Formas y maneras de desinformar en España

En la televisión española, con noticias y reseñas se hace sensacionalismo amarillista. Noticiarios, mesas redondas o panel, por razones obvias, difunden temas sobre corrupción y corruptos. Un periodista, funge de animador, más que de conductor o moderador, para presentar a manera de show, los últimos acontecimientos, nacionales e internacionales, y entre opinantes de oficio, poder discutir y manipular sus contenidos, hasta llevarlos a la absoluta incomprensión. Modalidad que resulta tremendista y cínica.

Nos preguntamos si estos personajes están conscientes de los fines de estos programas, si ellos no serán también devorados por la sórdida ideología de los guiones. Porque de saberse partícipes del engaño, no merecerían llamarse periodistas. Son ignorantes comunicadores de desinformación.

Últimamente, en varios programas, los comunicadores ocupan la mitad de la pantalla, y por la intensidad de la disputa, aparecen como protagonistas absolutos de toda la información contenida en el televisor, incluida la otra mitad, que muestra las imágenes de la noticia, o la reseña en cuestión; a la que acompañan, cuestionan o desconocen.

Ellos, más que dialogar; disputan un debate que desarrollan con altos y bajos; entre acritud, espontaneidad y divertimento; sobre variadas y pintorescas consecuencias, trascendencia, e interpretaciones peregrinas de los hechos. Claro, nada inspirados en la verdad o en las buenas razones o intenciones. Porque aun cuando, las imágenes puedan estar mostrando el drama de un desahucio en el que, ancianos, mujeres, y hombres son arrastrados por el suelo a la fuerza, en medio de gritos, llantos, golpes y empujones; o aun que, las imágenes muestren una gigantesca marcha de Paro General, en protesta por los casi seis millones de desempleados en el país. Ellos siguen enamorados de sus multitemáticas opiniones para desconocer la profundidad, o el Por qué, y razones de los dramas que se viven, y se muestran a media pantalla.

En esta discusión, de ánimo casi festivo, tal como en programas del corazón, mantiene al espectador en un alto grado de atención. Se cruzan las voces de los cuatro o cinco opinantes, de supuestas ideologías encontradas, que como en pelea de gallo, construyen la bulla estridente, discordante, incoherente, redundante y suficiente, para crear el ruido informativo que dificulta el entendimiento, y mucho menos el análisis de las noticias e informaciones.

Son agoreros, “corre ve y dile”, propagandistas comprometidos con la especulación para el caos social, en torno a los hechos puntuales y noticiables. Construyen un teatro virtual capaz de entretener, y trastocarlo todo, al punto de hacer confundir la gimnasia con la magnesia, y lograr, por manipulación sensacionalista, el fin último. Restar importancia, racionalidad y veracidad a la noticia.

Es la desinformación sobre derechos ciudadanos, para que en su día, puedan aceptarse incomprensibles sentencias absolutorias en tribunales, así como inclinar la balanza de la justicia, y crear clichés, a conveniencia de este bien pagado cuarto poder mediático.

Las voces y rostros de animador y opinantes en pantalla, se refuerzan con sus gesticulaciones, reiteraciones, desacuerdos en gradación retórica ascendente, mostradas con primeros planos; risas, expresiones de sorpresa, e inflexiones altisonantes, que crean la confusión en un contexto de juego frívolo y banal, que se impone, para devaluar y hasta anular, los contenidos mostrados en el medio cuadro ocupado por la información visual de los hechos en la calle.

Por cierto que, hace algunos años, un Venezolano triunfa en la farándula española, por declararse Gay, bajarse los pantalones para insinuar los glúteos, y de manera inteligente mostrar su gran capacidad para frivolizar y banalizar cualquier contenido y situación. Personaje que hoy es de esperada presencia en programas de “opinión”, sobre todo, por oír su afeminada y simpática voz de mariquita, que contrasta con la figura de un hombre de un metro noventa de altura y ochenta y tantos kilos en - canal.

En España, todos los medios de comunicación; canales de televisión, radioemisoras, periódicos impresos de gran tirada, son de derecha como lo son los partidos políticos, aun cuando lleven por nombre…Popular, o …Socialista. Hasta el citado Show gay es de derecha “progresista”.

Para medios, y partidos de derecha, el pueblo debe ser masa moldeable; consumidora- si trabaja- , obediente- por cristiana, y en el peor de los casos, -culpable de su desgracia de ser pobres.

Ni a los partidos les importa un bledo el pueblo, ni a los canales, el derecho que los ciudadanos tienen a ser informados, o al menos a no ser engañados. La razón de ser de los medios es, sembrar en las mayorías su verdad; imponer necesidades de consumo y manipular la comunicación, para el más alto beneficio del supremo padre del poder económico.

Dentro de “la variedad informativa”, algún canal de televisión alardea de oposición, recurre a programas de humor; sátira o la caricatura, para captar audiencia algo más desarrollada en el común de la gente, y denuncian verdades o medias verdades que, con facilidad pueden desmentirse. Son denuncias que manipuladas en el contexto, cómico, frívolo y trivial, están destinadas al olvido, después que las situaciones de risas produzcan sus pequeñas catarsis.

El fin siempre es el mismo; desvirtuar alguna posible verdad informativa, desconectar posibles respuestas serias, y aturdir a la más indefensa población que, precisamente es la mayoría de seres humanos confundidos por la torre de babe.

La derecha económica, ideológica y religiosa, maneja con tal propiedad los medios de comunicación social, que siempre nos sorprende con nuevas formas de desinformación, para apoyar el dominio de la conciencia colectiva.

Antes sembraron “por necesaria”, “la indiscutible imposición de los Recortes”. Ahora, sin siquiera hacerlo con cuidado; como lo haría un carterista; meten la mano en los bolsillos de la gente para robarles su dinero, y es: “La indiscutible e indispensable Quita”. De nuevo, el desconcertante atraco es apoyado por los poderes del Estado. Y diluida su ilegalidad, y posibles protestas, por los agoreros del poder mediático.

En conclusión, que se difunde una epidemia más, de ruido informativo, capaz de meter en el mismo saco a la Constitución y a las leyes, a policías y ladrones, a verdades y mentiras. Y sacar del saco; como verdad eterna, los espurios mandatos, y crímenes de la Troica: CE, BCE, FMI. Entidades dirigidas por oscuros personajes formados en las universidades del dinero, quienes corrompen y se enriquecen, defendiendo el sistema que empobrece a los pueblos, y les niega su dignidad.

antoniodelarosar@hotmail.com


Desde España.
 



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Antonio De La Rosa Rodriguez


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