II Guerra Mundial: Ataque a la Unión Soviética

La trayectoria del Hitlerismo es una trayectoria clara en él. El ataque a la U.R.S.S. se halla de muy antiguo en su programa. La destrucción del Comunismo y la expansión hacia el Este son dogmas en Mi Lucha, ese Talmud del nacionalsocialismo. Varios factores contribuyeron a que se produjera este ataque cuyo resultado habría de ser decisivo para la guerra. El fracaso de la campaña de Inglaterra y de los planes de invasión del norte de África a través de España condujo al dictador alemán a ordenar los preparativos para una "campaña aniquiladora" contra la Unión Soviética. La política de anexiones y de intervención de los soviéticos en las Balcanes había de chocar forzosamente con los objetivos de Hitler. Pensaba, además, éste, en pleno delirio de megalomanía, extender sus conquistas por el ilimitado Este. Y se juzgaba, en fin, que la paralización de las operaciones oxidaría la perfecta máquina de guerra alemana, a la que había que mantener en movimiento para su perfecto funcionamiento. Habría que sumar a todo esto la secular tendencia germánica a dominar el Este, considerado como zona natural de expansión.

 

La "operación Barbarroja", como fue denominado oficialmente el ataque a la Unión Soviética, comenzó en la madrugada del 22 de junio de 1941. Se trataba de demostrar una vez más el éxito de la táctica del "Blitzkrieg". En cuatro semanas, alardeaba la propaganda oficial, habría desaparecido del mundo la amenaza comunista. Italia, Rumania, Finlandia y cuerpos de tropas más o menos voluntarias reclutadas en los países ocupados unieron sus esfuerzos con los alemanes para "liquidar" a la Unión Soviética.

En España, donde hacía poco más de un año que había acabado la guerra civil y la pasión del anticomunista del gobierno fascista no se había aquietado, el comienzo de la guerra contra Rusia despertó gran entusiasmo como probó una manifestación anticomunista en Madrid. Se organizó rápidamente una División de "voluntarios" que se denominó azul y se compuso de 18.000 hombres, bajo la jefatura del general Muñoz Grandes, que partió para el frente oriental en el mes de agosto. Durante dos años, esta División combatió en diversos frentes y fue retirada en el curso del año 1943.

Las doscientas divisiones puestas en línea, 20 de las cuales acorazadas, cumplieron, en efecto, el primer período del plan previsto. En menos de dos semanas habían conquistado el "glaciar" defensivo de la Unión Soviética y combatían en dirección a Leningrado, Moscú y Kiev. Esta última ciudad era tomada en el mes de septiembre, al tiempo que Leningrado quedaba cercada y los filandeses avanzaban hacia el lago Ladoga.

Pero el masivo ataque lanzado sobre Moscú y que llegó hasta 60 km. de la capital soviética fracasó por una enérgica contraofensiva al mando del mariscal Zukov, que hizo retroceder 40 km. A los alemanes, mientras comenzaba el terrible invierno ruso (2 de octubre- de diciembre de 1941). Un nuevo ataque combinado con poderosos medios de aviación tampoco obtuvo resultados por la enérgica defensa antiaérea instalada en la capital. El primer empujón había fracasado e iba a comenzar la guerra de desgaste.

Por otra parte, los tremendos excesos alemanes en algunas localidades rusas conquistadas, en especial en Kharkov, levantaron una oleada de antigermanismo y de esclavismo en la Rusia ocupada y, en general, en toda la Unión Soviética, que Stalin supo aprovechar para convertir la lucha en "nacional" dictando una serie de medidas para organizar el esfuerzo de guerra y declarando que la lucha no acabaría más que con el aniquilamiento del nazismo.

En política exterior, el ataque a Rusia fue acogido en Gran Bretaña como un alivio a su difícil situación. Churchill, que había declarado que "se aliaría con el mismo diablo para acabar con Hitler y el nazismo", se apresuró a prometer su ayuda a la Unión Soviética firmando un pacto con ella el 12 de julio. En el mismo mes, Roosevelt se adhería a esta promesa y Rusia aceptaba el ofrecimiento de ambos en el mes de agosto. En diciembre del mismo año, la Unión Soviética firmaba un pacto con el gobierno polaco en el exilio. El material anglo-norteamericano empezó a afluir a Rusia por el océano Glacial Ártico y por Irán, que se vió obligado a permitir el paso de los armamentos.

Por el mismo tiempo, Churchill y Roosevelt se entrevistaban a bordo del acorazado británico Prince of Wales en el Atlántico (14 de agosto) y firmaban la declaración de principios conocida con el nombre de Carta Atlántica, ampliación de las "cuatro libertades" proclamadas por Roosevelt en enero del mismo año: libertad de palabra, libertad de religión y liberación de los pueblos del miedo y de la necesidad.

—Frente oriental: Stalingrado.

Tras el fracaso del ataque a Moscú a finales de 1941, Hitler asumió el mando del Ejército de Tierra, Mar y Aire (19 de diciembre) y se dedicó a preparar planes personales para el aniquilamiento del país socialista del Este. El ejército alemán, que había experimentado durísimas pérdidas (más de un millón de bajas) en el segundo semestre de 1941, fue reorganizado atendiendo a las experiencias adquiridas en aquella campaña. Se solicitó una mayor colaboración de los países amigos, y así se formaron más de 60 divisiones compuestas por italianos, húngaros y rumanos. Se incrementó hasta el máximo la producción de armamento en las fábricas de guerra a fin de proporcionar tanques de mayor tonelaje, aviones más rápidos y armas automáticas en general.

La campaña fue preparada minuciosamente y empezó el 28 de ju7nio de 1942. Los comienzos fueron victoriosos y rápidos. Mientras el VI Ejército, al mando de von Paulus, se dirigía hacia Stalingrado, hoy llamado Volgogrado, otras fuerzas adelantaban velozmente hacia el Cáucaso y entraban el 25 de julio en Rostov, el 16 de agosto en Maikop y el 25 de este mes en Mozdok, cerca ya de los yacimientos petrolíferos de Grozny.

Pero no hubo la necesaria conjunción entre las fuerzas atacantes, y entre ambas quedó una brecha que fue rápidamente cubierta por los soviéticos con una poderosa artillería.

Los dos objetivos político-económico-militares de los alemanes fracasaron. El del Sur, porque nunca se llegó a la zona del petróleo que suponía, además el corte de la ayuda en armas que recibía Rusia a través de Irán. El segundo, porque a pesar de que von Paulus logró conquistar casi toda la ciudad de Stalingrado (16 de septiembre-11 de noviembre), premisa para la marcha sobre Moscú siguiendo la cuenca del Volga, los soviéticos consiguieron unir sus tropas al norte de y al sur de la ciudad de Stalingrado, copando así las fuerzas de von Paulus. Pidió éste a Hitler permiso para retirarse combatiendo, pero el dictador alemán se negó a ello. Y Comenzó así la gran batalla de Stalingrado que había de ser decisiva para la guerra.

Los soviéticos iniciaron su contraofensiva el 19 de noviembre. Al estrecharse el cerco, se propuso a von Paulus una rendición honorable, a la que Hitler continuó negándose. El terrible invierno ruso unió s actividad a la marcha implacable de los ejércitos soviéticos que el día 11 de enero de 1943 obligaban a la rendición incondicional al general alemán, junto con 22 generales y cerca de 100.000 soldados, restos lamentables del poderoso ejército que había iniciado la ofensiva. La batalla de Stalingrado fue la primera derrota de las fuerzas nazis en la II Guerra Mundial, la más feroz de toda la guerra y, al cabo, la más decisiva. Desde el 5 de septiembre de 1942 hasta el 31 de enero de 1943 se combatió encarnizadamente por su posesión.

Simultáneamente, el ataque soviético a las fuerzas que habían intentado la llegada a los campos petrolíferos fue señalado igualmente por éxitos continuos. En poco más de un mes —enero-febrero de 1942— las tropas soviéticas llegaron hasta Krasnodar, dando lugar a la retirada del ejército alemán, encubierta en los partes oficiales alemanes con el eufemismo de "defensa elástica". Tras el tremendo desastre de Stalingrado, comenzó de modo activo en todo el frente oriental una enérgica contraofensiva soviética apoyada por una superioridad extraordinaria de hombres y de material.

El frente, casi estabilizado en marzo de 1943, tenía una longitud de 2250 km. Desde Leningrado en el Norte hasta Novorossysk en el Cáucaso, pasando por Orel y Velikie-Luky. El 5 de julio comenzó una desesperada ofensiva alemana en el sector de Bielgorod. Diez días después, tras un consumo impresionante de material por ambos lados, podía considerarse como fracasada la tentativa germana. Orel y Bielgorod fueron liberadas de los alemanes el 5 de agosto, y tras la batalla de Kursk, una de las tres grandes de la guerra en Rusia, como dirá después Stalin —Moscú, Stalingrado y Kursk—, caerán en manos soviéticas Novorossysk y Briansk, Kharkov (23 de agosto), Smolensko (25 septiembre), Zaporoje y Dniepopetrovsk (14-25 de octubre) y Kiev (6 de noviembre). A principios de octubre se habían alcanzado ya las antiguas fronteras de Polonia y los alemanes habían perdido más de 100.000 hombres, además de ingentes cantidades de material.

Todavía intentaron los alemanes un último esfuerzo para salvar al grupo de ejércitos del sur que se mantenía en Crimea, a comienzos del invierno de este año. Pero el implacable rodillo soviético liquidó toda resistencia entre los meses de enero y febrero de 1944 en las costas del mar Negro, al tiempo que rechazaba una tímida contraofensiva en el sector de Smolensko y liberaba definitivamente a Leningrado del asedió que sufría (27 de enero de 1944).

La ofensiva soviética continuó ininterrumpidamente durante el año 1944. Tras la recuperación de Crimea, y a pesar de que una parte pequeña de los ejércitos alemanes pudieron abrir una brecha a costa de grandes pérdidas y colocarse tras el grueso de las fuerzas soviéticas al mando de Zukov, en los meses de abril y mayo, los soviéticos invadían las Balcanes y la Galitzia polaca y penetraban en Eslovaquia. Por el norte, se inició el día 10 de junio en Carelia, el 20 había alcanzado Viborg y el 29 Petrozavodsk. Incapaces los filandeses de resistir solicitaron un armisticio que se firmó en Moscú el 19 de septiembre.

Más al sur, en el frente polaco, los soviéticos llegaban a Minsk el día 7 de julio y a Lublin el 27 del mismo mes. Animados por la proximidad de las fuerzas liberadoras, estalló en Varsovia una sublevación contra las fuerzas de ocupación alemana. Durante poco más de dos meses —1 de agosto-5de octubre— los elementos de la "Resistencia polaca" mantuvieron un heroico e inútil combate contra el ejército alemán, que costó la vida a más de 300.000 polacos. Esto supuso el primer chispazo entre los dos mundos, Este y Oeste, que ahora luchaban juntos.

En la parte sur del frente, los soviéticos habían llegado al Pruth en el mes de marzo. Se detuvo allí el avance hasta el verano, en que se reanudó la ofensiva sobre Rumania. El día 12 de agosto entraban las tropas soviéticas en Iassy. Ocho días después, el rey Miguel despedía al dictador Antonescu y el 25 del mismo mes declaraba la guerra a Alemania, lo que no impidió que los soviéticos ocuparan Ploesti, y el siguiente entraran en Bucarest. La capitulación y el subsiguiente armisticio de Rumania fueron firmados el día 12 de septiembre en Moscú.

Bulgaria, ante el incontenible avance del Ejército Rojo, exigió la retirada de los alemanes de su territorio, el país fue ocupado por los soviéticos que firmaron con los búlgaros el armisticio provisional del 11 de septiembre y el definitivo el 10 de octubre.

Igual movimiento se produjo en Hungría a raíz del rápido avance soviético. El almirante Horthy, que continuaba al frente del gobierno de este país, solicitó un armisticio el día 15 de octubre. Pero el gobierno alemán, para el que la defección de Hungría significaba la apertura de una vía fácil de acceso a su país por el Sur, obró con presteza: depuso a Horthy, que fue llevado prisionero a Alemania, y lo sustituyeron por el jefe de un movimiento fascista mimético del alemán. Los soviéticos formaban a su vez en Debreczen, ya conquistada a los alemanes, un gobierno prosoviético que declaró la guerra a Alemania (31 de diciembre) y pactó un armisticio con los soviéticos el 20 de enero de 1945.

De otro modo ocurrieron las cosas en Grecia, donde los soviéticos no intervinieron. Los alemanes evacuaron Grecia a partir del 25 de agosto, concluyendo la retirada a principios de noviembre, fecha en que un gobierno de Unión Nacional presidido por Papandreu se estableció en Atenas. Junto a la liberación de Grecia, se produjo la de Albania, donde el coronel Enver Hodxa estableció un régimen político estrechamente vinculado a la Unión Soviética.

Yugoslavia, en fin, había sido el país balcánico peor librado con el "nuevo orden" del Eje. Se había formado un Estado independiente en Croacia, la Dalmacia había quedado ocupada por Italia, parte de Servia y Macedonia había sido incorporada a Bulgaria, los húngaros se habían anexionado algunos distritos y el resto había formado un Estado nominalmente independiente bajo un gobierno pro-Eje.

Pero junto a esta fragmentación, existió a lo largo de la guerra un verdadero espíritu de resistencia dividido a su vez en dos facciones, la dirigida por el general Mihailovich, de tendencia unitaria, conservadora y monárquica, y la encabezada por Josip Broz, conocido como Tito, de tendencia comunista. Los "resistentes" combatían al mismo tiempo a los alemanes, a sus compatriotas colaboracionistas, y entre sí.

Cuando se produjo la retirada de las fuerzas alemanas de los Balcanes y el avance del Ejército Rojo, entraron también en conflicto en Yugoslavia británicos y soviéticos, los británicos abandonaron su apoyo a Mihailovich. Los soviéticos se dieron la mano con las fuerzas de Tito, y eran dueños prácticamente de todos los Balcanes, salvo el reducto de Grecia, defendido por tropas británicas, aunque con la amenaza de una guerra civil.

El Ejército Rojo comenzó la ofensiva final el día 12 de enero y las fuerzas respectivas habían invertido la proporción. Los alemanes parecían sin esperanza aunque confiaban en las llamadas "armas secretas". En efecto, se sabía que algunos laboratorios germanos trabajaban en la desintegración del átomo en vista a la posibilidad de fabricar bombas de una potencia estremecedora.

El 17 de enero, los soviéticos llegaron a Varsovia y una semana más tarde alcanzaron el Oder completando las fuerzas de Rokosovsky el dominio de Prusia Oriental antes de finalizar el mes. En febrero invadieron Silesia, Hungría y Bohemia, cayendo Budapest. Entre marzo y abril se completaba la ocupación de Checoslovaquia y Austria, y a mediados de este mes comenzaba el ataque a Berlín.

Capitulación alemana:

Hitler se había refugiado, después del fracaso de la ofensiva de las Ardenas, en un "bunker" fortificado de la capital alemana. El día 29 de abril, con los soviéticos ya en las puertas de Berlín, Hitler contrajo matrimonio con Eva Braun, la que había sido su compañera y animadora durante doce años. Dictó a continuación un testamento en el que nombraba sucesor al almirante Doenitz y exhortaba al pueblo alemán a continuar la lucha contra el "judaísmo internacional", causante de la guerra y de las desgracias de Alemania. El día siguiente, 30, se suicidaron él y su mujer, y sus cuerpos, rociados con gasolina, fueron incinerados, siguiendo órdenes de Hitler.

Un día después, el estrecho colaborador de Hitler, Goebbels, se suicidaba también después de haber matado a su mujer y a sus hijos para evitar que cayeran en manos de los soviéticos.

¡Gringos Go Home! ¡Pa’fuera tus sucias pezuñas asesinas de la América de Bolívar, de Martí, de Fidel y de Chávez!

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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