El último profeta

Las ideas y proyectos que junto al Comandante Chávez, engendraron un grupo de hombres y mujeres, un porvenir para el pueblo de la Republica Bolivariana de Venezuela, ideas apenas vislumbradas que a su muerte, explotaron como pompas de jabón aplastadas por el huracán de la corrupción y conspiración desde adentro y desde afuera: las viejas practicas que se pensó derrotadas volvieron con más fuerza, lo que quedo: solo un sueño, una querencia, un recuerdo de la Libertad que tanto costo a nuestro pueblo, tan cara a nuestros Libertadores: los graves errores políticos y económicos dieron al traste con nuestros sueños.

Si, grandes y graves errores, falta de visión, soberbia; el resultado es la incertidumbre que nos ahoga y paraliza, el pueblo de toda índole es quien paga las consecuencias del desatino, de la impericia, de la falta de previsión: el permitir la corrupción y el oportunismo nunca fueron buenas ideas.

Las consecuencias están allí: no haber tomado las previsiones ante el eminente bloqueo económico por los EEUU de Norteamérica y los países satélites, unido al gobierno incapaz para manejar los destinos de una nación que lo tiene todo para triunfar, la ambición por el poder; el poder por el poder mismo que corrompe: "quien lo ejerce se acostumbra a mandar y el pueblo a obedecer ciegamente" por las causas que sean, con las excusas que sean.

Imposible tapar con maniobras y mentiras mas o menos legales lo que ya es a todas luces: el sigma del partido de gobierno, la dependencia de todos los poderes y de la asamblea nacional que responden al gobierno, el reciclaje y cooptación de los mismos personajes de siempre; los dos bandos, se vigilan los unos a los otros, viejas practicas, viejos personajes, mas de 20 años transcurridos donde todo fue embalado en el mismo saco: lo bueno y lo malo.

Lo que sigue es un espectáculo, una parodia planeada entre iguales para el consumo de las masas: con tal de que todo siga igual, donde no hay oportunidad para nadie y el peso de los errores cometidos se vuelve un fardo que imposibilita bajarse del burro donde se han montado.

Las consecuencias han sido catastróficas, ningún país del mundo quiere para si los padecimientos del pueblo Venezolano, la imprevisión de sus gobernantes que por errores tácticos cayeron en las garras de sus enemigos, la emigración incesante de su pueblo siendo como somos un país de acogida, el desprecio de sus gobernantes sometiendo al escarnio publico a los hijos de esta patria llamándolos "lavapocetas" porque no se han quedado a morirse de hambre y con ello condenar a sus hijos mientras se arriesgan a xenofobias y maltratos por países que otrora fueron acogidos por Venezuela con los brazos abiertos.

Hoy somos un pueblo secuestrado tras el cual se escudan los errores ajenos, bloqueada por una de las naciones que otrora fue la más poderosa del mundo y que ahora cual escorpión no halla a cual nación picar mientras coloca sus múltiples garras para arrebatarles a los otros lo que ellos han dilapidado: la ambición desmedida tiene un precio muy alto.

Viejas heridas azuzadas por viejos personajes políticos, ahora hacen su aparición en el nuevo pero viejo escenario político; se marea al pueblo con palabrerías endulzadas con retorica lacrimógena de un pasado, de proyectos luminosos mientras se usurpa e interviene y se "interpreta" a conveniencia el testamento político del otrora Líder que, cual Napoleón Bonaparte volteo el "status quo" patas arriba.

No hay cuartel para la disidencia, perseguida, acosada, incriminada, los abusos y las calumnias van y vienen para impedir su justo derecho, el gobierno impertérrito fabrica a diestra y siniestra obstáculos más o menos legales, mas o menos insalvables para impedir cualquier nuevo proyecto con tal de evitar que se propaguen las nuevas ideas, el nuevo avance, pareciese un estado tiránico que responde a un solo pensamiento, una sola idea un solo derecho: el del gobierno.

El espectáculo debe continuar; planeado entre iguales quienes se reparten alegremente lo que es de todos, los extranjeros, expulsados por ladrones de nuestros recursos, retornan a sus anchas dejando prebendas a sus socios criollos, la mala gerencia dilapida cual mal albacea lo que a nuestro pueblo le ha costado sangre y lucha obtener, la decadencia en que ha caído el país, motivado al bloqueo económico y a la desidia y despilfarro del gobierno nos están lanzando al vacio donde las esperanzas solo agarradas de un hilo de salir con bien de este atolladero solo es posible si el pueblo a si lo quiere.

Con la pandemia, el tiempo del mundo se ha puesto chiquito, no somos una isla, ningún país ni pueblo del mundo lo es, las decisiones que tomamos, buenas o malas repercuten en los demás, las ideas del pasado, muchas de ellas construyeron naciones, ahora resultan a destiempo o caducas, es tiempo de revisar que sirve en este ahora y desechar lo que a todas luces ya es obsoleto, lo que no sirve hay que apartarlo, para poder tener futuro, ocupémonos del presente y no sigamos anclados en el pasado.



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Ana Bordas


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