Acerca del 16º Congreso del PCV (VI)

Principios y firmeza frente a ataques y amenazas

Unos cuantos cómplices, para ganar o pagar favores a sus respectivos «padrinos» en el Buró Político (BP) pero carentes de argumentos para replicar aunque sea uno solo de los señalamientos ofrecidos en esta serie de artículos, se han dedicado sencillamente a lanzar epítetos procaces contra el autor.

Es la vieja táctica maquiavelista de atacar y agraviar a la persona, cuando no se tiene cómo refutar sus planteamientos.

Pretenden, además, confundir a los camaradas de base en su buena fe y en su sensibilidad militante, queriendo posicionar que las sustentadas denuncias y serias acusaciones hechas sobre personajes concretos del BP son posiciones «antiPCV» o «anticomunistas», y que representan una confabulada ofensiva «contra el Partido».

De entrada, equiparar mecánicamente al Partido con quienes están en la Dirección, como si fuesen una o la misma cosa, es un craso error, y más aún cuando esos «dirigentes» traicionan nuestros fundamentos ideológicos y con su accionar enlodan la imagen pública y las tradiciones del Partido.

Con quienes compartí trinchera en el trabajo de masas desde estudiante, o que han leído lo escrito por mi persona durante años, o que conocieron la disciplina y entrega con la que ejercí como funcionario del Partido por más de tres lustros, e incluso con quienes he conversado a lo largo de décadas y al día de hoy, dentro y fuera del Partido, de manera pública o privada, todos podrán atestiguar que sigo defendiendo elementos centrales:

La importancia de organizar la lucha por la revolución socialista;

La clase obrera como sujeto histórico de la revolución;

El marxismo-leninismo como doctrina científica de vanguardia;

La dictadura del proletariado como forma de dirección del Estado en revolución;

El comunismo como ideal de sociedad a construir;

La necesidad de contar con un Partido combativo que sea expresión viva de estos principios;

En Venezuela, el PCV tiene las mejores condiciones para llegar a convertirse en ese Partido.

Estos elementos básicos, aunque no se vea a primera vista, estarán en vilo en el próximo 16º Congreso del PCV.

ESPADA DE DAMOCLES

Otra herramienta pérfida –adicional a la descrita en el artículo anterior– que, durante casi dos décadas, ha aplicado la camarilla del piso 2 para torcer voluntades e imponer sus criterios, es la de mantener una permanente amenaza de «intervenir» las direcciones regionales –electas democráticamente en Conferencia– para designar a dedo «Comisiones Reorganizadoras».

Y casi peor ha sido mantener en esa situación irregular a algunas regiones durante más de 10 y 15 años, incluyendo unas que directamente «atendían» miembros del BP por ser diputados electos en esos estados. Caso paradigmático de esto es Guárico, que tuvo a Oscar Ramón Figuera como su diputado durante una década (2011-2021), viajando para allá casi semanalmente durante años, sin saldos políticos ni organizativos, y al día de hoy sigue una «Comisión» ad hoc.

Con la intención de minar cualquier posible «desalineamiento», aislar a camaradas que le son «incómodos» y promover a cuadros que considera más «flexibles», no es nada casual que el BP, sobre todo justo antes de un Congreso, implemente la práctica de intervenir Comités Regionales (CR) electos y modificar la integración de las Comisiones Reorganizadoras ya existentes.

Por ejemplo, faltando cinco meses para realizar el 15º Congreso (junio de 2017), el 21 de enero se cambiaron siete Comisiones Reorganizadoras y se intervino el CR de Yaracuy; y faltando un mes para el Congreso, el 23 de mayo, a sólo tres días de la Conferencia Regional, se intervino el CR de Aragua.

Asimismo, con miras al próximo 16º Congreso (noviembre de 2022), se intervinieron unos CR tan referenciales como los de Distrito Capital y Zulia, y en los últimos meses se modificaron todas las Comisiones Reorganizadoras, quedando 15 estados con un CR formal, aunque dos de ellos no cumplieron con hacer el recenso de militancia.

Es bastante llamativo que durante el último decenio se haya mantenido en torno a 40% la cantidad de regiones bajo control directo del BP, abusando de la figura de las Comisiones Reorganizadoras para sus propios fines.

CONCIENCIA Y ACCIÓN

Quienes se han pervertido por ansias de poder y se aferran a los cargos como si les pertenecieran, haciendo creer y –sobre todo– creyéndose que son insustituibles, están dispuestos a lo que sea por mantener lo que ya es su estilo de vida.

La militancia de base y los dirigentes honestos que quedan en las regiones deben estar claros de que mientras se mantengan los cabecillas corrompidos del BP, sus lacayos y unas políticas socialreformistas disimuladas tras una fraseología pseudorrevolucionaria, el Partido no podrá cumplir su misión como organización de vanguardia.

A pesar de todas las manipulaciones y triquiñuelas de esa pandilla, la conciencia y decidida actuación de los camaradas que anhelamos rescatar al PCV e iniciar su reconstrucción revolucionaria podemos lograr que el 16º Congreso en verdad sea histórico.



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Carlos Aquino G.

Dirigente del Partido Comunista de Venezuela PCV. Analista político. Periodista de investigación.

 caquino1959@gmail.com

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