Y, para más vainas, al tipo lo reeligen presidente del partido

El viejo, apoyado en su bastón, camina lentamente y con gran esfuerzo, unas diez cuadras, sólo de ida, para regresarlas sin poder conseguir que el banco, para hacer algunas compras, le dé algo de "efectivo" de lo que tiene en su cuenta de la pensión. Desde que le depositaron ocho millones, sólo ha recibido dos, menos del 25 por ciento, pese va todos los días al banco; pues lo poco que le dieron la primera vez, lo invirtió en alimentos. Piensa con toda sensatez, pese su avanzada edad, que si decide pagar con la tarjeta de débito, apenas podría adquirir el cincuenta o sesenta por ciento de lo que puede con efectivo. Pero, a medida que pasan los días, la inflación sigue su carrera veloz, mientras el viejo camina lentamente, el dinero en el banco se le devalúa. Y el gobierno acepta esa estafa como valedera. Es más la avala y de ella saca partido. Voy a decir un secreto a voces, este gobierno es cómplice de hecho, de quienes dice combatir.

Las ciudades todas están amenazadas por la escasez de agua. Pese que ha llovido a cántaros y con bastante frecuencia. Los embalses están repletos del vital líquido. Los ríos están a punto de desbordarse, pero por las cañerías no pasa el agua. Por falta de mantenimiento e inversión.

Ahorita mismo, cuando el viejo esperaba por cruzar una calle al regresar del banco desilusionado, pues creyó que esta vez le "darían algo", parado en una esquina, pudo ver el triste espectáculo de tres camiones de estacas, uno tras otro, recogiendo pasajeros. Y lo peor, que la gente los abordaba con desesperación. En la página de aporrea, se pide casi con desesperación ayuda para un articulista, podría ser el o yo mismo, de unos antiinflamatorios de Hemorroides. En los hospitales no hay algodón, alcohol ni gasa, lo más elemental para los primeros auxilios. Quienes allí llegan sólo hallan la buena fe y disposición de profesionales de la enfermería y médicos imposibilitados de hacer algo más allá del simple diagnóstico y dar aliento.

Uno no necesita estadísticas, menos esas que con cinismo exhibe Meléndez, hasta con seis años de atraso, para saber que el hambre impera en Venezuela. Tomó posesión hasta de lo que antes llamaban "casas de clase media" y en las calles pululan quienes piden en todos los rincones y jorungan la basura buscando algo de comer.

La concentración de capital ahora en Venezuela es mayor que nunca antes en su historia, lo que significa que la pobreza y la explotación del trabajador es descomunal. Y eso sucede bajo un gobierno que se dice de izquierda y hasta socialista. Los empresarios que se lo gozan, de paso se dan el lujo de acusarlo de totalitario y "comunista".

Venezuela pierde lo mejor de su clase trabajadora, técnicos, profesionales, mano de obra de alta calificación, porque aquí el salario no llega ni al 5 por ciento de la canasta básica. Las colas para salir del país cada día se hacen más largas y angustiosas.

El sistema escolar se deteriora empezando por el bajo salario de los trabajadores, desde docentes hasta obreros, el abandono de las instalaciones, como la imposibilidad del aseo debido y la pérdida de atenciones, como el comedor o la merienda con las que antes se contaba.

La corrupción impera en todas partes. De nuevo obtener algún certificado, pasaporte, registrar un documento, etc., se han vuelto por demás costosos. Las alcabalas volvieron, las viejas prácticas que debieron ser erradicadas, pese se dice "estamos en revolución", están más vigentes y vivas que nunca.

PDVSA vive un estado como de "muerte anunciada". La corrupción acabó con ella pero también el haberla tomado como caja chica para lo que fuese y para quien en ella pudiese meter la mano. La producción sigue en picada, según lo certifica la OPEP, pese a lo que diga el ministro Quevedo. No hay dinero para invertir y sus trabajadores se van del país o a labores más productivas o mejor remuneradas como el bachaqueo. El odontólogo se fue o se puso a vender ocumo chino.

El endeudamiento es de tal magnitud que estamos bajo amenaza, si no es que ya lo estamos, de caer en default, algo así como antes se decía, un conocido "mala paga" a quien nadie le presta y de quien se murmura y gritan pestes..

El tipo se la pasa haciendo ofertas como que con la ANC "saldremos de abajo y abatiremos a corruptos, bachaqueros, especuladores y recuperaremos el bienestar", con los resultados conocidos. Decir que la ANC es un elefante blanco es ser demasiado discreto. Pese ese organismo tiene una comisión de economía que ha elaborado un plan para enfrentar la crisis, al margen de su pertinencia o no, el tipo se ha dado el lujo, dada su soberbia, de no tomarlo en cuenta para nada, salvo para apoyarse en ella. Ofreció el Petro como la solución a nuestros males. Casi dividió la historia de Venezuela en dos, antes y después del Petro. Anunció avalanchas de compradores de esa moneda encriptada, que se quitaría de encima como moscas y ahora apenas lo menciona casi como obligado por vergüenza. Poniendo su "pálpito" por delante aseguró que después del 21 de mayo, es decir, un día después de ser reelegido, aquí todo cambiaría, abatiría la inflación y nos volvería "un país potencia".

Habla del CLAP de manera que cualquiera cree que al país todo le llega. Para sus adentros y cuando se siente precisado, advierte que por lo menos le llega a un buen número de venezolanos de los más necesitados. Creo que "a los más necesitados", estrictamente hablando no les llega. Además el número de pobres y necesitados hoy de esa ayuda, sobrepasa en inmensa medida el que ellos pensaron cuando implementaron ese programa. Quizás sea aventurado, pues desconocemos si estamos por debajo o por arriba, que el CLAP no le llega ni al quince por ciento que lo necesitan.

¡Ay! El costo de los alimentos. Según los cálculos,a inflación es no sólo gigantesca sino que en segundos aumenta. Cuando usted ha pagado un producto que acaba de adquirir, su precio ha aumentado ostensiblemente. Lo que hoy compra, mañana cuesta hasta cincuenta por ciento más.

En el gobierno no hay ideas y menos voluntad para enfrentar la crisis. No se necesita ser economista, sino haber vivido esta crisis, para saber que las medidas recientemente tomadas por el gobierno, empezando por el nuevo cono monetario, no van a cambiar el ritmo y rumbo que la economía trae. Esa es otra oferta engañosa.

Las reservas internacionales están hechas polvo. Pese al oro que en buena cantidad entra desde las minas, que según no es tanto como debería entrar, hoy se hallan en su más bajo nivel desde hace unos cuantos años. Dólar to day, hace de las suyas, porque el Estado no tiene divisas para ofertar en el mercado.

Pese el discurso a favor de la soberanía, independencia y antiimperialismo – las palabras se las lleva el viento – hoy más que nunca, estamos amenazados de caer en las garras del capital extranjera, sin importar su procedencia

Es imposible ya que el gobierno y quien lo preside, de más muestras de incompetencia y hasta falta de buena fe para convencer a la gente buena, aquella que no está atada por motivos ajenos a los principios nobles.

La mala fe, en nuestro caso, no necesariamente esta referida a la corrupción, esa que califica a quienes se cogen los dineros ajenos, empezando por los públicos, sino también a quienes pretenden seguir aferrados al poder por orgullo o pequeña conveniencia.

Pero, pese lo poco que hemos dicho, pues se podría hacer una lista interminable, cuando uno esperaba que el Congreso del PSUV diese señales de cambio, al rompe, al sólo empezar a anunciar, anuncia que ratifica al tipo como presidente del partido. Es decir, todo seguirá igual.

Siquiera el gato pardo, fue partidario de cambiar algunas cosas para que lo sustancial "no cambiase".



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Armando Lafragua


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