La pesadilla de nuestros revolucionarios

En cuanto uno de los motores de una transformación impulsada por el presidente Chávez se pone en marcha es frenada inmediatamente por una fuerza que procede de la misma izquierda. Esta derecha instalada en el poder hace las concesiones que le son arrancadas por el pueblo. Doble ventaja para ella. No las hace hasta el último minuto, logra con ellas un prestigio de progresismo. La izquierda es la oposición interna y no un futuro partido de poder unificado. Ni mediante elecciones ni por la violencia puede unificarse. 

Para una persona de izquierda es difícil precisar que es el comunismo en la práctica. ¿El partido comunista? No, puesto que el partido comunista no practica la democracia interna, los comunistas hasta el presente no han respetado las libertades en ninguno de los países donde han conquistado el Estado. La izquierda latina vivía del comunismo  de ex URSS que nunca fue tal ya que jamás supero la etapa revolucionaria para llegar al socialismo, paso previo al comunismo. El comunismo venezolano a la tumba de las ilusiones liberales, todos muy breves para que la memoria los recuerde como pasos históricos a considerar. La izquierda no comunista, sabido es que esta compuesta de social demócratas partidarios del socialismo doctrinario y de liberales que no quieren saber nada de el. 

De ahí el triunfo del capitalismo históricamente. El partido comunista es conservador en si mismo, se conserva intacto a pesar de los fracasos cuando tuvieron la oportunidad de ejercer el poder. De otra parte las izquierdas no comunistas, en cuanto surge una ocasión digna de ser aprovechada, como ahora, o bien se pelean entre si a propósito de detalles aparentemente nimios o bien elevan inmediatamente el nivel de exigencias para poder rechazar de antemano todo lo que sea factible para el pueblo.  

Para las izquierdas venezolanas la revolución será todo menos acción. El socialista se ha convertido en un experto de la palabrería con conceptos de pureza o anarquía extremas, imposibles de insertarlos en los sistemas actuales del capitalismo globalizado. Por lo demás cuando se les pregunta si abolirán el  sistema neoliberal se ponen en aprietos. Si por suprimir al capitalismo entienden amplias nacionalizaciones y procesos muy largos centralistas, se les acusa de reformistas y populistas. En cuanto a esta izquierda que se define como no comunista, si socialista, es muy difícil en la práctica determinar su ideología con exactitud. 

En la revolución actual hay dos corrientes: una corriente antigua, pequeños partidos disidentes, marxistas, trotskistas, leninistas, en el PCV, PPT, un nuevo partido joven con corriente nueva. La corriente del camarada Chávez y el PSUV. La primera corriente nunca ha tenido nombre en el juego político. La segunda depende del líder de manera exclusiva. El liderazgo del presidente no tiene discusión, posee una gran importancia psicológica para la masa revolucionaria. Las dos dependen de una sola persona es lo grave, para la continuidad de la revolución. 

Igualmente chocantes resultan las actitudes de desprecio que los socialistas del PSUV, creen tener que adoptar frente a los demás partidos, porque olvidan que en hacer la revolución, hay el verbo “hacer”. Esta es la pesadilla de nuestros revolucionarios. La desunión desdeñosa en nombre de un socialismo verbal, de toda forma de revolución evolutiva, equivale a elegir el subdesarrollo para no revisar un dogma. Por diversos caminos volvemos al mismo punto, nos ocupamos realmente de todo salvo de lo que realmente esta a nuestro alcance. Toda fuerza política no revolucionaria se escinde contra si misma o suspende sus efectos en cuanto se acerca al punto de impacto. Los comunistas y el PSUV se muestran muy duros cuando el equipo en el poder esta muy afincado, y no se ve en el horizonte ningún cambio por medio de elecciones o por otro medio cualquiera. Cuando el cambio parece posible dan marcha atrás.  

Estas corrientes de izquierda aliadas solo al poder, no son fuertes porque en si mismas carecen de un programa mínimo común. Tal vez la verdad sea peor. Los clisés a menudo repetidos a cerca de este punto, las diversas corrientes que componen este acuerdo, no pasan de pretender que el pueblo crea que llegaron a un entendimiento. No es así, ningún partido puede ceder posiciones electorales si se precia de serlo, de lo contrario dejarían de ser partidos políticos. Ellos buscan una cuota de poder en las próximas elecciones para gobernadores especialmente que Chávez no esta dispuesto a darla por tantas traiciones, de no seguir las reglas del PSUV quedarían como PODEMOS ni de aquí ni de allá. Por eso se reunieron, por la amenaza presidencial, no por que les interesa hacerlo, el individualismo carcome la revolución. Además estos partidos de relleno político no pasan, pero dejan ver que son parte de una democracia. 

La política consiste en reaccionar ante una situación real y no poner en paralelismo, en pie de igualdad, soluciones realizables y deseos irrealizables. Se los invita a unirnos en una Alianza Patriótica y a comer cachapa con queso y pabellón por que no hay otra cosa que comer. Decir que preferimos caviar no es la respuesta. La cuestión es cachapas o pabellón nada más. Cabe soñar en coyunturas, en las cuales los artículos ofrecidos sean más sabrosos, pero este sueño no equivale a la realidad dada. Actuar en la función de la realidad política interna y de la geopolítica que se avecina es la realidad, mas nada. 

Porque en política no es decidir nada decidir en función o a favor de lo que no tiene ninguna posibilidad de acontecer. En otras palabras una solución política realizable siempre ofrece inconvenientes, Si con este pretexto la rechazamos, nos quedamos siempre sin solución alguna. Esta la vida de los partidos arrimados al poder. Toman un sorbo de chicha y otro de limonada, no son nada.

rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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