El delfín y el teodorismo madurista

Sin el control por el Estado de todos los procesos económicos es imposible la participación de la iniciativa privada en una sociedad socialista, el interés privado que afecta a los demás se debe supeditar al interés colectivo mediante la acción del Estado, hasta que la sociedad madure, se eduque dentro de otros valores, se forme una conciencia del deber social. Sin ese control, se activan las fuerzas salvajes del capitalismo, se acumula y se concentra el capital, el capitalismo se convierte en la más cruenta dictadura, tal y como lo podemos ver con claridad ahora, con la pandemia de la covid-19.

El delfín Maduro Guerra deja muy en claro lo que pretenden hacer con la ley antibloqueo: modificar leyes importantes. La primera en la mira es la ley orgánica de hidrocarburos para privatizar la industria petrolera y gasífera.

"Dentro del partido se ha discutido, y tenemos información que no puedo decir, en este momento, pero pareciera que hay buenas conversaciones de respeto, nosotros pedimos es respeto"… "Nosotros queremos dialogar con quien sea para que nos permita desarrollar nuestro país"… …"Maduro Guerra dijo que la legislatura debería estar dispuesta a revisar textos como el Código de Comercio y la ley de hidrocarburos del país para permitir un mayor papel del sector privado en la industria petrolera, sin proporcionar detalles de reformas específicas"

¡Ahora digan, ¿quién en la oposición gringa se va oponer a la privatización de la industria petrolera?! Desde ahora auguro un éxito importante en la vida parlamentaria del joven Maduro Guerra, la pieza que faltaba para completar el rompecabezas de la derecha venezolana.

Bien. Ya sabemos que el personaje es incontinente, que en el partido sólo se discute cómo modificar las leyes y cuáles de éstas; que están en conversaciones con el gobierno de EEUU; y que quieren privatizar "todo lo que debe ser privatizado", parafraseando a Fidel en un sentido inverso. Pero el joven delfín no alcanza a explicar lo fundamental, o sea, cuál es el modelo de desarrollo que quieren para el país; un potencia capitalista (algo que les será imposible en un país colonizado) o un desarrollo espiritual, social, para mejorar e igualar las condiciones materiales de vida de toda la sociedad, una potencia moral y espiritual. Son dos modelos contrapuestos, desarrollo y dependencia (hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres) o desarrollo e independencia del capitalismo.

Desarrollar las fuerzas productivas capitalistas para hacer la revolución socialista es una quimera, existe solo en las mentes delirantes de los maduristas más honestos, y en las explicaciones tontas de Jesús Farías y de los otros cínicos "escaladores" (Ya lo dijo el Che hace años lo de las armas melladas…) Esta fórmula errada, inocua, viene de la fantasía reformista, de los intentos de "reformar" al capitalismo para que sea más humano, hoy devenido en el liberalismo más cruento y cínico.

Las condiciones del 2004 no son las mismas que las del 2020, dice Maduro Guerra, pero los gobiernos tampoco. Este gobierno es neoliberal en lo económico y asistencialista-limosnero en lo social (es eso "el socialismo en lo social" de Maduro). Ahora se requiere cambiar las leyes más avanzadas para adecuarlas a los planes liberales de "apertura económica", del "desbloqueo" de las agallas de los tiburones capitalistas y de los políticos que aspiran a serlo. Lo han dicho muchas veces, con claridad y detalles, ex ministros en el área económica, incluyendo a Luis Sala, que lo fue de este gobierno; no se trata de un misterio, ni de maledicencia nuestra, el gobierno está a punto de lograr su objetivo político principal y único: liberalizar la economía, frenar el avance del socialismo, acabar con el chavismo y regresar el país al esquema de la democracia burguesa de la cuarta república, sin empaches, sin vergüenza, sin miedo a la crítica, sin que les tiemblen las manos… Lo único que le faltó decir a Maduro Guerra en su entrevista fue "Estamos mal, pero vamos bien", como Teodoro Petkoff.

Ellos estarán bien, en la nueva Asamblea Nacional van a tener mucho respaldo de la otra derecha, no cabe duda; con el tiempo se nivelarán las aguas en un mismo charco.

La nueva Asamblea vaticina confrontación social y un régimen policial más acentuado, sea quien sea el que la controle o gane. Todo está en contra de la población vulnerable, seguiremos pagando los pobres la avaricia de los ricos y de los politicastros aspirantes y codiciosos. Estamos emboscados, sin un movimiento obrero resuelto, sin un partido que represente al socialismo de Chávez, o una juventud verdaderamente revolucionaria, rebelde, que se diferencie de yupismo madurista y escuálido. ¡Es urgente volver a Chávez!, ¡tener mirada de águila, despertar o mantenerse despierto!, y los que luchamos, no bajar la guardia.

¡Volvamos a Chávez! ¡Sin lucha no habrá socialismo, y sin socialismo nunca habrá Patria!



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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