Movimiento Libertadores

Elijamos un nuevo presidente legítimo en una Consulta tipo 16J

Para la discusión

Estimados venezolanos.

A pocas semanas de la elección fraudulenta del 20 de Mayo, como hoy la misma OEA lo ha dejado claro, se han dado pasos fundamentales en positivo. Pues la gran mayoría de la dirigencia opositora, y el pueblo opositor en general, en sintonía con la comunidad internacional, ha logrado consensuarse en el sentido de que la estrategia correcta es la del coraje, no la de la cohabitación, para salir cuanto antes de este gobierno nefasto.

Dentro de la estrategia del coraje, hay dos propuestas tácticas principales en la palestra, las dos implicando una elección de un nuevo gobierno para la transición:

Su designación por la vía del TSJ legítimo, en el exilio.

Mediante una elección a través de una Consulta tipo 16J

En este documento hacemos un análisis breve de las dos propuestas, para generar el debate entre la ciudadanía (y con los dirigentes políticos), a los fines de tomar una decisión definitiva, teniendo en cuenta que el tiempo apremia. Nos decantamos por la segunda opción, por las siguientes razones:

El enemigo y los aliados.

En una guerra política es vital identificar bien al enemigo. No es solo el gobierno, en nuestro caso. Son los caza-renta, que capturan al gobierno, y a parte clave de la dirigencia opositora. En Venezuela ha sido muy difícil identificar a los que mueven los hilos. Pero afortunadamente en esta crisis se ha visto claro, por su desempeño y el de sus títeres, quiénes son ellos. Sin entrar en detalles, hay una correlación muy grande entre cohabitación y los caza-renta y sus aliados. Por otro lado, ha habido una clara correlación entre la estrategia del coraje, y la ciudadanía, el soberano, y sus aliados.

La designación de un gobierno desde el TSJ, aunque puede producir gente fuera de dudas, puede implicar interferencias políticas indeseables por lo que hemos dicho de los enemigos infiltrados.

La unidad, la confianza y la fuerza.

En este juego de facto, lo determinante es la fuerza relativa, como a estas alturas ya sabemos todos. Por tanto, no podemos apuntar a la unidad por la unidad, pues en la dirigencia opositora hay líderes que han mostrado su verdadera cara, la de instrumentos o aliados de los enemigos, los caza-renta. Son precisamente los que han dilapidado el capital político, y que ya no generan confianza. Por enseñanzas de gerencia, se sabe que para que haya confianza entre la gente, se necesitan candidatos que la generen. En particular, liderazgos que hayan sido consecuentes con las luchas de la ciudadanía. Debe haber un relevo de liderazgos a nivel nacional dentro de los partidos, y entre los partidos, y estimular nuevos liderazgos auténticos desde la ciudadanía a los niveles regionales y comunitarios. Es lo que hemos estado haciendo en el Movimiento Libertadores a través de las asambleas ciudadanas en todo el país. No somos anti-partido, claro, pero todos ya sabemos que los partidos necesitan renovarse.

Una elección tipo 16J permite esa renovación, por la competencia interna y externa a los partidos que se genera con el evento. El resultado produce unidad dentro de la diversidad, de amplio espectro para que sea democrática, por el acatamiento a la decisión ciudadana.

El factor militar

No es un secreto que factores determinantes del movimiento institucional de la fuerza armada tienen animadversión con algunos liderazgos de la MUD y la AN. Por el mal trato y la incomprensión de que no se puede poner a un mismo saco a todos los militares. No todos son corruptos; no todos apoyan a este régimen dictatorial y esclavizador del pueblo que Simón Bolívar, su líder histórico, liberó.

Por tanto, es de esperarse que una designación de gobierno por el TSJ legítimo, incluso si es por un consenso desde los factores políticos tradicionales, no tenga tanto apoyo entre esos militares que quieren rescatar al país, junto con todos nosotros.

Si queremos sumar fuerzas para sacar a este gobierno nefasto, y garantizar gobernabilidad en el nuevo, debemos tomar esto en cuenta. Que los militares institucionales participen, a su manera, en una elección democrática, amplia, sin las desconfianzas que vienen de la participación de liderazgos políticos indeseables.

Los factores internacionales.

A nivel internacional es claro que se ha estado jugando coraje, en su mayor parte, para apoyar al pueblo venezolano. La animadversión a sectores cohabitadores ha sido muy grande entre los actores claves. Su pedido de democracia se vería, además, más identificado con un proceso democrático, participativo, que con una designación a dedo.

El entusiasmo de la sociedad civil.

Es indudable que durante la jornada del 16J hubo un entusiasmo sin igual en la historia política venezolana. Un acto histórico para estándares mundiales, además. Así como este gobierno está escribiendo páginas de lo que nunca más debe ocurrir en la historia del mundo, la sociedad civil está escribiendo páginas que orientarán la historia mundial en el futuro. Debemos aprovechar la creatividad que surgió de esas jornadas. La capacidad, antes oculta, de la expresividad ciudadana. La espontaneidad, el trabajo voluntario en sus miles de aspectos. Un entusiasmo por recuperar su país que, esta vez, no va a quedar frustrado por la inconsecuencia del liderazgo que la convocó y no la acató. Pues está impulsado por un nuevo liderazgo, y estará produciendo, como resultado, a su vez, un nuevo liderazgo. En particular, para gobernar al país en esta nueva etapa.

Eso no lo produce un gobierno a dedo, por acuerdos desde arriba. La validación posterior de ese acuerdo, mediante una Consulta, tampoco generaría un entusiasmo igual, pues sería algo entubado. Sí que habría algo de participación, sin duda. Pues la esperanza de salir de Maduro y la banda de los siete animaría a mucha gente de todas maneras. Pero si la ciudadanía, en la opción de elección directa, va no solo a salir de Maduro. Sino que va a decidir, entre varias opciones, quién va a ser su representante auténtico, el evento se transformará en una oportunidad histórica de designar a quien realmente se quiere para sustituir al gobierno. Será un acto de expresión democrática que tanto hemos querido en todo este tiempo. Que genera, por otro lado, una unidad natural desde abajo.

Los estudiantes, los trabajadores, los empresarios, las comunidades de las ciudades, de los campos, de los barrios, de las urbanizaciones, de las iglesias; los hombres y mujeres todos, estén aquí o en el exterior, podrían participar en la ansiada jornada democrática, para retomar su país. Salir de Maduro, y designar un gobierno que exprese y amalgame toda esa fuerza interior que pugna por manifestarse en su plenitud, que quiere rescatar a Venezuela, un país que tiene inmensas capacidades, para tener una nueva vida. Sin los vicios del presente y del pasado, tanto en lo político, como en lo social y lo económico.

Equilibro de coordinación.

Todos los factores mencionados se activan con más certeza, sabiendo que lo hacen en conjunto. Que se están coordinando para una calibración final de fuerzas contra este gobierno en etapa terminal. Jugar descoordinados, enemistados, con desconfianza por los ventajismos de una designación a dedo, no garantiza el éxito. Mientras tanto, jugar juntos acatando las reglas del juego democrático, es jugar a ganador. Por eso, un evento como el propuesto, que sea disparador de esa coordinación desde todos los flancos del coraje, contra los enemigos caza-renta, es la garantía de un éxito seguro. Una validación posterior del TSJ de dicho evento, sí que sería consecuente con lo que se necesita. No al revés.

En conclusión

Como hemos visto, la designación a dedo de un nuevo gobierno no garantiza el acopio de toda la fuerza, ni de lejos, que se garantiza con un evento de Consulta tipo 16J. Por eso esa es nuestra recomendación a todos los venezolanos, y a los partidos y factores del coraje: Conformar un Pacto Republicano para impulsar un evento como este, garantizar gobernabilidad, y salir de una vez del rentismo petrolero, pensando en grande. Estamos dispuestos a hacerlo, como el pueblo venezolano, la comunidad internacional, la fuerza armada. Faltan los partidos del coraje, dejemos eso claro. No perdamos más tiempo, y activémonos de una vez.



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Felipe Pérez Martí


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