La ideología

Eidon: El vistazo de lo que existe. Logos: Estudio, conocimiento. "El estudio de lo que se muestra sutilmente" pudiera decir etimológicamente. La ideología es lo que flota, lo que muestra desde la superficie una persona o una estructura social; su concepto aparente sobre el proceder ante el cosmos que lo enmarca. Estimula la vida de la conciencia, sea individual o grupal, de una sociedad. Vida a su vida: su combustible. Su bandera.

El devenir ha demostrado que ciertos catálogos son patrones fundamentales para forjar la ideología-sostén de una estructura social. Los diez mandamientos por ejemplo, no solo han sido fundamento a los seguidores de Moisés, sino que quizás sean el parámetro, creador de ideologías más difundido en el mundo. Claro, hay la salvedad, de que ya venían con el veneno de los machos: "No desearás la mujer de tu prójimo", ha sido patrón de sofismas para enraizar los más disímiles criterios de dominación de género al punto que puedo amasar los giros que desee sobre el mandamiento y hacerle una lectura favorable, y terminar poseyendo varias mujeres sin problema, siempre y cuando no sean "la mujer de mi prójimo".

Si observamos los Derechos del Hombre bien pueden ser otros fundamentos que muestran, o más bien complementan un enfoque que pasó por encima del cristianismo, sin atender ni en intención el mensaje original de que el amor no debe ser tamizado, la justicia por lo tanto, extendida; todos adentro sin más título que el del ser humano con que te parieron. Pero Derechos también habla de otra visión más holística, cuya investigación viene de mucho más antes: Libertad, Igualdad y Fraternidad, postulados principales de la JUSTICIA, son en realidad los tres catetos que conforman el triángulo que permiten VER el nacimiento de una nueva mirada, la mirada hacia adentro, la de la verdad, la de la paz… ¿La de la justicia? Este es un principio masónico cuyo cordel alcanza hasta el lejano Horus, cuidado si no más allá, el origen del cuentito, "El Ojo de Dios", el ojo, precisamente el símbolo del despertar y sus límites, o mejor, su puerta a la maravilla que no se percibe distraído, menos aún dormido. En otras palabras, el ojo no es ningún dios, sino lo mirado por ese ojo.

El indetenible ansia de encender la luz ha pasado entretanto por disímiles ensayos, no pocos de los cuales incitaban a la separación ideológica personal de la sociedad en que se desenvolvían. Así tenemos también vertientes milenarias, métodos, disciplinas y/o doctrinas que incitaban otra mirada, de aislamiento en este caso, para poder actuar sobre sí, la disciplina del yoga es una de ellas.

Es la revolución industrial la que aporta otro método, el marxismo o socialismo científico, única vertiente para evitar un colapso. Repartir la riqueza tanto cuantitativa como cualitativa. Las sociedades implementarían su desarrollo en atención de sus necesidades, las máquinas que necesitan. El consumismo es una de los baluartes quiméricos a derrotar y la redefinición de necesidad daría por resultado bienes insospechados, y mandaría al retrete mejor ni digamos cuánta insulsería que ha hablado por nuestra lengua, matado a nuestras madres y coronado infinitas ocasiones a la ignorancia.

Varios comportamientos arquetípicos humanos han sido utilizados como soportes de la verdad que promovían los que van al extremo de lo más sodomita del placer humano, a la privación del mismo y de otras naturalidades; la satisfacción sibarita, el goce del poder, pero ningún comportamiento ha sido mejor explotado que EL MIEDO. Por esta debilidad con es la que se han fortalecido siglos de –ismos; es quizás –el miedo- el punto de colmo o de ebullición que cientos resortes naturales adquieren oxígeno al rebelarse, y, como no existe rebeldía más tangible que la de la naturaleza, el poder de la hipnosis no puede hacer sino recular, pues si algo de razón tiene Darwin es en lo referente al instinto de conservación y será el que dirá quién es el más fuerte.

Sin embargo se presenta hoy un dilema, quizás más presionado por el entorno que por el pésimo sistema que nos reglamenta, o ideologiza, con sus consecuencias. El dilema de LA VERDAD. No es que esté descubriendo el agua tibia, pero la propia desnaturalización a que ha llegado le hombre, su desconexión con todo, al punto que todo es para "el servicio de" y no "corazón que coparticipa del festín animado" digo, por poner otro concepto que no sea ese desconectado cliché que todo está para servicio del hombre, lo cual, aún socializándose, no cambiaría en esencia el sentido exógeno que sobre la tierra posee, el virus milenario que porta sembrado como virus milenario a su propio despertar. En este momento alguien con úlcera gástrica crónica pisa la solución a sus males en la acera de una parada cualquiera de autobús de la ciudad que escojan: verdolaga, llantén, bledo, diente de león se ríen a diente limpio de nuestra desconexión… y por desconectado morirá el de la parada que comento. Que muy bien puede ser del gobierno o de la oposición.

A pesar de que muchos saben del problema que afronta la humanidad tanto de injusticia en sí misma como de supervivencia, son pocos los que conciben el meollo del dilema: LA VERDAD. Los postulados sofisticados que han dispuesto el antojo al amor, la compra-venta a la comprensión, la codicia a la justicia no tienen más que expoliar, jamás calibraron el poder del instinto de conservación inherente en todo ser vivo, en el hombre mismo como guardián de lo demás indefenso, en sus manos. La hermandad es con todo ha de ser la nueva visión. La ideología que intenta apropiarse del entorno venezolano es la de que todo continúe fácil, que para solucionar hay real, pero cambio substancial, ¡yo te aviso chirulí! También a este criterio le ha salido su sábado, pues es de finiquitar los tentáculos de la mentira para finalmente crecer juntos. Al poder establecido vía la verdad es fácil derrocarle. La comunicación alternativa con su limitación está demostrando lo que no pudo Arbenz, Sandino, la comuna de París, los paulistas, los cordobeses, el Che en Bolivia, Allende (fue lo primero que le cortaron el día de su caída).

Claro, es de notar que al poder establecido no le importa la verdad, y de un momento a otro por fin soltará la queja de que le estás tomando su agua aunque el río corra primero en su bebedero. Fácil demostración lo corroboran sus pajes colombianos, el poder siempre hablará por cualquier argumento por más fuerte que éste sea.  

El culto: este podría ser un segundo nivel para facilitar la perpetuidad de una ideología. Ninguna rama de la especie humana se salva de su influjo, haber eludido la tentación de perpetuarse. Sin embargo la naturaleza ha demostrado que es la que posee las riendas de la perpetuidad si es el signo lo que atrae, pero la palabra es hija de la verdad, es a ella a la que debe estar sujeta. La verdad es vida, no cualquier apreciación de la realidad, retóricas que se fundamentan en la consecución del poder sobre el débil.

Un inicio a una nueva ideología lo proporciona la carta magna. Pero la búsqueda de la justicia, vértice e toda esta lucha abarca también la justicia en la captación en el OIR. Hay no temor, sino terror a escuchar con atención y por supuesto, las orejas para el amigo. Que un partido pueda ser la base fundamental para la cohesión de un proceso que anhela cambiar estructuras mentales enfermas de los vicios del individualismo, está perfecto; pero, la óptica del partido es colaborar en la confección de esa cohesión con avocación al resto que no es pesuvista, pues es un país a ganar. Un partido por más adeptos que tenga, siempre ser eso part-ido, una fracción, no es el completo del valle, imposible abarcarlo. Y si se acepta que la solución la porta un grupo, también UNO del conglomerado. Error garrafal si se cree que restringiendo las propuestas porque no posean el cliché que le adosa el conglomerado partidista, se vaya a creer que se las comieron todas y que los pelados son los otros, en todo caso, las soluciones estarían a la mano. En tal caso, el mismo examen que se le haría a un proponedor, habría que hacérselo a un ministro, o colaborador cercano, si sus obras son cabales de serle adosada la ideología SOCIALISTA BOLIVARIANA, si ha calado en su área, porque si salen con el criterio de que todo va pero a la velocidad de la vida, no a empujones, el justificado es CONTRARREVOLUCIONARIO, no por la excusa en sí, sino porque la exigencia tal cual lo diría Mao, jamás tocará las fronteras hacia dentro de la persona, que todo sea revolucionario, pero de las puertas para afuera.

Una acotación final, estos escritos no tienen la facultad de ser tesis de nada, pero sí pretenden alborotar el avispero, dado que las altas esferas de lo menos que están es en la onda de estar enseñando nada a nadie sobre ni siquiera los términos que utilizan, pero cómo están de impacientes por los números que no crecen en los inscritos al CNE, la frivolidad, las costumbres vacuas que trae la bonanza petrolera no se truecan por nueva ideología si no hay real interés de cambio, dinero trae consumismo, el venezolano poco le importa el ahorro de nada, ni dinero, ni comida, ni país, aún no sabe nada de la importancia del suelo que pisa, no porque sea bruto, sino porque las válvulas a la apertura de nuevas vertientes que lo inciten a otro hacer están cerradas, y esas altas esferas no abren puertas –son muy egoístas tanto como timoratas-, a que otras propuestas se pongan sobre la mesa. ¿Cuál de los ministros, colaboradores, pesuvistas, izquierdistas light o fundamentalistas sabe algo de Bolívar? Tan simple la pregunta. Sabrán ponerle coronas.

 

arnulfopoyer@gmail.com



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Arnulfo Poyer Márquez


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