Más allá de las elecciones del 28 de julio (I)

Comencemos por decir que no vamos a caer en el extremismo de afirmar que la derecha venezolana no tiene programa. Lo tiene. El mismo ha sido diseñado a lo largo de estos veinticinco años de Revolución Bolivariana, con sus ajustes y reajustes, para adecuarlo a los distintos momentos que hemos vivido. Ha sido cuidadosamente elaborado con la intención de regresar a nuestro país a los viejos postulados neoliberales de los años ochenta y noventa de la centuria pasada. Tiene su fundamentación en la obsoleta formulación teórica plasmada en el Consenso de Washington y en los programas de ajuste macroeconómico del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y, su objetivo principal, es servir de punto de partida para la pretensión imperial de los Estados Unidos de recuperar su rol de potencia hegemónica.

Luego de derrotado el golpe de estado de abril del 2002, el gobierno de Estados Unidos, basado en la doctrina de Guerra Irregular, comenzó a preparar las condiciones para lanzar una invasión militar a la República Bolivariana de Venezuela.

Como es conocido, el objetivo principal de la guerra tradicional es derrotar a las fuerzas del adversario, mientras que el objetivo principal de la guerra irregular es dominar e influir sobre la población civil del país adversario. Guerra que, según voceros del pentágono, "el objetivo es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines…". Por tanto, la guerra irregular no puede ser considerada como una forma menor de la guerra tradicional.

El gobierno de los Estados Unidos, fue creando las condiciones para justificar la guerra irregular contra Venezuela. La acusación contra los gobiernos de los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro de ser violadores de los derechos humanos, de antidemocráticos, de terrorismo y narcotráfico ha sido el pilar fundamental para el diseño y ejecución de tácticas no convencionales, a través de las cuales ha ocultado sus verdaderas intenciones de derrocar la Revolución Bolivariana.

Para ello, el gobierno de Estados Unidos, ha destinado miles de millones de dólares a través del Departamento de Estado, la USAID y la NED, para ser invertidos en operaciones de desestabilización, contrainsurgencia, "defensa" interna de sus países aliados, seguridad, comunicaciones estratégicas, psicológicas, informáticas, cívico-militares, de inteligencia y contrainteligencia, entre otras.

En los marcos de la Guerra Irregular, contra Venezuela, el gobierno imperial de Estados Unidos se ha propuesto:

  • Debilitar y neutralizar las fuerzas revolucionarias.

  • Crear divisiones en el Chavismo.

  • Promover la corrupción y violencia en la población civil.

  • Satanizar al gobierno revolucionario, culpándolo de todo cuanto

ocurre.

  • Fortalecer la oposición.

  • Distraer, confundir y engañar al pueblo.

  • Destruir la revolución Bolivariana.

Con el propósito de:

  • Justificar las tácticas agresivas contra nuestro país.

  • Contener la influencia de la Revolución Bolivariana en la región.

  • Impedir la integración latinoamericana, de manera particular el ALBA y la CELAC.

  • Dividir, conquistar y recuperar la dominación en la región.

  • Justificar una invasión/intervención militar en Venezuela.

  • Aplicar la doctrina de "guerra preventiva" contra Venezuela.

Planes estos que han contado con el asesoramiento y financiamiento, a los partidos políticos de la oposición y ONGs afines, de las siguientes agencias:

  • USAID/OTI

  • Instituto Republicano Internacional (IRI)

  • Instituto Demócrata Nacional (NDI)

  • Freedom House

  • Development Alternatives, Inc. (DAI)

  • Pan American Development Foundation

  • National Endowmwnt for Democracy (NED)

  • American Corners (Rincones Americanos, William Brownfield)

Para enfrentar la guerra irregular, los gobiernos revolucionarios de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, han desarrollado una estrategia conjunta entre la seguridad del Estado y la inteligencia social, a través de la unión cívico-militar y el poder popular, para desmontar el trabajo subversivo de los agentes de desestabilización. (continua…)



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Nelson Pineda Prada

*Profesor Titular de la Universidad de Los Andes. Historiador. Dr. en Estudios del Desarrollo. Ex-Embajador en Paraguay, la OEA y Costa Rica.

 npinedaprada@gmail.com

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