Diosdado está enfermo; pero, sigue “catcheando”

Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión, aun si dejara evidencia de lo que dijo u opinó en algún artículo periodístico. Por ejemplo, hay artículos de opinión que en algún momento destacan las cualidades de alguna persona, algún político, y a su autor puede embargarle la emoción, que lo obliga a emitir opiniones que quedan asentadas en un papel. Esto se convierte en público y notorio; y en los actuales momentos se evidencia, que las maravillas que se decían de ese político, hoy han cambiado. Las opiniones, son distintas y rayan en el odio, ¿Por qué?

No sé, si este fue el caso de Yuris Valecillo quien en un artículo del primero de mayo de 2013, publicado en Aporrea, titulado "Atacar a Diosdado es la orden" actuando como un scout del beisbol mayor, destaca todas las bondades de Diosdado como receptor o cátcher en la política. Al respecto, opinaba así: "… el jugador a sacar del partido es Diosdado, si ese el que evita que el equipo contrario anote carreras, el que los agarra en HOME, el que lanza con velocidad a segunda para evitar que se roben la base, el que está alerta cuando el bateador del equipo opositor batea un "flaicito", Diosdado entonces se transforma en el jugador que deben lesionar a como dé lugar, lesionar su prestigio, su capacidad de juego, su lealtad"

Asimismo, insinuaba que a Diosdado había que defenderlo de los ataques de la oposición: "Ahora nos toca defender al receptor, cácher, cátcher como en los mejores juegos toda carrera anotada es necesaria y al mismo tiempo o en el mismo juego evitar toda carrera ajena es fundamental. Diosdado es nuestro receptor que se convierte en un candado un cancerbero, el receptor está ahí donde tiene y debe estar"

Entre otras cosas agregaba: "…he visto a Diosdado una tres veces… pero lo que si estoy seguro es que Diosdado y con Diosdado debemos conformar un muro que evite a quien intente desprestigiar a este leal al proceso y a Chávez"

¿Qué pasó para cambiar de forma tan radical? Ahora el cátcher Diosdado, deja anotar todas las carreras, no hace out a nadie en el home, el brazo ya no llega a segunda, le roban la base, le caen los "flaicitos" en la cabeza. Ahora no lo digiere. Ahora, no lo defiende de la oposición, se suma al ataque. Si el coronavirus hubiera existido el primero de mayo de 2013, de acuerdo con la vehemencia que pone en sus palabras para referirse a Diosdado, de seguro le habría dicho al coronavirus, "contágiame a mí, pero con Diosdado no te metas, no lesiones su prestigio"

Ahora no. Ahora no le cree. ¿Qué pasó para que se diera ese cambio? Mientras tanto, Diosdado, lesionado sigue Catcheando.



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Jesús Rafael Barreto


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