Capacidad de gobierno, alcaldes y gobernadores

José Vicente Rangel, después de conocidos los resultados del 2 de
diciembre de 2007, propuso que el gobierno nacional debía ser llevado a un
proceso gerencial, a fin de que pudiera enfrentar con eficiencia y
eficacia las ingentes demandas de la sociedad venezolana. Dicha propuesta
provino de alguien que se desempeñó como Ministro de Relaciones
Exteriores, como Ministro de la Defensa y como Vicepresidente de la
República, del actual gobierno, así que sus razones debió tener para
pensar de esa manera. No se sabe si esa propuesta ha sido tomada en
consideración y si al día de hoy se ha avanzado en algo. Lo cierto es que,
en vísperas de las elecciones del próximo 23 de noviembre, esa propuesta
sigue vigente y en ella deberían pensar los próximos alcaldes y
gobernadores.

Más allá de un proceso gerencial y de una cultura gerencial, está lo que
Carlos Matus da en llamar en su libro “El Líder sin Estado Mayor”, la
capacidad de gobierno, que junto con el proyecto de gobierno y la
gobernabilidad, conforman el triangulo de gobierno. Como él bien lo
expresa: “El gran problema político de nuestro tiempo es la capacidad de
gobierno. Es un problema mundial y no particular del segundo o tercer
mundo. Naturalmente se expresa con más fuerza y adquiere mayor importancia
en los países que están a la zaga del progreso científico. Esta capacidad
de gobierno depende del grado de desarrollo del capital intelectual en
algunos estratos claves de la sociedad, que son determinantes en la
calidad de la gestión pública”.

Los estratos a los cuales se refiere Matus son: a) El liderazgo político,
en el nivel nacional, regional y local; b) El nivel tecnopolítico,
compuesto por directivos, ejecutivos, asesores y planificadores del
aparato público; c) El nivel de los investigadores en el campo de las
ciencias y técnicas de gobierno; d) El nivel general de los profesionales
universitarios y de los científicos, situados en el ámbito público o
privado, fuera o dentro de las universidades; e) El ciudadano y sus
organizaciones de base. Respecto a este último componente, Matus señala:
“Su formación depende muy fundamentalmente de la calidad de la enseñanza
básica y de los medios de comunicación”.

El caso es que la capacidad de gobierno no tiene que ver únicamente con el
gobierno de turno, sino que involucra a toda la sociedad. Y eso es algo
que los venezolanos debemos entender, para poder avanzar hacia un aumento
en la capacidad de gobierno de nuestra sociedad. Porque ni con discursos
revolucionarios ni con palmaditas histéricas y consignas libertarias, se
construye la capacidad de gobierno. Así que, es fácil ver lo complicado
que se presenta para el futuro la gestión y solución de los problemas que
aquejan a nuestra sociedad. Sin duda alguna, estamos bien lejos de un
nivel siquiera medianamente aceptable, bien lejos de los paraísos
terrenales que unos y otros siguen prometiéndole a una sociedad que anhela
emerger de las profundidades en que aún está sumida.

* alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo


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