(Y que mi dios me perdone si esto es un error)

Lo que voy a decir suena feo, indisciplinado pero tengo que decirlo

En esa delgada línea imaginaria de la frontera entre la lealtad y la traición, entre el sueño y la pesadilla, entre la locura y la razón y entre el ser y el deber ser; existe otra línea mucho más delgada y mucho mas imaginaria que es la SINCERIDAD a nosotros mismo y la HONESTIDAD y la SINCERIDAD a un amigo o al LÍDER.

Teniendo en cuenta estas premisas, y poniendo en práctica lo que a lo largo de toda mi vida he profesado, tengo que; por principios, decir las cosas que tenga que decir en el momento, que se tienen que decir, para no engañar ni traicionar al líder, y para que nuestra actuación a destiempo no se proyecte o no se trate de proyectar como una indisciplina o una traición, o lo que sería mucho peor, que nos tilden de escuálido HIDEPU en nuestra revolución.

Cuando se tienen que tomar posiciones en los momentos críticos de nuestras vidas, es muy necesario tener los argumentos precisos y afinados para abordar la situación, de manera tal, que nuestra actitud, no vaya a causar un efecto negativo a nuestro propósito principal, que el de, aportar ideas para tratar de buscar los mecanismos idóneos para la solución de algunos desajustes en la conformación de un ideal o para el alcance de algunos objetivos, teniendo en cuenta muy ciertamente los factores adversos internos y externo dentro de una organización, como la nuestra.

Y en el marco de lo antes expuesto, debo decir lo siguiente:

Si bien es muy cierto que, los militantes de cualquier organización, sea pública, privada o muy personalísima, deben conservar un mínimo máximo de buena conducta y disciplina, no es menos cierto, que dentro de dichas organizaciones- y aunque no lo queramos-siempre existen las confabulaciones o los acuerdos para el desplazamientos, de algunas tendencias o de algunos entornos, para poder consolidar dentro de esa misma organización, un núcleo o factor que responda a nuestros intereses, vistos desde ese punto de vista y partiendo desde una razón lógica; bien pudiéramos inferir que, una persona con unos propósitos nobles, recién llegado a dicha organización, si no gozare de la aprobación de esos factores determinante dentro de la misma, jamás podrá poner en práctica sus propósito, y eso lo limitaría dentro de esa organización a la denigrante situación de aguanta callado, lo que a la larga lo convertiría en marioneta de las normas o los reglamentos.

Los enunciados y manifiestos revolucionarios nos hablan y nos dicen de conductas, de principios, perseverancias y de tantas cosas significativas estimulantes del que hacer revolucionario; incluso nuestro propio guía espiritual el grandioso general en jefe SIMON ANTONIO DE LA SANTISIMA TRINIDAD BOLIVAR Y PALACIOS, en una de sus muy celebres y citadas frases nos llega a decir:

"Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto."

Es por ello que me arriesgo a decir y manifestar lo siguiente tomando en cuenta lo dicho por nuestro jefe el día de ayer en su alocución nuestro líder.

Cuando los hombres y mujeres leales y fieles a su principios, pero sin menos cabo de la dignidad del que acepta como jefe, deciden asumir otras sendas alternas para conducir los destinos hacia la búsqueda de alcanzar un mismo objetivo, conservando y respetando disciplinadamente, a la orientación del líder, pero con las consideraciones del momentos; a esos seres o personas no se les puede llamar traidores, porque las personas que atiende al llamado de su destino, solo siguen la sendas que la vida les ha trazado.

Toda transformación causa distanciamiento e históricamente los distanciamientos causan divisiones y las divisiones normalmente causan confrontaciones y las confrontaciones, a su vez provocan las luchas fratricidas y las luchas a su vez conllevan a las guerras devastadoras; luego entonces es cuando, a los propulsores de la Revolución Bolivariana y los creadores del SOCIALISMO del siglo XXI; nos corresponde cambiarle el ritmo a la historia y tratar de hacer de las diferencias punto de encuentro para la estabilidad de nuestro ideales y la consolidación de nuestro proceso político, para que nuestra revolución se consolide en el menor tiempo posible y así con ellos apartarnos definitivamente del camino de la confrontaciones, para no tener que llegar a la guerra de la ideologías. Y esto no es un solo pensamientos es la razón de un militante del PSUV.

Hasta la victoria; siempre

CHÁVEZ, SOCIALISMO O MUERTE

¡VENCEREMOS!

cabacote@gmail.com



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Jesús (Chúa) Espinoza


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