Auditórium

Un país de habladores de paja, y de idiotas

“Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis”. Michel de Montaigne.

A lo mejor muchos pensaran que hablo de Venezuela. Me disculpan los lectores si generalizo,  y meto en el mismo saco a las manzanas podridas, y a las que no lo están, pero es harto sabido en la opinión publica que basta una de las primeras para que todas las restantes se echen a perder.        

Hacer opinión pública obliga mucha de las veces al opinador  a generalizar para no extraviarse en el dédalo de los casuismos.

Lo grave, siendo malo, no es que el alacranismo de candidatos opositores, sin honrosas excepciones que suelen tener más voz cotorrera que votos, esté formado por una pandilla de inútiles, estultos y farsantes ni que su caporal, siempre cínico, meloso, untuoso y mentiroso, esté dispuesto a no dejar piedra sana en lo que otrora fuese una digna nación regida por instituciones sólo para permanecer estos pavorosos años más abrazado a las tetas del poder mientras todo naufraga alrededor. No, no... Lo grave, lo peor, es que, según vaticinan machaconamente, una tras otra, todas las encuestas, todavía queda, a grosso modo, aunque ya en cuarto decreciente, media patria, incluyendo los que quieren irse de ella, que votaría a favor del émulo del guaidosismo en fuga, que muchos políticos no eran estadistas, pues los delincuentes no lo son, y de sus cómplices en la tarea de desguazar el país y transformarlo a toda mecha en una republiquita bananera. 

Ya lo intentaron en los años 2019-2022, pero la intentona les salió rana. Ahora es posible, e incluso probable, aunque vayan de farol, que el órdago a la grande, y a lo grande les salga bien. Épocas hubo en las que los venezolanos no eran, en su mayoría, idiotas ni cobardes, pero ahora lo son. Los empresarios con cajas automáticas, los tele influencers habladores de paja, los reticulitas vicente leonistas, los politiqueros, los manteros, los raperos, los millennials, los del lenguaje inclusivo, los grupos de WhatSapps, los de la LGTBI, y no sé en cuántos especímenes invertebrados mas de la actual fauna y botánica caribeña lo son. El alacrán tiene tenazas para hundirlas y bailar salsa con Maelo Ruiz, hasta que los ciudadanos recuperen el valor y el cacumen, aunque no es seguro que eso suceda, pues su cobardía, y su estulticia llevan trazas de decrecer.    

Aquí una cita que calza al dedillo en la ópera bufa. Dice esto: ¿“Doble pensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. Decir muchas mentiras a la vez que se las cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del cofre del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega. Todo esto es necesario en la actual lucha política”?

Todo lo arriba descrito lo escribió George Orwell. De que los ya citados ejemplares de la actual fauna caribeña no le paren. Y se las pasen por el forro , es de suponer. Si lo supieran podría empezar a entender lo que ahora sucede aquí y, por contagio, en el resto de la nación.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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