El Congreso Aliancista Español

Al mismo tiempo que se reunía el grupo belga, los elementos aliancistas españoles celebraban en Córdoba, del 25 de diciembre 1872 al 2 de enero de 1873, el III Congreso de la Federación Española bajo la presidencia de Juan José Morago, en el que los delegados al Congreso de la Haya —excepción de Lafarge— dieron cuenta de su mandato en forma tendenciosa, para obtener por el equívoco la aprobación de su gestión y la adhesión a los acuerdos al Congreso disidente de Saint-Imier, continuando el equívoco de su actitud y la de los demás grupos disidentes era "la de la Internacional". El Congreso de Córdoba es, pues, el primer Congreso que corresponde ya a la etapa escisionista en el seno de la Internacional y de los movimientos nacionales que habían estado bajo la dirección y el control de los elementos bakuninistas y de la Alianza.

El Congreso belga había dirigido al Congreso de Córdoba el siguiente telegrama:

El Congreso belga al Congreso español, salud. ¡Viva Saint-Imier! Autonomía y Federación. Eugenio Steens.

El III Congreso de la Federación Española (aliancista), siguiendo las normas del Congreso de Saint-Imier, substituye el Consejo Federal por una Comisión de Correspondencia. Dos miembros del precedente Consejo Federal, Francisco Tomás y Severino Albarracín, formaron parte de esta Comisión con tres miembros nuevos: Vicente Fombuena, José Seguí y Rafael Abad. Los hombres más responsables y prestigiosos fundadores de la Internacional nada tenían de común con esa Comisión de correspondencia al servicio del centro de intriga de Ginebra. El Congreso acuerda que la Comisión se instale en Alcoy.

El Consejo General de la Internacional, con fecha 5 de enero de 1873, envía una comunicación a la Federación del Jura comunicándole que, no habiendo contestado a su carta de fecha 8 de noviembre, no obstante haber transcurrido sesenta días, "está obligado a suspender y por la presente suspender y por la presente suspende a la Federación del Jura hasta el próximo Congreso General…" Todas las secciones y miembros de la Federación del Jura que no hayan reconocido ni confirmado las resoluciones de su Congreso extraordinario del 15 de septiembre de 1872 en Saint-Imier son invitados a unirse a la Federación tomando en espera del establecimiento de la Federación regional suiza.

Firman todo el Consejo y su secretario general, F.H. Sorge.

Esta decisión del Consejo General no modifica la situación. La Federación del Jura la pone en conocimiento de las fracciones escisionistas y estás, naturalmente, una vez más aprovechan la nueva ocasión para atacar al Consejo y acentuar su acción de división y de indisciplina.

La Federación española, a la Comisión de correspondencia, envía al Consejo General el 22 de febrero una carta en la que le decía:

A pesar del decreto de suspensión de la Federación del Jura, el Consejo General puede estar seguro que esa Federación continuará siendo reconocida por la inmensa mayoría de los internacionales del mundo. Salud y liquidación social, anarquía y colectivismo.

Alcoy, 22 de febrero de 1873.

Por el Comité Federal,

El secretario del Exterior: Francisco Tomás

El grupo o fracciónes belga, español, inglés, fueron igualmente, más tarde, considerados como excluidos de la Internacional al adoptar una resolución que decía:

Todas las federaciones regionales o locales, secciones y personas que hayan participado en los congresos y asambleas mencionadas (Congreso belga, de Córdoba, asamblea de Londres) o que hayan reconocido sus resoluciones, habiéndose situado ellas mismas al margen de la A.I.T., han cesado de formar parte de ella.

Marx, así como Engels, se declararon contrarios a estas suspensiones. "Estas gentes se excluyeron ya de la Internacional —decía Marx en una carta a Bolte, a Nueva York, miembro del Consejo General—; declarando que el Congreso y los estatutos no existen más para ellos, se han constituido en centro de conspiración para la creación de una contra-internacional. A continuación de su Congreso de Saint-Imier, congresos del mismo género han tenido lugar en Córdoba, Bruselas, Londres, y los aliancistas de Italia tendrán a su turno uno parecido. Cada individuo y cada grupo tiene el derecho de salir de la Internacional, y cuando una cosa parecida llega, el Consejo tiene simplemente que comprobar oficialmente esta salida y de ninguna manera decretar suspensión."

Por su parte, nuestros "aliancistas" continuaban jugando a la "revolución social" enviando al grupo dirigente de Ginebra las más optimistas crónicas e informaciones. De ellas nos da una idea la que publicaba el Boletín de la Federación del Jura, en su número del 6 de julio de 1873, en el que, entre otras cosas, podía leerse lo siguiente.

La Internacional en España continúa su marcha a pasos de gigante, el Boletín oficial de la Comisión Federal domiciliada en Alcoy registra cada semana la adhesión de nuevas secciones, de nuevas federaciones locales. Una amplia asociación, la Unión de Trabajadores del Campo, ingresó en bloque. Las huelgas se multiplican. En todas partes del país la lucha está entablada entre el Capital y el Trabajo. Gracias a la desorganización del Ejército, a la catástrofe financiera y a la sublevación carlista, el Gobierno es impotente para oponerse al progreso de la Internacional. En muchas ciudades, especialmente en Barcelona, los obreros son completamente dueños de la situación, y cuando ellos lo quieran la revolución social será un hecho. Mas, instruidos por la Comuna de París, no quieren precipitar los acontecimientos…

En este mismo mes aparecía en Barcelona el primer número del periódico Solidarité Revolutionnaire que editaba el Comité integrado por Brosse, Alerini y Carnet. Los "aliancistas" españoles jugaban un papel de primer orden en las actividades internacionales del anarquismo.

Aludiendo a los sucesos de Alcoy. Engels hacía el siguiente comentario en una carta del 26 de julio de 1873 sobre los Aliancistas españoles:

Mira, por ejemplo, a nuestros bakuninistas de España. He ahí que en Alcoy, por orden de Bakunin, han abolido el Estado (los pretendidos actos de crueldad eran, naturalmente, invenciones reaccionarias) y han constituido un Comité de Salvación Pública (entre otros Severino Albarracín, miembro del Consejo Federal bakuninista de Valencia y de la Comisión de correspondencia actual elegida en Córdoba). ¿Qué es lo que pasa? Por proposición de algunos diputados que se entrometen, la paz está concluida: por un lado, amnistía; por otro lado, renuncia a la resistencia; las tropas entran bajo los gritos de triunfo de la burguesía. En Barcelona no son ni bastante fuertes ni bastante valientes para intentar una cosa parecida; pero allí donde están, refuerzan la "anarquía", la confusión general, y abren el camino a los carlistas.

—Rafael Farga Pellicer. —Obrero tipógrafo. Uno de los principales elementos anarquistas del movimiento obrero catalán (1867). Secretario del Centro Federal de Sociedades obreras de Barcelona (1869). Toma parte en el Congreso de Basilea (1869) y en el de La Haya (1872), figurando en el grupo bakuninista de la escisión. Tomó parte en el Congreso escisionista de Saint-Imier (1872). Fue uno de los agentes de Bakunin en España. Participó en los congresos escisionistas de Ginebra (1873) y de Bruselas (1874). Principal dirigente de las actividades de la Alianza en España.

Cito a Don Miguel de Unamuno: ¡Qué gran cosa sería que Simón Bolívar nos conquistara (digo) a nosotros los españoles…"!

¡Viva la III República!

¡Gringos Go Home! ¡Pa’fuera tús sucias pezuñas asesinas de la América de Bolívar, de Martí, de Fidel y de Chávez!

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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