Mentiras, privatizaciones y limosnas

El socialismo de Maduro son mentiras, privatizaciones y limosnas. La frontera entre la propiedad privada y la propiedad social en su gobierno está bien demarcada, los medios de producción del Estado pasan a manos privadas para que sean estas manos las que controlen definitivamente la economía y sus procesos en todo el país, ¡así de fácil!, sin haber hecho el gobierno el más mínimo cuestionamiento sobre el abuso de los llamados "productores privados", parásitos de la renta del petróleo, sin ejercer control sobre nada... Y lo que alguna vez fue "propiedad social" ya no existe.

"Ir contra la lógica del capital", dejó escrito Chávez en su plan de la patria. Y la lógica del capital es ir a la ganancia fácil, es priorizar el lucro sobre las necesidades primarias y urgencias de la población. Contra eso no pueden luchar empresarios privados, hasta ahora no se conocen empresarios altruistas que hayan sacrificado la ganancia por ayudar a los pobres a vivir bien. La empresa privada solo ofrece a los necesitados empleos, de esclavos, para explotar su fuerza de trabajo y empobrecer su intelecto, y la tentación y el espejismo del consumo.

El "socialismo en lo social" de Maduro deja intacta la lógica del capital, es asistencialismo en una sociedad rota, distribuir comida (harinas y granos, e importaciones de muy baja calidad) a bajo costo, y repartir bonos de miseria cada mes para que el capitalismo puede operar libremente. El "socialismo en lo social" es, además de ser una incontinencia, un "acto fallido" de Maduro, significa "capitalismo en lo económico", o sea, privilegios. Las clases sociales quedan bien definidas, según el acceso que tienen a la riqueza del país y al gobierno. Unos pocos lo tienen todo, el control de los mercados –el poder de importar, empaquetar y vender – y de influir en las decisiones definitorias del gobierno. Aparte de la asistencia social con mendrugos, el resto no tiene nada, no puede influir en las decisiones del gobierno ni de su propio destino (cero "poder popular"), todo un pueblo echado a un lado y coaccionado, prevenido y atado para cuando vengan otras elecciones o para marchar, llevados de las narices, cada vez que EU sancione a alguien o muestre sus colmillos con las intervenciones militares.

El socialismo de Maduro no es otra cosa que un capitalismo colonial que hace vida dentro de la sociedad más torcida que se haya conocido desde Juan Vicente Gómez: capitalistas que no producen, que viven de la especulación, del robo descarado de la renta petrolera a través de las subvenciones del gobierno nacional, dentro de una sociedad cada vez más injusta, de privilegios descarados, de ventajas para uno pocos (empresarios y altos burócratas), y hambre, miseria y control para las mayorías, igualadas en las desgracias.

Parece que se acabaron los disimulos; ¿se perdería la vergüenza o el juicio? La lucha del gobierno es por sostenerse en el poder. A cambio está dispuesto a renegar del socialismo y de Chávez, de falsearlo todo, de entregar todo lo que alguna vez conquistó Chávez para los excluidos (que nunca tuvieron derecho a nada). Ahora el gobierno está decidido a regresar al pasado, oficializar de nuevo las ventajas para unos pocos y cercar a las mayorías en un redil de hambre e ignorancia: su discurso de diálogo, de paz y conciliación es para poder vender el país como una ramera al mejor postor sin reproches, y aplastarles las cabezas contra el piso a las mayorías, para que no digan nada, que no puedan pensar ni se puedan defender. El socialismo de Maduro es un gancho para incautos, y una traición a Chávez, al socialismo y al pueblo chavista.

Para el último Chávez la manera apropiada de enfrentarse al imperio y garantizar el éxito de la revolución, en Venezuela, en la región y en el mundo, era avanzar en línea recta y vencer la lógica del capital con más socialismo, profundizando los cambios. Fue este avance (y sigue siendo este cambio) lo que realmente asusta a la derecha y a EU: un pueblo con conciencia social y de clase, su independencia, el poder popular efectivo… y a la propiedad social. Pero ahora Maduro les brinda la mano y la oportunidad de tomar las riquezas del país a bajo precio, a cambio de restaurar la vieja socialdemocracia con ellos gobernando, sin perder sus privilegios de burócratas. Maduro le tuvo miedo a la barracuda y ahora la barracuda lo muerde y no lo suelta, sin piedad. No obstante, EU no los dejará en paz hasta que se postren. ¡Postración y cárcel!, ese parece ser el destino trágico de los ingratos...

Para Maduro y su gobierno no hay una tercera opción; o vuelven a Chávez y dejan de mentirle al chavismo, o lo entregan todo y son presos o perseguidos, como Judas. Las alucinaciones de Castro Soteldo no son una opción; convertir a Venezuela en una ramera con parques turísticos y grandes centros comerciales para ricos, tampoco es una opción; nada de eso los salva y nos salva, y EU lo sabe, porque lo quiere todo y sin disparos, vendrá por él y por nosotros, sin no nos sabemos defender.

Al gobierno, pero sobre todo a los chavistas verdaderos, solo nos queda retomar el camino en el punto donde lo dejó el comandante Chávez, que está escrito en el plan de la patria original, el mismo plan que nunca se ejecutó, que se cambió, adulteró y aun así nunca se realizó –se sustituyó por el plan de la entrega de la patria, con el sello demagógico de Maduro – y convocar a un gobierno de emergencia resistencia nacional, chavista, de claro carácter socialista, conmover al pueblo chavista y pelear; con un diagnóstico verdadero de todos nuestros males, desde la mitomanía madurista hasta la sequía ideológica del PSUV y el gobierno, pasando por el saqueo y quiebra de nuestra industria petrolera y las privatizaciones de las empresas socialistas; el desgobierno, la fragmentación de la sociedad en "radicales libres", egoístas e indiferentes.

El sentimiento de rechazo a maduro y su discurso falso y ambiguo, se ha radicalizado hasta el odio fascistoide e irracional de la clase media, el cual ha ido inundando sectores de los más pobres (si es que aún existen esas diferencias), si Maduro y el gobierno no muestran una señal de cambio, si no muestran fuerza y voluntad para partir el nudo gordiano del legalismo burgués y el capitalismo, al cual están atado, caerán en las fauces de la barracuda y nosotros del fascismo, sin ni siquiera haber peleados.



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Marcos Luna


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