PDVSA: Roja y burguesa

El 26 de junio del año pasado escribí un artículo en este mismo medio, titulado «El presidente tiene ”todo el poder”», donde expresaba mi opinión en torno a la falsa creencia que tienen los escuálidos sobre la concentración de poder de la cual goza el Presidente de la República. Allí comentaba, que si eso fuera cierto, ya hace rato que hubiese desaparecido la explotación del hombre por el hombre, y tendríamos hoy las condiciones para emplearnos todos en una actividad vital creadora, contraria al trabajo alienante, y a la explotación a la que nos someten los empresarios privados.

Ese artículo estaba dirigido a los adversarios del Presidente. Sin embargo, escucho y leo con mucha frecuencia a compatriotas que se muestran como verdaderos revolucionarios preocupados por la indiferencia que aparentemente muestra el Presidente frente a algunos miembros de su gobierno quienes no dan las mejores señales de probidad, ni de conciencia humanística. Se preguntan: ¿por qué no utiliza su poder para limpiar la casa por dentro? Y murmuran: me pone a dudar.

Lo anterior ocurre con los chavistas de todas las instituciones del gobierno. Sin embargo, las quejas que más llegan a mis oídos son las que vienen de chavistas empleados y contratados de la nueva PDVSA. Unos con una franca disposición al cambio de modelo de vida, y otros, sin embargo, aún con bajas pasiones de competencia, y débiles frente al consumismo.

Me comentan: Que si metieron a un gerente escuálido y que el Presidente no lo sabe. Que si la planta está parada desde hace tiempo y que al Presidente lo tienen engañado. Que si hay profesionales que una vez fueron hasta guerrilleros y que ahora ganan más de diez millones de bolívares mensuales. Que si cuando empezaron a entrenar al personal para la reserva y que fue sólo un show de unos meses para que el Presidente se comiera el cuento. Que si los agentes de inteligencia del Estado son escuálidos, y para usted de contar.

Compatriotas, chavistas humanistas y chavistas alienados. El Presidente ha dicho en varias oportunidades que “tiene el gobierno pero que no tiene el poder”. ¡Más claro no puede estar el Comandante!

Nosotros vivimos en permanente resistencia frente a un poder transnacional burgués que tiene vínculos con casi todas las instituciones públicas y privadas del mundo. Y en aquellas donde no los tiene, al menos cuenta con admiradores que saludan el modelo consumista que propagan los medios. Por lo tanto, estamos frente a un Estado burgués conformado por venezolanos psicológicamente manipulados unos, y con falsa conciencia otros, los cuales crecieron espiritualmente con la ayuda de “Sábado Sensacional”.

Los funcionarios alienados, más consumistas que servidores, cuentan con el apoyo directo o indirecto del poder burgués local y transnacional. O sea, cuentan con armas de destrucción masiva: bombas químicas, biológicas y atómicas, y el Presidente lo sabe mejor que nosotros.

En las obras de Marx y Engels se habla de los miles de hilos que vinculan a la burocracia y a la fuerza armada con la burguesía. Se trata de la máquina del Estado burgués.

Lenin, en su libro “Estado y la Revolución” nos explica:

«La burocracia y el ejército permanente son un "parásito" adherido al cuerpo de la sociedad burguesa, un parásito engendrado por las contradicciones internas que dividen a esta sociedad, pero, precisamente, un parásito que "tapona" los poros vitales»

Mas adelante, cuando Lenin se refiere a la ofensiva de la burguesía contra los revolucionarios, dice:

«Esta marcha de los acontecimientos obliga a la revolución "a concentrar todas las fuerzas de destrucción" contra el Poder estatal, la obliga a proponerse como objetivo, no el perfeccionar la máquina del Estado, sino el destruirla, el aplastarla»

Como pueden ver, el Presidente no necesita tener agentes de inteligencia paseándose por todos los pasillos de las instituciones del gobierno y de las fuerzas armadas para saber que trabaja con colaboradores alienados y apoyados. Con sólo leer a Lenin en una de esas madrugadas, es suficiente.

Mientras no hayamos acumulado una fuerza inteligente de revolucionarios concientes para aplastar al Estado burgués, y no contemos con un ejército común latinoamericano que disuada las pretensiones del imperio, el Presidente como estratega está obligado a mantener un piso político de reformistas con hábitos burgueses. De estos, algunos son antiimperialistas, y nos ayudan a redistribuir la riqueza que anteriormente se robaban las élites gringas y europeas, gracias al entreguismo de los escuálidos. Esto corresponde a una fase del proceso, pero no es la última.

En suma, compatriotas, es cierto que el presidente tiene la fuerza social, pero aún no está articulada para desplazar al Estado burgués. Ni siquiera la mayoría de la fuerza emergente tiene conciencia humanística. Muchos de los ayer excluidos se afanan por imitar el estilo de vida del sector consumista. Recuerden que ellos también crecieron con RCTV y Venevisión.

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Fernando Saldivia Najul

Lector de la realidad social y defensor de la sociedad sin clases y sin fronteras.

 fernandosaldivia@gmail.com

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