La desprestigiada OEA y las pataletas de Almagro

La OEA es una institución multilateral creada en 1948 y desde entonces hasta el día de hoy, no ha dejado de actuar conforme a los dictados de Washington, hacia el único objetivo de ejercer sobre toda la región (desde Río Bravo hasta la Patagonia y el área del Caribe), control absoluto sobre sus bienes, sus riquezas y la forma y manera como deben gobernarse los países que la integran y ha sido por ello, muy simple de explicarlo, que ella misma se ha encargado de desprestigiarse.

De manera que las rabietas de Luis Almagro en su carta a la Dra. Tibisay Lucena, porque el CNE negó la presencia de observadores de la OEA en los comicios del 6/12, es explicable, pues como vocero de un ente tan devaluado y hoy en estado agónico como ese, no era posible esperar reacciones de otra índole frente a ese rotundo no que recibió de nuestro Poder Electoral. Es lamentable que siendo él latinoamericano y habiéndose desempeñado como canciller del gobierno de José (Pepe) Mujica del Uruguay, no haya asimilado que nuestros países, hace mucho rato, decidieron ser libres e independientes y no aceptar jamás, bajo ningún disfraz, ni imposiciones, ni tutelajes externos de nadie...

Pero veamos las conductas injerencistas y condenables de los EE UU, ante las cuales la OEA se hizo cómplice u optó por mantener la boca bien cerrada y que, para cualquier latinoamericano auténtico y patriota, son más que suficientes para comprobarle a la humanidad toda y de manera categórica, que esa entidad regional no es otra cosa que un parapeto que nunca ha respetado la soberanía de nuestros pueblos y ha mantenido incólume su rol de ser únicamente "el ministerio de colonias de los Estados Unidos", como muy acertadamente lo calificó alguna vez Fidel Castro:

En 1954 acusa de comunista al presidente Jacobo Árbenz de Guatemala y a través de sus cipayos locales, comandados por el coronel Castillo Armas, lo derroca y le impone a ese país un largo período de dictaduras a su servicio;

En 1965 invade a la República Dominicana para impedir que fuerzas patriotas al mando del coronel Francisco Caamaño, restablecieran el gobierno democrático de Juan Bosch, el cual había sido derrocado por fuerzas retrógradas, herederas del trujillismo;

En 1973, con el apoyo de altos mandos militares y de la derecha de Chile, es bombardeado el Palacio presidencial La Moneda, se asesina al presidente Salvador Allende, para luego autorizar ingentes recursos financieros e instaurar por 17 años la que ha sido una de las más atroces dictaduras que ha padecido el Continente;

En 1.989 invade a Panamá, bajo el alegato del atropello a dos de sus marines acantonados en la zona del Canal. Bombardea el barrio de Chorrillos, deja un saldo de más de 3 mil personas asesinadas, derroca el gobierno y designan presidente a Guillermo Endara, quien se auto juramentó en la base del Comando Sur;

En 1983 invade a Granada, país de apenas 80 km2, con el pretexto de que era un peligro para su seguridad;

En 2002, como está comprobado, su participación durante el golpe contra Hugo Chávez fue muy activa, al punto de que junto con España, fueron los únicos países que reconocieron al gobierno espurio de Carmona Estanga y,

En 2004, junto con Francia y el apoyo de mercenarios pagadas por la CIA, derroca al presidente democrático de Haití, Jean Bertrán Arístides, lo secuestra y lo abandona en la República Centroafricana.

La creación de la OEA, efectivamente, no fue otra cosa que la culminación del proyecto hegemónico que desde la creación del Estado de la Unión ventilaron y manejaron quienes fueron sus propulsores, en su propósito de anexarse el Continente todo, pedazo a pedazo, tal y como lo sostuvo y lo escribió uno de sus más connotados integrantes, Thomas Jefferson (1743/1826):

"Nuestra Confederación debe ser considerada como el nido desde el cual toda América, así la del Norte como la del Sur, habrá de ser poblada. Más cuidémonos desde luego de creer que interesa a este continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y solo temo que estas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para ir arrebatándoselos pedazo a pedazo (..) Aunque nuestros actuales intereses nos restrinjan dentro de nuestros límites, es imposible dejar de prever lo que vendrá cuando nuestra rápida multiplicación se extienda más allá de dichos límites, hasta cubrir por entero el continente del Norte, si no es que también el del Sur, con gente hablando el mismo idioma, gobernada en forma similar y con leyes similares (..) Cándidamente confieso que siempre he mirado a Cuba como la adición más interesante que podría hacerse a nuestro sistema de Estados.".



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Iván Oliver Rugeles


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