país vecino.

Estos recuerdos se nos vienen encima por los resultados inesperados del plebiscito del domingo. La confusión que ello ha generado y la confusa ´posición de Santos al ratificar primero que el acuerdo bilateral y definitivo de cese al fuego es permanente y luego salir con que "sólo tiene vigencia hasta el 31 de octubre". ¿Quiere decir eso que a partir de esa fecha reanudaría las hostilidades? ¿Qué del gesto de la FARC de entregar buena parte de su armamento y desmovilizar gran parte de sus hombres?

Un cable de Telesur, procedente de Cartagena, el mismo día que se reunían en esa ciudad a la firma del acuerdo, informaba que en la población se mostraba poco interés por aquel acontecimiento, el plebiscito y todo lo concerniente a las diligencias de paz. Eso nos creó mucha sospecha e incertidumbre, pues uno esperaba que Colombia toda fuese una fiesta; se trataba de poner fin a un conflicto que por más de sesenta años ha golpeado al pueblo hermano.

La incertidumbre que aquello despertó en nosotros, se acrecentó el domingo en la tarde al saber los resultados. Lo primero que pensé fue que las FARC habían caído en una trampa bien urdida. Desde siempre hemos dicho que los gringos no están interesados para nada en la paz colombiana, basta pensar en las bases que allí tienen, cuya existencia perdería todo sostén.

Pero a última hora se suman nuevas cosas que acrecientan nuestra sospecha. Santos optó por convocar a los factores promotores del NO para estudiar los resultados y los pasos a dar. Entre esos invitados está Álvaro Uribe Vélez, enemigo declarado del acuerdo de paz. Y lo que es peor, éste acaba de proponer en el Senado una amnistía a los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FAFC-EP) tras los resultados del plebiscito por la paz llevado a cabo el pasado domingo. Ya en los acuerdos está prevista la amnistía, pero la propuesta diabólica de Uribe sólo alcanzaría a "aquellos integrantes de las FARC cuyos delitos sean amnistiables".

¿Qué significa esto? ¿Quiénes estarían amparados? Uno supone que casi nadie o uno que otro de poca significación, lo que no sería un acuerdo de paz sino una imposición de rendimiento, aprovechándose de la buena de la FARC, ONU, Cruz Roja Internacional, CUBA que prestó su territorio e intermediación por más de dos años, los países acompañantes y la opinión pública mundial. ¿Acaso es una trampa o bomba caza bobo que acaban de detonar? ¿Está metido en eso, como sospechamos, Juan Manuel Santos? En artículo anterior, escrito el domingo en la tarde, al conocer los resultados del plebiscito, dejamos constancia que no teníamos fe en la palabra de Santos. ¿Significaría acaso, que después del 31 de octubre, se desatarían de nuevo los demonios y se volvería repetir lo de la pasada reciente historia, relativa a acuerdos de paz incumplidos por los cachacos y las matanzas de quienes procedieron de buena fe?

En todo caso, mucho más del 80 por ciento de los colombianos votó a favor de la paz o se abstuvo por distintos motivos y es elemental que siempre la mayoría de un pueblo estará contra la guerra; es él casi exclusivamente quien sufre los efectos de aquella. Pero la manipulación Santos, Uribe y EEUU, pudieran fabricar esos inexplicables resultados. Un porcentaje inferior al 18 % de los votantes no puede imponerle su voluntad al resto de los colombianos.

Quien esto escribe, tiene fundamentos para afirmar que no henos tenido nunca simpatía por la FARC. Es más, nunca hemos estado de acuerdo con esa lucha. En Venezuela, la planteada a partir del gobierno de Betancourt, somos vimos como esa forma de lucha llevó a la dispersión del movimiento popular y el agotamiento de una generosa y valiosa vanguardia. En Colombia no ha hecho posible y hasta pudiera haber impedido la unificación del movimiento popular y sirvió de sustento para la intromisión de bases militares norteamericanas. Por todo esto también somos declarados amigos de la paz en el hermano país.

Y por estas mismas cosas que nosotros pensamos, "El Chuki" podría volver por sus fueros; uno no se extraña. A menos dé una señal contundente que estamos equivocados.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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