El Bolivarianismo

Dentro de los múltiples debates que sobre el Socialismo del Siglo XXI y el PSUV se desarrollan hoy mostrando la salud de nuestro proceso en marcha, uno de los puntos de mayor dificultad parece ser el referente a la cuestión ideológica. Al respecto, rememorando al insigne Prieto Figueroa, pido la palabra.

En mi opinión se debe empezar estableciendo que una cosa es la ideología de los revolucionarios (ideología en su sentido corriente, no en el de falsa conciencia o expresión invertida de la realidad percibido por Marx), que muchos aspiramos sea el marxismo en toda su complexión --filosofía, economía política y teoría del socialismo científico-- y con todos sus desarrollos producidos a lo largo de las luchas, el aporte de Lenin en primer lugar, pero con el reconocimiento de que hay revolucionarios con otras formaciones ideológicas; y otra cosa es la ideologia de la revolución, la cual corresponde al proceso concreto en marcha y es la que mueve a las masas, en nuestro caso las reivindicaciones nacionales y sociales planteadas y que el Presidente Chávez ha iluminado con sus aciertos estratégicos y tácticos, el principal la fundamentación del liderazgo permanente del Libertador como ligamento de todas las fases de nuestra historia, pasado, presente y porvenir.

Por lo demás así ocurrió en todas las revoluciones: Lenin no llamó a la lucha en nombre de Marx, sino en nombre de los intereses y necesidades populares planteados: la paz, la tierra, el trabajo, “todo el poder a los soviets”; Mao y Ho Chi Minh lo hicieron en nombre de sus respectivos requerimientos nacionales, y Fidel igual, enlazándolos con el gran legado de Martí, y lo mismo el sandinismo, etc.

Entonces, la ideología del partido, a mi parecer, debe fundarse considerando estos hechos, lo cual implica que la fusión de las ideologías de los revolucionarios y de la revolución, con la primacía de ésta pues es la materia histórica viva, sólo puede darse en en el curso del proceso, con las experiencias, los estudios, las discusiones, los problemas, las caídas y las victorias en común. No es posible imaginar siquiera que una de las ideologías presentes pueda ser impuesta: ella tiene que ganar en juego limpio, demostrando su poderío y superioridad.

A la luz de lo expuesto, pienso que la ideología revolucionaria nuestra tiene que seguir siendo el bolivarianismo. La eficacia del pensamiento bolivariano como guía revolucionaria se ha demostrado en la efectividad con que ha logrado llevar la conciencia del pueblo hasta donde ha llegado, hasta la claridad antimperialista y la asunción de la idea del socialismo, algo que más de siete décadas de luchas de insignes revolucionarios no había podido conseguir.

Ahora, ¿qué entendemos por bolivarianismo? Es, así lo ha ido destacando la realidad, el pensamiento del Libertador enriquecido por el curso de la historia revolucionaria, desde los antepasados hasta nuestro tiempo. Y por ello es dable afirmar que el pensamiento del Libertador y los demás próceres, fecundado con las vivencias sociales aborígenes y afroamericanas, asentado en una base cristiana y concatenado armoniosamente con el marxismo, es la ideología de la revolución socialista venezolana.

El marxismo, por supuesto, es la ciencia de la revolución –y como tal un ente vivo, en desarrollo constante--, la ciencia que nos permite hacer los “análisis concretos de la realidad concreta”, avizorar y examinar las situaciones, las relaciones de clase, la táctica y la estrategia del combate político, las regularidades e irregularidades de la historia, los secretos de la explotación social; pero todo eso puede funcionar armoniosamente con las grandes ideas del Libertador relativas a la independencia, la soberanía nacional, el antimperialismo, la necesidad de moral y luces, la mayor suma de felicidad posible, la unidad del pueblo, la integración continental, la justicia como virtud superior, es decir, hay una concatenación natural, hasta el punto de que pudiera decirse que el marxismo como expresión de revolución y lucha ha existido incluso antes de Marx, sólo que con Marx deviene conciencia, se convierte en ciencia, y que Bolívar y todos los grandes revolucionarios del pasado en cierto sentido han sido esencialmente marxistas desde el punto de vista de su praxis histórica, así como en Marx rebulle el espíritu de ellos.

Hugo Chávez ha dicho “yo no soy marxista”, aunque también ha señalado que el marxismo no le es ajeno, pues ha tenido la oportunidad de estudiarlo. Pero él, a mi juicio, con su profunda formación bolivariana, ha venido haciendo --no diciendo-- marxismo, es un marxista en la práctica y en la realidad. Entonces, desde esta perspectiva, toda la teoría del bolivarianismo es marxista, pero es un marxismo en condiciones de ser entendido y comprendido por la gente más sencilla, en condiciones de ayudar a que la conciencia del pueblo, que es quien en definitiva va a resolver este problema, se enriquezca y avance, comprendiendo que el bolivarianismo es el cemento de la cultura nacional y de la integración latinoamericana, es el que permite reempatar el hilo de nuestra historia de modo que el pueblo perciba que la lucha planteada es continua, que viene desde el pasado hasta el presente y enlaza con el porvenir.

Esa formidable posibilidad de enriquecimiento teórico y percepción de las grandes tareas históricas planteadas, es lo que lleva a mantener que la ideología de la Revolución Socialista del Siglo XXI venezolano es el bolivarianismo, por lo cual ese socialismo también puede ser llamado con justeza Socialismo Bolivariano.


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Freddy J. Melo


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