Rastros del Tiempo (CLXXIX)

El Discurso de Angostura: Cimiento Político, Social y su Vigencia en el Siglo XXI

El 15 de febrero de 1819, en un momento crítico de las guerras de independencia, Simón Bolívar pronunció el Discurso de Angostura, ante el segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela. Este documento no fue solo una pieza de oratoria militar, sino el manifiesto político más profundo del Libertador, diseñado para restaurar la autoridad civil y legitimar un nuevo orden constitucional en el norte de Sudamérica. En él, Bolívar delineó una visión de Estado que buscaba equilibrar la libertad con la estabilidad, proponiendo la creación de la Gran Colombia, como una entidad capaz de resistir las presiones externas y las divisiones internas. El análisis de este discurso revela un ideario donde la política, la justicia social y la educación se entrelazan para formar una república sólida, principios que mantienen una resonancia sorprendente en los debates democráticos actuales de América Latina.

La propuesta política de Bolívar en Angostura, se alejaba de los modelos federalistas, que consideraba débiles para la realidad americana de la época. En su lugar, abogó por una república centralista con un Poder Ejecutivo fuerte y sólido, argumentando que la fragilidad de las instituciones previas había facilitado la reconquista española. Bolívar sostenía que el legislativo no debía imponer trabas excesivas que paralizaran la acción del gobierno en tiempos de crisis.

Una de sus innovaciones más originales fue la propuesta del Poder Moral, una cuarta rama de gobierno destinada a supervisar la virtud cívica y la educación pública. Este poder actuaría como guardián de los valores republicanos, asegurando que la salud de la nación no dependiera solo de las leyes, sino de la integridad de sus ciudadanos y gobernantes. En la actualidad, este concepto se considera el antecedente directo del Poder Ciudadano, en diversas constituciones modernas de la región, situándose al mismo nivel que los poderes tradicionales.

El pensamiento de Bolívar en Angostura fue notablemente avanzado para su tiempo en materia social. El Libertador denunció con vehemencia la esclavitud y las desigualdades heredadas del sistema colonial, promoviendo un igualitarismo basado en los derechos humanos y la libertad civil. Para Bolívar, la igualdad no era solo un concepto legal, sino una necesidad práctica para la cohesión nacional, para lo cual propone principios humanistas fundamentales como: la igualdad y libertad, que Bolívar defiende, según la naturaleza, que todos los ciudadanos deben gozar de una perfecta igualdad política, proscribiendo la esclavitud como una mancha incompatible con la república; la educación como pilar fundamental en la visión humanista que colocaba en el centro del progreso social. No se trataba simplemente de alfabetización, sino de inculcar patriotismo, amor por la ley y virtudes republicanas y la Justicia Social, procurando la equidad y la protección de los sectores más vulnerables, un ideario que constituye el núcleo de su proyecto de nación.

Para comprender la profundidad del discurso, es esencial analizar citas que resumen su esencia democrática y humanista, como en lo que se refiere sobre la alternancia y el poder, Bolívar consideraba que "La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares". Esta frase destaca su compromiso con la democracia y el peligro de la tiranía derivada de la perpetuación en el cargo, una advertencia que sigue siendo fundamental para la estabilidad institucional contemporánea; Sobre la educación y la moral, sostiene que "Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades”. Este pasaje encapsula la afirmación de que una sociedad sin valores éticos y sin conocimiento está condenada al fracaso, elevando la educación a una categoría de seguridad nacional y Sobre la identidad americana, Bolívar afirma que, "No somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles". Con esta afirmación, Bolívar reconoció la complejidad cultural de América, sentando las bases para una identidad propia que no intentara copiar modelos extranjeros (como el estadounidense o el europeo) sin adaptarlos a la realidad local. 

Bolívar como amante de la igualdad y la libertad, abogó por un sistema republicano fuerte y moral, diseñado para estabilizar la nación, tras la guerra y superar los vicios coloniales. Buscaba un equilibrio entre la libertad democrática y la necesidad de orden (leyes inexorables) para evitar la anarquía y garantizar la igualdad social, por tal razón implora ante los miembros del Congreso, haciéndoles este exhorto: "Dignaos conceder a Venezuela un Gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un Gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad". 

 El Discurso de Angostura no es una reliquia del pasado, que aún su vigencia en el siglo XXI, es palpable, en los desafíos que enfrenta América Latina. La búsqueda de un equilibrio entre un sistema popular eficaz y el control democrático, sigue siendo el eje de las tensiones políticas en la región. Asimismo, la propuesta del Poder Moral, resuena hoy en la creación de organismos de transparencia y lucha contra la corrupción, que intentan institucionalizar la ética en la gestión pública.

La preocupación de Bolívar por la justicia social y la educación como motores de cambio sigue siendo una tarea pendiente en sociedades marcadas por la desigualdad. Sus ideales de integración regional, manifestados en la creación de la Gran Colombia, continúan inspirando los esfuerzos de unidad latinoamericana, frente a los retos de la globalización. La advertencia bolivariana sobre la necesidad de adaptar las leyes a las costumbres y realidades de cada pueblo es, quizás, su lección más actual para evitar el fracaso de instituciones conformadas por ideas políticas importadas, e injerencistas, que no conectan con la ciudadanía.

El Discurso de Angostura representa la síntesis del pensamiento bolivariano: una mezcla de realismo político, audacia institucional y un profundo humanismo. Bolívar comprendió que independizar a América, de España era solo el primer paso; el verdadero reto consistía en construir una sociedad de ciudadanos libres, iguales y educados. Su legado, centrado en la importancia de la moral pública y la fortaleza de las instituciones, ofrece lecciones críticas para las democracias modernas, que luchan contra la polarización y la erosión de los valores cívicos. En última instancia, Angostura nos recuerda que la libertad sin virtud y sin leyes adaptadas a la realidad social, es solo un espejismo, manteniendo su llamado a la unidad y al perfeccionamiento político y social, como un faro para las naciones americanas, en los momentos actuales.

 


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Reinaldo Chirinos

Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural. Facilitador del INCES.

 reinaldoc06@gmail.com

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