Desde mi refugio

Nueva burguesía

El “Aló Presidente” del domingo 29 me produjo una gran satisfacción. En síntesis fue una respuesta del líder de la revolución a una alerta que he venido formulando desde hace unos 2 años. Había señalado abiertamente que “estaba sentado sobre un nido de alacranes”. Una metáfora sustitutiva del concepto propio de la ciencia política enunciada como “ley de hierro de la oligarquía”, refiriéndose al fenómeno que separa al líder de las masas al depender la organización social de una burocracia. Una burocracia que se transformó en pública cuando el MVR conquistó el gobierno. Pero estos aparatos de gobierno no funcionan sin su equivalente privado. Por ello tal burocracia oficial requirió de la empresa capitalista (privada o estatal) generadora de su propia burocracia Y es allí donde apareció lo que la oposición ha llamado despectivamente “burguesía bolivariana”, o, “boliburguesía”. Un fenómeno ya observado en la extinta URSS.

Lo que el Presidente descubrió el domingo, al entrar en contacto directo con la Comuna El Maizal, fue esta “boliburguesía”. Pero dada su natural sagacidad también tuvo que evidenciársele que esa nuevo capitalismo hubiese sido imposible sin la acción de la burocracia pública que realmente ha controlado el gobierno e intentado dominar el partido con la aplicación del clientelismo político. Se trata de hechos que fueron observables casi desde el inicio de la revolución cuando se intentó reducir el enorme aparato de estado construido por el consenso de élites expresado en el Pacto de Punto Fijo. Fue perfectamente visible como en vez de aplicar la idea ya legalizada del Presupuesto Programa que consagra la adhocracia, se mantuvo el presupuesto por partidas que sustenta la burocracia. Y con eso en la medida como aparecían problemas, se creaban órganos burocráticos. Incluso aquellos asuntos que se empezaron a resolver con las misiones como adhocracias, fueron progresivamente burocratizándose. Se hicieron cambios nominales gatopardianos que agitaban la realidad para que al final todo quedase igual. Se rompió así la utopía como un estado del espíritu que trasciende la realidad existente en una dirección revolucionaria. O sea que semejante ilusión específicamente se encuentra en su función revolucionaria.

En ese sentido hay que recordar a nuestro poeta Andrés Eloy Blanco: “cuando renuncie a todo regresaré hasta el hilo/ la renuncia es el viaje de regreso al sueño”. Y el sueño ha sido “todo el poder para la comuna en un ámbito donde el líder, como gran hombre lo propicia. Dice Plejánov“ porque posee peculiaridades que lo hacen ser más capaz para servir a las grandes necesidades sociales de su tiempo….por que ve más allá que otros y se empeña en sus propósitos con más fuerza que otros”. Obviamente la gran personalidad no puede detener o modificar el proceso histórico, pero si puede acelerar el arribo de los hechos, y cambiar o suspender algunos de ellos. Incuestionablemente “el nido de alacranes” ha hecho detener varios, pero la historia continúa. Lo que no debe olvidarse es que la fuerza de esa gran personalidad es la fuerza de los grupos sociales cuyos intereses expresa. Y es regalo de esto la ilimitada confianza y apoyo recibido por Chávez.

escruz@movistar.net.ve


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Alberto Müller Rojas


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