La Celac y la historia de Bulgaria

En primera instancia voy a permitirme transcribir una parte del Libro: Breve Historia de Bulgaria, cuyo autor es: Vasil A. Vasilev, nacido en la ciudad de Nova Zagora, Bulgaria, en 1932. El año 1981 fue publicado por la Academia Nacional de la Historia, en la serie: El Libro Menor, impreso por Italgráfica, S.R.L. en Caracas, Venezuela.

El Segundo Capítulo, denominado: Eslavos y Protobúlgaros indica:

“Los protobúlgaros pertenecen a las tribus túrquicas que poblaron en la antigüedad las estepas de Asia Central. Su origen y nombre no han sido aún establecidos con certeza. Se sabe que a comienzos de nuestra era se instalan en las faldas septentrionales del Cáucaso, donde viven desde tiempos remotos los sabiros y alanos. Parece probable que precisamente los alanos hayan sido los “padrinos” de los protobúlgaros, porque en su lengua “bulgaron” significa gente que vive en las faldas de una montaña.

A fines del siglo IV y la primera mitad del V, los protobúlgaros entran a integrar el conglomerado de pueblos llamado “alianza tribal de los hunos”  y participan en las incursiones a Europa Central y Occidental, sembrando el terror. Después de la desintegración de esta alianza, una parte de los protobúlgaros se instala en Italia, y otra regresa a los lugares próximos a sus antiguas localidades: el litoral septentrional del Mar Negro. Incorporados por varias décadas a la poderosa alianza de los ávaros, numerosos destacamentos protobúlgaros vuelven a llegar a Panonia, y a raíz de las luchas internas producidas en la alianza, sobre mitades del siglo VII una parte se instala en Italia, y otra, bastante más numerosa y guiada por Kuber, penetra en la Península Balcánica y se radica en el llano de Bitola, Macedonia.

Los protobúlgaros que permanecen en sus antiguos lugares de residencia, caen por un breve tiempo bajo la dominación de los turcos llegados del este, pero tras una intensa y encarnizada lucha logran liberarse y sobre el año 630 crean una poderosa alianza tribal conocida por el nombre de Gran Bulgaria. Dice la leyenda  que antes de morir, el Khan Kubrat, soberano de la Gran Bulgaria, reunió a sus cinco hijos y les hizo romper a cada uno un haz de varas flexibles. Después que nadie pudo romper el haz, Kubrat lo desató y sin esfuerzo alguno rompió las varas una por una. Después de esta lección, les transmitió su legado de no separarse jamás ni ser hostiles unos con los otros, para ser indoblegables como el manojo.

Mas los hijos no supieron cumplir el legado de su sabio padre. Después de su muerte, tal como ocurría con las formaciones estatales de muchas tribus de la época, la Gran Bulgaria se desintegra bajo los golpes de los hazaras que avanzaban del este. Una parte de los búlgaros se dirigió  al norte, y allí donde el río Kama desemboca en el Volga, quedó  fundada la llamada Bulgaria del Volga. Otra parte, guiada por Asparuj, hijo de Kubrat, se dirigió al delta del Danubio y desde allí comenzó a lanzar ataques contra los dominios bizantinos al sur del río”.

La leyenda comentada anteriormente, aparece en otras circunstancias y con otros personajes, probablemente exista en otras culturas más antiguas, como pueden ser la China, Persa o Griega, pero lo que quiero significar es la reiteración que pudo oírse durante las sesiones del encuentro realizado el pasado fin de semana durante el nacimiento de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) sobre la UNIDAD, en boca de prácticamente todos los Presidentes y Primeros Ministros de los treinta y tres países representados en esta magna reunión, por tanto tiempo anhelada (desde comienzos del siglo XIX) por varios de los Libertadores de los países Latinoamericanos (primordialmente por nuestro Libertador Simón Bolívar).

Pero al igual que en estos momentos, existía un enemigo muy poderoso: Los Estados Unidos de América, cuyas maniobras aunadas a las pequeñas mentalidades regionales, que no supieron vislumbrar lo que a Bolívar con su inmenso genio no se le escapó:

“Los Estados Unidos, que parecen destinados por la Providencia para plagar a la América de miserias a nombre de la Libertad”.

Carta de Simón Bolívar a Patrick Campbell, Encargado de Negocios de Inglaterra en Bogotá, desde Guayaquil, 05/08/1829.

En resumen debemos aprender de la historia, para que no acontezca lo que en numerosas oportunidades ha sucedido a través de la historia, que la desunión propicia la victoria del enemigo y el enemigo de nuestros países, sigue siendo el inmenso país y la gran potencia que aún permanece ejerciendo dominio sobre el resto de la América (inclusive sobre su vecina Canadá).  

  juanstaback@gmail.com




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