Segunda carta a Nicmer Evans: ¿Renunciaste?

Se derrumban los castillos de naipes construidos de retóricas políticas y doctrinas teóricas dejando a su paso una sociedad desbastada más que por el hambre como respuesta al miedo, la desesperanza, el desamparo, el odio y la desolación.

La dogmas cobran sus ismos y se estatizan, materializándose en infinidad de mascaras hostiles, que alienan en su máxima expresión la calidez de los seres humanos, conduciéndoles a la ansiedad del vacío, la vacuidad. Todo pierde sentido.

En Venezuela la mayoría de los políticos quieren aferrarse a sus banderas caídas, sus juegos por cuotas de poder destructivo, sus verdades indeclinables, sus resentimientos ancestrales. Muy poco les importa las realidades que someten a los ciudadanos de a pie, y el porvenir de sus razones sociales, espirituales, emocionales, sentimentales. Lo relevante es tener un enemigo y enfrentarse no construir una solución que le devuelva a Venezuela sus derechos que le han sido vilmente ultrajados, el de ser una Nación libre, soberana, grande prospera, de amor, autentica paz, y unidad.

En este laberinto de mascaras disociadas y confusiones, surge la necesidad imperiosa de contactarnos con la realidad de cómo construimos y recreamos nuestro mundo con los otros, de cómo nos apropiamos de la verdadera política, que nutre las relaciones y que se vislumbra en cada decisión diminuta o grande que realizamos.

Defender el Estado de Derecho no son consignas ni posiciones arbitrarias, se devienen de nuestra respuesta cuando tenemos a los otros frente a nosotros y como reaccionamos ante las injusticias, si las infligimos a otros seres de nada sirve que nuestras palabras luego denoten pomposas batallas contra estas no serían más que producto del cinismo, y si silenciamos haciéndonos cómplices nuestros discursos de liberación humana pierden sentido.

Así construir una POLÍTICA HUMANA, y no de derecha ni de izquierda, ni centrista, marxista, prohudiana, trokista, leninista, estalinista, guevarista, keynesiana, chavista, antichavista, entre otros, sujetándose en sujetos históricos relevantes que sólo pudieron dar luces pero no marcar concreciones absolutas sobre una estremecedora realidad nacional que atraviesa actualmente Venezuela, porque no la conocieron, es un acto imprescindible, impostergable.

Una POLÍTICA HUMANA, que se asiente en escuchar al otro. Que comprenda que la Democracia Participativa y Protagónica atraviesa irrenunciablemente por el derecho de consultarnos con vinculación a las acciones a todos los ciudadanos sobre lo que acontece en el país podamos estar o no equivocados en nuestra respuestas. Por la valentía de defender la independencia de los poderes del Estado. De ser capaces de jugarnos la despolarización buscando comprender y no capitalizarlo como un discurso inocuo, las razones del otro afincando lo bueno y buscando neutralizar lo malo. Reflexionar y construir el nuevo modelo económico que logre solventar la crisis para conducirnos a la mayor equidad y justicia social sin desviaciones ni atropellos, rompiendo con todos los modelos conocidos que han sido impuestos históricamente a nivel mundial y han fracasado. Anular la xenofobia, racismo (negro, blanco, asiático, árabe, étnico, moreno, etc.), clasismo ( de barrio, hijito de papi y mami, etc.) que no tiene porque caracterizar al noble pueblo venezolano. Proteger a nuestras mujeres en una sociedad preocupantemente machista de los atropellos violentos de los opresores. De ser capaces de compartir nuestro pan a pesar de ser poco con el que no tiene, de visibilizar y darle voz a los centenares de venezolanos que no han encontrado otra opción que buscar comida en la calle para sobrevivir. Acabar con la intolerancia de la estigmatización marcadamente contextualizada entre este y oeste. Profundizar sobre la diferencia entre acciones violentas y exaltación de expresión por quienes sienten una amenaza constante de arrebatarles sus formas de vida hasta ahora conocidas. Tener igual proporción de piedad como de firmeza ante los que han obrado mal pero igual deben responder por sus hechos. Valorar, proteger, defender, a costa de todo los derechos y sueños de todos los niños y niñas de Venezuela, por que a ellos les pertenece en realidad este país y este planeta. Estos son algunos de los principios más elementales para una verdadera Revolución, ignorarlos sería nuevamente caer en la rueda de la historia, entre los oprimidos y los opresores.

Frente a todo este escenario tengo la completa convicción Nicmer Evans que no HAS RENUNVIADO A TÚ SUEÑO LIBERTARIO, tú naturaleza desafiante ante las injusticias a los más vulnerables de este mundo que siempre te han caracterizado no te lo permitiría, más sé que simplemente POR AHORA te has desplazado de Marea Socialista a otros espacios que sientes necesarios para construir esta POLÍTICA HUMANA, razón por la cual te doy todo mi apoyo.

Sé que para Marea Socialista no será fácil tú ausencia aunque desde otro espacio continuaremos construyendo juntos. Pero también sé que los verdaderos lideres como tú, no se decretan se construyen en una verdadera connotación ideológica con sus seguidores, por lo que yo en lo particular como sujeto social te seguiré respetando, admirando y siguiendo como mi guía en el terreno político.

Cuentas conmigo.

LOS VERDADEROS LÍDERES SON LOS QUE SE CONSTRUYEN AL CLAMOR DE LOS SERES HUMANOS QUE LOS INVOCAN NO LOS QUE SE DECRETAN.



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María Cristina Berrizbeitia Rivas

Ex Militante de Marea Socialista y Ex Militante del MDI. Socióloga UCV, estudiante de Derecho, defensora de los Derechos Humanos. Fundadora de la Escuela de Comunicación Popular Fabricio Ojeda.

 crberrizbeitiar@gmail.com

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