Conclaves, entre la Biblia y una mala película

La primitiva filosofía de la Iglesia católica presto valiosos servicios a la política internacional, el ultimo Papa Juan Pablo II desde su tierra natal Polinia ayudo al derrumbe del muro de Berlín, ese mismo primitivismo en la gestión católica va de la mano con los abusos, restricciones, conspiraciones, asesinatos, violaciones, todos temas de película producidas en el Vaticano, y es lo único que los acerca con las nuevas culturas que cambiaron el pensamiento social de la mano de la ciencia y tecnología en los pueblos del mundo.

Estas reformas sociales se identifican plenamente con el pensamiento socialista que no va con la filosofía de la Iglesia, va de la mano con la filosofía de Jesús, sus obras, acciones, palabras que Cristo dejo y que algo de ello se plasma en ese 20% del nuevo testamento ya que el otro 80% de la Biblia, son mitos y leyendas bien utilizadas para la domesticación de la gente por medio de la manipulación sicológica de masas utilizando un Cristo crucificado en vez de un Cristo revivido como señal de cambios religioso culturales.

Un Cristo crucificado símbolo de los altares de las Iglesias católicas empobrece ideas y aspiraciones de sacerdotes y fieles que reclaman una nueva Iglesia. Y, aun cuando las palabras de la Biblia permanezcan las mismas significan algo muy diferente para la jerarquía eclesiástica y otra para la enorme mayoría de masa que tiene fe en Jesús para mejorar su miserable vida, evidencia del mal encerrado en la política-religiosa que domina al mundo católico, cuya retorica es pronunciada por una poderosa minoría belicista que utiliza la fe en Dios, como medida preventiva para conservar el poder y la riqueza obtenida después de las guerras mundiales.

La Iglesia así constituida, mentalmente pobre se presta para frenar los cambios sociales sosteniendo la desigualdad humana, trae consigo la idea de continua reconstrucción de la individualidad y sometimiento, este hecho, es en sí mismo un ejemplo de su relatividad histórica y una evidencia del mal concertado con el sistema globalizado, el resultado, la corrupción de las ideas de Jesús, a tal grado que no va con los cambios culturales de los pueblos que buscan un desarrollo más amplio y completo para la unidad y la paz.

Esta pobre mentalidad de la jerarquía eclesiástica, prioriza la imagen de la Iglesia como institución sobre la obligación de hacer justicia con los cientos de casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes protegidos por los obispos, cardenales y el mismo Papa, y esto se sumamente grave porque varios de estos cardenales están dentro del Conclave que elegirán al nuevo Papa.

Si la Iglesia tiene sacerdotes, obispos, cardenales y Papas que practican el homosexualismo salgan del closet y acepten a las comunidades gay en las sociedades, y no se elija a un Papa que en agradecimiento por la elección mira hacia un lado haciéndose los tontos como hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI, solo por citar a los dos últimos cómplices.

Esta cúpula de poder católico debe entender que ya no representan los valores cristianos porque no los practican. Papa tras Papa tapan estas inmoralidades o las aceptan vagamente para acallar a la opinión pública sin hacer rectificaciones y reformas relacionadas con el respeto a las relaciones gay, divorcios, utilización de anti conceptivos, supresión del celibato, acceso de la mujer al sacerdocio y elecciones libres para que los curas elijan sus obispos y cardenales además de una práctica obligatoria del evangelio puerta a puerta.

Conclave significa lo que se cierra con llave y viene del latín “cum clavis”. A Partir del expediente “Universi Dominici Gregis” de 1996 se abolió la designación aclamatoria del pontífice por inspiración del espíritu santo, optándose por la votación individual y secreta de los cardenales que pueden votar 24 veces hasta conseguir dos tercios de la votación más uno. Para este Conclave en el que participan 115 cardenales menores de 80 años se requieren 77 votos.

Terminada cada elección, la paja seca para la fumata negra o la paja húmeda para la fumata blanca, esta última significa “Habemus Papam”, es lo que la multitud observa desde la plaza de San Pedro después de cada votación.

Sin embargo no se puede” encerrar bajo llave” toda la corrupción que salpica al Vaticano desde sus inicios como institución rectora de la religión católica, porque, el secretismo ya no es posible, puede ser motivo de una mala película pero todo trasciende casi de inmediato de lo que ocurre tras los muros del Vaticano.

Toda institución manejada por personas es proclive a tener problemas, pero, lo que las hace invulnerables es la forma en que solucionan esos problemas, es lo que marca la diferencia con la moralidad y la amoralidad que practican.

El Vaticano en estos días elegirá su Papa número 266, se escribe otra historia para santificarla con la construcción de un mito que trasciende lo religioso para adquirir dimensiones políticas porque la geo estrategia internacional requiere un Papa estadounidense.

115 Cardenales menores de 80 años tienen derecho a votar, de ellos 60 son europeos, 28 italianos, 14 estadounidenses, 19 Latinoamericanos, 11 africanos, 10 de Asia y 1 australiano, son los protagonistas de una película de drama que va de lo natural a lo mágico y que instala por vía sentimental la aceptación de la corrupción eterna como atributos del poder católico.


rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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