Abstención activa más votos en blanco contra la reelección de Uribe Vélez

Conocidos los detalles de la infiltración y manipulación del DAS por parte de los paramilitares y las mafias del narcotráfico, según las denuncias hechas recientemente por exfuncionarios de esa entidad, coloco nuevamente este articulo a disposición de los lectores para la reflexión y el análisis sobre como se impone la reelección del Jefe de Santa fe de Ralito y lo que procede para quienes estamos en la oposición a este narcopararegimen.

10 de abril de 2006.

El 12 de marzo no gano nadie (salvo el paramilitarismo, el clientelismo, los gamonales, la corrupción y las mafias del narcotráfico).

El régimen político que conduce el señor Alvaro Uribe Vélez en Colombia no es más que una aberrante dictadura de camarillas oligárquicas que se pretenden perpetuar mediante la reelección del actual presidente.

Con la más grotesca manipulación de los medios de comunicación de masas se le quiere hacer creer a millones de colombianos – acá vivimos 44- y a los pueblos del mundo, que esta nación disfruta de un paraíso democrático con libertades y derechos para todos. Que el único problema que nos afecta es una cuadrilla de terroristas financiados por el narcotráfico, empeñada en sembrar la anarquía mediante la violencia indiscriminada.

Pero ese cuento no se lo come nadie. La realidad política, social, económica e internacional los desenmascara a cada paso.

Para no ir muy lejos basta con echar una detenida mirada a lo que sucedió en las pasadas elecciones legislativas del 12 de marzo, que se nos quiere presentar como un gran acontecimiento de participación multitudinaria, de ejercicio pleno de derechos, libertades y legitimación del denominado Estado comunitario y su política de mal llamada seguridad democrática.

Pero ocurre que en tales comicios, de cada 100 colombianos en capacidad de votar, 60 se abstuvieron, 3 votaron en blanco, a 4 les fue anulado el voto y 1 devolvió la tarjeta electoral. Apenas 32 de cada 100 colombianos votaron por alguna de las empresas electorales en disputa (1).

De esos 32, 13 lo hicieron por la oposición, de los cuales 7 son del partido liberal; 4 del Polo Democrático y 2 del Mira, un grupo cristiano que derrocho clientelismo religioso y con posiciones políticas bastante ambiguas porque no se sabe cuando son gobiernistas o cuando actúan en disidencias calculadas.

Para las maquinarias electorales orquestadas desde el Palacio de Nariño fueron 15 votos, 4 del partido de la U (Uribe), 4 del viejo partido conservador, 3 de Cambio Radical (burócratas y exgenerales), 2 de Colombia Democrática (de los primos hermanos de Uribe) y 2 de Alas equipo Colombia (paracos del Cesar). Son votos amarrados por viejos zorros de la política con aparatos reforzados mediante el clientelismo, la corrupción, las cuotas burocráticas, la contratación estatal, las partidas presupuestales del gobierno, la cornucopia del narcotráfico y la violencia de los paramilitares. Agrueguese la abrumadora manipulación del ciudadano de a pie con mentirosa propaganda mediatica que inundó la radio y televisión en los últimos días de la campaña, utilizando la imagen del Mesías presidencial salvador y redentor de todos. (2) No tiene fundamento la cantaleta de la renovación y el aire fresco que avaló a Uribe Velez en las urnas desocupadas. Eso es pura paja de charlatanes de barranca. Los que salieron elegidos son viejos caciques y gamonales, verdaderos profesionales de la trampa y el engaño, como Luis Guillermo Velez, Aurelio Iragorri, Dilian Francisco Toro, José Name, Mauricio Pimiento, Ciro Ramírez, Manuel Ramiro Velasco, Zulema Jattin, Ricardo Arias, Mario Londoño, Omar Yepez Alzate, Roberto Gerlein, Carlos García y otras pestes conocidas de tiempo atrás (3)

De los 4 votos restantes, 2 son de Convergencia Ciudadana y 2 de Colombia Viva, facciones descaradamente articuladas con los grupos paramilitares, que fueron falsamente repelidas por las esferas gubernamentales en vísperas electorales, pero que ahora son subrepticiamente enganchadas a la aplanadora legislativa para asegurar la reelección.

Estas cifras dejan al desnudo el régimen, lo desenmascaran como un dominio de pandillas, en el que señor Uribe Vélez ejerce una dictadura favoreciendo intereses sociales minoritarios, contra las grandes mayorías nacionales, sometidas a la exclusión, arbitrariedad y explotación más aberrante.

Son casi 20 millones de colombianos que dejaron sentir su repulsa contra la casta dominante, reclamando cambios y transformaciones de la sociedad en todos los órdenes. Esa es la realidad escueta y franca que no podemos desconocer ni omitir.

Son hechos contundentes que conviene resaltar una y otra vez porque se convierten en una acusación directa al sistema político imperante: 60 de cada cien colombianos se abstuvieron, 4 votaron en blanco, a 3 se le anulo el voto y a 1 se le devolvió la tarjeta electoral. Ni más ni menos.

Estos fenómenos no se pueden despachar con apreciaciones superficiales o mediante su desconocimiento como hace la politologia remunerada con presupuesto público y privado. Deben ser examinados en todas sus implicaciones, especialmente porque lo visto el 12 de marzo como una gigantesca ola de repudio a Uribe y su régimen narcoparamilitar, fue esa masa inmensa de abstencionistas que con su silencio clamoroso dijeron no a la política neoliberal de la ultraderecha fascistoide; no a la guerra fratricida que solo sirve a intereses espurios; no a la alineación internacional del país en contra de la corriente progresista que se expande por continente; no a la demagogia gubernamental que no termina la pobreza; no a la politiquería uribista jamás desterrada y ahora más sólida que nunca; no a las pretensiones de instaurar un sistema político autoritario que lleva todas las trazas de convertirse en una forma odiosa de fascismo criollo.

Si a los 68 de cada 100 colombianos que se abstienen de votar, o votan en blanco, o se les anula el voto, o se les devuelve la tarjeta electoral, se le suman los votos de la oposición liberal y el casi millón de votos de la izquierda, el respaldo de Uribe y la ultraderecha es literalmente el mismo de toda la vida. Un apoyo (si es que así se puede llamar esta masiva coacción) que no alcanza al 19% del electorado. Sin duda, el mismo porcentaje de población que sale beneficiado del actual modelo económico y social cuya primera función no es otra que agravar las desigualdades sociales, empobrecer a las mayorías y regalar los recursos nacionales al poder de las multinacionales imperialistas. Uribe no mejoró las condiciones de los colombianos y las colombianas en los últimos cuatro años, tampoco logró derrotar a la guerrilla revolucionaria de las FARC con su Plan Patriota, ni terminó la politiquería y la violencia de los escuadrones de la muerte del paramilitarismo. El nuevo Mesías que pretende dirigir la nación como maneja los peones de su enorme latifundio cordobés podrá celebrar alborozado su pírrica victoria en las urnas, pero no debería olvidar que esas urnas están casi vacías, como señala Juan Diego García en su incisivo análisis (4).

Con estas cifras no es una aventura pensar que la reelección de Uribe Velez apenas si reunirá escasos 4 millones de votos el próximo 28 de mayo, de un padrón electoral que alcanza los 27 millones de potenciales votantes. Es lo que dará la maquinaria, la manipulación mediatica, la intimidación violenta de los paramilitares y el soborno de las mafias del narcotráfico. Una descomunal minoría. Nada comparable con el objetivo planteado por el presidente Hugo Chavez en Venezuela, para alcanzar 10 millones de votos en su respaldo, en las elecciones del 3 de diciembre de este año (y eso que allí viven 27 millones de personas y el padrón electoral es de 15 millones de electores). Meta trazada para superar la abstención de los comicios del pasado 3 de diciembre, en que se escogieron los nuevos diputados de la Asamblea Nacional y que ha implicado una profunda autocrítica del liderazgo bolivariano por su débil convocatoria.

Pero aún así, la actual Oposición de liberales e izquierda desarmada no tiene la capacidad de superar el candidato presidente. Es igualmente una minoría asediada. Una minoría sin garantías, a la que le sobra coraje para participar en un proceso en el que como lo ha señalado el mismo partido liberal las condiciones son de completa falta de derechos garantistas y espacios, por el abuso del poder que hace el presidente en favor de su nombre, por la intimidación y el crimen de unos grupos de la ultra derecha que lejos de haber abandonado sus actividades criminales se mantienen activos, han estado en primera línea en el debate electoral y han conseguido ampliar su presencia en el Parlamento.

Ciertamente, hay que tener mucho coraje, mucha conciencia cívica y una alta responsabilidad ciudadana para participar en las elecciones del próximo 28 de mayo, cuando se sabe de antemano que las cartas están marcadas y sobre todo cuando se es consciente de la dificultad casi insuperable de convencer a esas mayorías populares de la validez del voto y la democracia representativa (5).

Con este panorama, la Oposición debería mirar lo inconveniente que resulta presentarse con sus candidatos a la contienda comicial presidencial. Hacerlo representa un suicidio político. Es legitimar ante el mundo a Uribe Velez y su nefasto gobierno. Es servirle las cosas en bandeja de plata para que después salga a proclamar que sus credenciales son legítimas porque resultaron de un proceso en el que la Oposición participo pero no convenció, no obstante estar abrumada de garantías y derechos políticos para la igualdad en el debate, según la propaganda oficial.

Abstenerse activamente o votar en blanco son opciones con mayor potencialidad política, que deberían evaluarse concienzudamente por parte de los grupos opositores. Significa colocar a Uribe Velez y su regresivo proyecto ultraderechista en un punto de colapso en momentos en que la sociedad colombiana está alumbrando un nuevo capitulo de su historia, que no parece coyuntural y efímero, que atiende a las profundas corrientes de transformación social revolucionaria que fluyen por los sombríos socavones de su injusta e inicua estructura social.

Para todos estos efectos es bueno recordar el papel estelar de la “abstención activa” en la derrota del referendo de Uribe Velez, en octubre del 2003. Sintomático de que dicho fenómeno no es algo irrelevante y si un importante activo en el proceso de los inaplazables cambios para nuestra nación.

Así que, señores de la Oposición, dejar a Uribe Velez solo con su reelección y empujar una “abstención activa y beligerante” (más el voto en blanco, si es necesario) del 80% o el 85%, precipitaría la crisis del actual régimen y su tótem reverenciado y permitiría la emergencia de un nuevo Estado progresista y popular que atienda las demandas profundas de las mayorías nacionales de trabajadores, campesinos, indígenas, desempleados y demás excluidos del sistema. Es el desafío que se nos plantea en la actual coyuntura histórica de Colombia y que requiere de la mayor audacia política de todos los que estamos en la Oposición.

No se entiende que si el gobierno imperialista de Mister Bush acude a diversas maniobras para desestabilizar y tumbar gobiernos que no son de su agrado como esta sucediendo con Venezuela, donde se utiliza el argumento de la abstención para pedir la renuncia del Presidente Chávez, quien ha recibido el respaldo popular durante 8 elecciones consecutivas desde 1998, la izquierda y la oposición en Colombia no puedan hacer uso de métodos extraordinarios para impedir la continuidad del actual proyecto gubernamental. No se trata de emular en patrañas e intrigas con el imperialismo porque ese no es nuestro modelo, pero tampoco se trata de cruzarse de brazos o sentarse a esperar 18 o 20 años para que supuestamente se desgaste el señor Uribe y ahí si poder plantearse la posibilidad de acceder al poder, mediante un rito electoral cada vez mas devaluado (6).

En estos momentos las grandes masas indígenas del Ecuador nos están dando un ejemplo de cómo hay que proceder con gobiernos de camarillas subalternas del imperialismo (que imponen a la brava TLC lesivos) y las multinacionales. Es con gigantescas manifestaciones y con múltiples formas de lucha como el bloqueo de carreteras y paros de distinto orden como se expulsan del poder estos clanes reaccionarios minoritarios. Así es que hay que proceder con Uribe Vélez, sin timideces y posiciones timoratas. Empezando por agitar la idea de la abstención activa y el voto en blanco en las elecciones del próximo 28 de mayo.

Notas:

1) López, claudia, artículo en la Revista Semana, “Ganancia de perdedores”, http://www.semana.com/, del 12 de marzo de 2006.

2) Revista Semana, articulo “La estrategia ganadora”, http: /www.semana.com, del 19 de marzo del 2006.

3) Duzan, Maria Jimena, columna de opinión “Un uribismo sin votos de opinión”, publicado en el diario El Tiempo de Bogotá, el lunes 20 de marzo de 2006, http://eltiempo.terra.com.co/opinion/colopi_new/marajimenaduzn/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2801101.html

4) García, Juan Diego, “Abstención”, articulo publicado en Argenpress el 16 de marzo de 2006, en la sección de Colombia, http://www.argenpress.info/nota.asp?num=028740.

5) García, Juan Diego, “Abstención”, articulo publicado en Argenpress el 16 de marzo de 2006, en la sección de Colombia, http://www.argenpress.info/nota.asp?num=028740.

6.- Cabrera Galvis, Mauricio, uno de los más influyentes pensadores de la socialdemocracia liberal colombiana en su articulo de opinión “El liberalismo en la oposición”, publicado el domingo 19 de marzo en el periódico El Universal de Cartagena de Indias, http://www.eluniversal.com.co/paginas/archivo/dom/paginas/diarias/columnistacart4.htm#inicio


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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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