El rol de los militantes en las organizaciones políticas de Venezuela (III)

4.- CALIDAD REVOLUCIONARIA.

Según Alfredo Maneiro«por calidad revolucionaria entendemos la capacidad probable de sus miembros para participar en un esfuerzo dirigido a la transformación de la sociedad, a la creación de un nuevo sistema de relaciones humanas». (Notas Políticas 1986, 40)

El Che Guevara sintetiza todo su pensamiento acerca de la calidad en una frase ya legendaria y que se repite hasta la saciedad, al extremo de haberla convertida en una consigna: "La calidad es el respeto al pueblo". Por otro lado, porque calidad es lo que debemos darle al pueblo, es una obligación nuestra, una obligación de cada uno como parte de nuestro deber social...".

Pero como mencione ut supra si nosotros no conocemos como es que la sociedad en la que vivimos funciona y si no entendemos cómo funciona entonces estamos condenados a ser víctimas de esa sociedad, porque si no sabemos cómo funciona, tampoco sabemos cómo vamos a transformarla en una sociedad mejor. Ante esto, José M. Briceño dice «La existencia del hombre en sociedad está sometida siempre a reglas de comportamiento, sobre todo a prohibiciones, encaminadas al mantenimiento de un orden, sin el cual no puede haber comunidad, pero que no es dado naturalmente, sino que tiene que ser creado y mantenido por el hombre. Cuando esas reglas se precisan y aclaran, con el objeto de organizar conscientemente la vida social, se convierten en Derecho, que puede ser el derecho consuetudinario o el derecho escrito de las leyes y códigos». (Que es la Filosofía 2015, 14).

En esta realidad de constante transformación de la sociedad. En este camino largo y culebrero que nos ha tocado vivir en una sociedad colonialista-capitalista-rentista y ahora nos urge como una necesidad apremiante la transformación de esa sociedad, en una sociedad más equitativa, humanista, solidaria y socialista. En este esfuerzo andamos todos los militantes comprometidos con la causa revolucionaria. Pero para que este esfuerzo se haga realizable, palpable, es menester que el partido político asuma como un objetivo fundamental la formación sociopolítica de todos sus militantes, el adoctrinamiento cabal y la ideología revolucionaria. Pero no podemos formar al militante con el sistema de enseñanzas de una sociedad capitalista-rentista-globalizante. Necesitamos de una ideología revolucionaria, pero esa ideología revolucionaria no existe, porque no tenemos un estado revolucionario, ni una sociedad revolucionaria. Porque lo que tenemos es una contracultura, es decir, una ideología que está al servicio de las clases dominantes. Nosotros debemos avanzar hacia la construcción de una sociedad y un estado revolucionario, para tener nuestra ideología revolucionaria. Estamos en medio de una gran colisión cultural. Antonio Gramsci dice al respecto: «Hay algo que está muriendo y no termina de morir y hay algo que está naciendo y no termina de nacer». Nosotros debemos siempre unidos ayudar a enterrar ese primitivo modelo y trabajar de forma mancomunada en el nacimiento de esa nueva esperanza de vida. Y para eso es menester forjar hombres y mujeres capaces, entregados a la causa revolucionaria y patriota. Como decía Antonio Gramsci. «Todos los hombres son intelectuales, podríamos decir, pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales».

En este aspecto la organización política debe crear los cuadros políticos que el partido o incluso el mismo gobierno necesite. El partido debe garantizar la formación política intelectual de sus cuadros políticos.

El Che Guevara dice al respecto: «El cuadro es la pieza maestra del motor ideológico que es el Partido Unido de la Revolución. Es lo que pudiéramos llamar un tornillo dinámico de este motor; tornillo en cuanto a pieza funcional que asegura su correcto funcionamiento, dinámico en cuanto a que no es un simple trasmisor hacia arriba o hacia abajo de lemas o demandas, sino un creador que ayudará al desarrollo de las masas y a la información de los dirigentes, sirviendo de punto de contacto con aquéllas. Tiene una importante misión de vigilancia para que no se liquide el gran espíritu de la Revolución, para que ésta no duerma, no disminuya su ritmo»

La cuestión es que el partido sepa nivelar y horizontalizar los conocimientos políticos de sus militantes, para que éstos a su vez tengan las herramientas necesarias para contrarrestar y transformar todos los espacios de la vida societal. El Partido tiene que preocuparse por desplegar una definitiva actividad que especialmente tienda a optimizar su organización, a exaltar el nivel intelectual de los militantes que se encuentren en sus filas, antes de que aparezcan desviaciones, o peor aún el debilitamiento intelectual del militante. A este respecto, Antonio Gramsci dice: «Si el partido no procurase a tiempo reforzar ideológica y políticamente sus actuales cuadros y sus actuales miembros, para hacerlos capaces de contener y encuadrar masas aún más amplias sin que la organización sufra demasiadas sacudidas y sin que la figura del Partido sea cambiada»(Necesidad de una preparación ideológica de la masa)Deformar ciudadanos y ciudadanas revolucionariamente comprometidos con el proyecto social emancipador revolucionario. De difundir en los cuadros políticos los valores y los principios revolucionarios. Crear los sistemas de enseñanza de moral y de intelectualidad a lo interno del partido. Formación y más formación de conciencia crítica y de protagonistas sociales. Que cada militante tenga el conocimiento de ser el protagonista de una lucha política general que circunda todos los asuntos más transcendentales de la organización política, es decir, que tenga conciencia de luchar por la revolución.

Cuadros políticos que sean protagonistas de profundas transformaciones sociales y no cuadros políticos camaleónicos que lo único que quieren es figurar y ocupar un alto cargo en el gobierno y con pararse en una reunión y decir peroratas fogosas con eso les resulta suficiente para ganarse la venia de las autoridades del partido. Es hora de que las organizaciones políticas aliadas a la revolución cambien la metodología para seleccionar cuadros políticos comprometidos con la causa revolucionaria. Porque un revolucionario no se hace en una reunión diciendo cuatro palabras encendidas, un revolucionario se hace junto a las luchas que realiza el pueblo todos los días.

5.- GRANDES SENTIMIENTOS DE AMOR.

El verdadero revolucionario tiene que fomentar el amor a los pueblos y a las causas más sagradas y justas de la vida. El Che Guevara decía «El revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor»

Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos, a las causas más consagradas y hacerlo único, indivisible.

Hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.

El partido, el gobierno y el militante revolucionario deben estar abocados a las demandas, las exigencias, las luchas y las reivindicaciones sociales de los pueblos. No ha habido mayor ejemplo de amor en Venezuela que los grandes sentimientos de amor entre Chávez y el pueblo venezolano. Esa unidad dialéctica entre Chávez y la masa era una interrelación única. La movilización popular que generaba nuestro comandante era inigualable. Era un instrumento de movilización de las masas. Ante este respecto, el Comandante Chávez dijo: «Esta revolución pacífica, bolivariana, esta revolución que la hacemos por amor a nuestra Patria, a nuestro pueblo, llenos de felicidad andamos, llenos de fortaleza, cada día más fuerza hay en la calle. ¡Qué cosa tan bella!, ¡cómo crece la corriente popular!, como crecen los ríos cuando vienen las lluvias, cómo crece esa fuerza, yo diría incluso mística, de un pueblo que ha recuperado el amor por su tierra, por su dignidad, por su historia»(Aló Presidente Nro. 23 Mérida 5 de diciembre de 1999).

Para finalizar es ineludible que el partido de la revolución bolivariana esté preparado, alerta, ante la pandemia covid 19 y ante las amenazas tangibles e intangibles del imperio norteamericano en las próximas elecciones del 06 de diciembre del año 2020. Estar despiertos ante cualquier contexto y asumir todas las medidas de bioseguridad posible para resguardar al pueblo. El partido debe saber extraer de la realidad circundante los elementos para constituir una orientación, a fin de que los militantes no se desmoralicen, sino que se sientan que son guiados, atendidos y que pueden seguir luchando por la patria y por la Revolución Bolivariana.

«No se puede hacer una revolución sin el pueblo, si no, es una mentira, es una vanguardia, una élite. No, es el pueblo, es el colectivo».

(Hugo Chávez, Aló Presidente Nro. 13 Radio Nacional de Venezuela 4 de septiembre de 1999).

"Toda idea política expresada por un individuo o por un grupo divide a la sociedad desde el momento que es conocido; y es que toda idea política apunta a cambiar una situación y toda situación tiene tanto víctimas como beneficiarios. Toda idea tendrá adversarios y defensores".

"La preparación ideológica de la masa es, por consiguiente, una necesidad de la lucha revolucionaria, es una de las condiciones indispensables para la victoria".Antonio Gramsci.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 372 veces.



Allen Nebrija

Poeta, articulista y novelista.

 allennebrija@gmail.com

Visite el perfil de Allen Nebrija para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: