Yo me voy y tú te quedas

Qué fácil no, nos separamos, no hay red que me atrapé dentro de la
corriente de las desigualdades, en cambió tú tienes que seguir por ese
camino que como vericueto sin fin en que se ha convertido Venezuela,
donde todo sube y nada baja y, lo que baja hace tanto daño como lo que
sube y, el país que vemos en el espejo de nuestra realidad, se mece
con la brisa de la especulación que es tan galopante que no hay potro
de la economía que la detenga ni razón que la aguante, aunque el
presidente Maduro que vive del empalago de una revolución a su modo de
pensar, nos pinte el panorama del país que dice que tenemos que en
cada amanecer muere de rabia de tanto alboroto y desidia por el
desnivel de una causa que dejó de ser revolución que, por allí pasó
como pasan por alternancia políticas un decir de esperanzas que muere
al nacer sembrando rencores.

Sí, yo me voy y, no me llevó nada a no ser un fajo de recuerdos que
sembraron mis antepasados y, mis amigos como la gran familia de la
convivencia que refuerza la idea de, se sabe donde se nace, pero el
morir no como el no ser de nuestro convivir de tiempo y, apretujado de
emociones recojo el ancla de mis sueños que me unía a este país y,
trazo el rumbo a seguir que sin pensarlo dos veces me atrevo a decir,
he vuelto a nacer y, donde siembre el ombligo de mi nueva pasantía no
me hará olvidar que soy venezolano que, no vivo a futuro, sino siempre
en presente.

Anjá, muy bien me fui y me establecí que escogí para ello Argentina,
me encanta ese país, aunque conozco poco de sus costumbres es cierto
que me excita su forma de vida y, trato de ser un buen ciudadano tal
cual lo era en mi país, aprendo a convivir viendo su forma de ser que
ellos los argentinos son diferentes a las nuestras, respeto y me
respetan, me contagio paseando a cualquiera hora del día y de la noche
en su transporte público, me divierten sus parques, la oferta y la
rebaja de sus productos me ponen a tono con su perspicacia e
importancia de cubrir sus necesidades sin dejarse inducir por los
precios y, sin ser socialistas gozan de un carnet comunal con
descuento en sus compras como también disfrutan los pensionados un día
a la semana de un buen descuento en que lo nacional abunda y, lo
importado es caro en que no hay dólar today con muchas librerías
grandes y, buenas con bastante público en ellas más que en Venezuela,
aunque son muy asiduos a los celulares son buenos lectores, su
transporte vial es rápido, agua en abundancia, avenidas y calles
despejadas y amplias, las leyes se respetan, hay orden y vigilancia y,
la seguridad mejor que allá -uf un rato largo-, me distrae ver y estar
en sus cafetines y restaurantes de todo tipo en las calles, hay
convivencia saludable y, voluntad de colaboración, centros comerciales
bien esparcidos y, en cualquier parte consigues una librería que está
al día con todo tipo de lecturas en sus libros, lo que busques que
necesitas lo consigues y, las colas para pagar no son exageradas,
ellos tienen sus necesidades, pero viven y dejan vivir, confrontan sus
problemas con audacia y resposabilidad sin ninguna metáfora odiosa,
tendrán sus rateros, pero posiblemente más que allá no, tampoco sé si
puedo comparar los obispos y cardenales argentinos con los nuestros,
lo dificulto y, recordemos que vivimos en la tierra y, la mayoría en
el Reino de Jesucristo.

En cambio tú amigo mío, vives encerrado en un tumulto de dificultades,
cada día in crescendo con bachaqueros que te castigan con sus precios
a más y mejor y, rabia da decirlo, pero eres robado sin mucho morbo
cuando te especulan y te disfrutan, si aumentas te aumento es la
cosigna y, no tienes escapatoria, nadie se preocupa de ti bien lo
sabes, lo que crees que es por tu bien por tu seguridad es todo lo
contrario, das o te revientan, el malestar es común un vicio a lo
infinito que hoy consigues, pero mañana y, lo que antes se decía,
estoy pelando, ahora es total vives pelando, cuál ley te protege, el
que no especula es un idiota y, esos se acabaron pues, la moral y las
luces también se acabaron y, no sé si podremos decir que, tenemos
República.

Así que tu cruz ya no es mi cruz, mi cruz es otra, no sé hacer nada,
no tengo oficio definido pues, en Venezuela vivía de los demás y,
jamás me preocupe por estudiar, por adquirir una profesión y, eso que
mis viejos siempre me lo cantaban, estudia para que seas alguien en la
vida, y aquí estoy haciendo lo que jamás haría allá, ah pero tengo que
sobrevivir y como tal desempeño dos oficios que me sirven de sustento
y techo y, algo guardo y, tú, qué guardas y cómo, por lo que me atrevo
asegurar que eres infeliz y sufriendo en carne propia, lo que nunca te
imaginaste y, lo que te falta, no te pela el chingo y después el sin
nariz y, lo peor, poniéndote viejo y, morirse allá sale bien caro,
para más vaina.

Que no me gusta de aquí es que el argentino contamina mucho el
ambiente por lo mucho que se fuma aca, tanto hombres como mujeres en
la vía pública y, lo otro que son muy amantes de criar perros y se ven
a toda hora paseándolos como esclavos que son de los perros, a lo
mejor el Perú también es así que no sé y, a lo mejor por eso y, de
allí la internacional frase del presidente del Perú PPK en EEUU que lo
cobijó como un eminente estadista perruno.

Como tú te quedas y, yo en el aire, la paz sea contigo y, no dejes de
enviarme cuando puedas un paquético de harina Pam que en Argentina no
hay.

Abrazos y, cuida mucho nuestra revolución que ella se lleva en la
sangre como yo a ella.



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Esteban Rojas


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