Fidel (dedicado al presidente Maduro)

…“Y ¿qué tiene que ser la Revolución? La Revolución tiene que ser una escuela de revolucionarios, la Revolución tiene que ser una escuela de hombres valientes, la Revolución tiene que ser una escuela de pensamiento libre, la Revolución tiene que ser forja de caracteres y de hombres; la Revolución tiene que ser, ante todo, fe en sus propias ideas, aplicación de sus ideas a la realidad de la historia y a la realidad de la vida. La Revolución tiene que llevar a los hombres al estudio, a pensar, a analizar para tener convicción profunda, tan profunda que no haya menester de trucos. Si hablamos de esto es porque creemos en nuestro pueblo, porque creemos en las ideas revolucionarias, porque sabemos que nuestro pueblo es revolucionario y porque sabemos que nuestro pueblo será cada día más revolucionario, porque creemos en el marxismo-leninismo, porque creemos que el marxismo-leninismo es una verdad incontrastable”. 

“... Si hay cansancio, jubílese, pero no se convierta en freno, no se convierta en obstáculo, no se convierta en estorbo. Hay mucho que hacer y esta tarea es de revolucionarios. No basta con haber sido revolucionario ayer, hay que saber ser revolucionario hoy, hay que saber ser revolucionario mañana. Y hasta, incluso, se puede ser revolucionario no estorbando, no estorbando.

...” en este pueblo revolucionario no encontrarán jamás claudicación a los imperialistas”.

“Podremos morir, sí, pero claudicar ¡jamás! i Podremos morir, sí, pero moriríamos con libertad y con dignidad! ¡Podremos morir, no porque despreciemos la vida, no porque despreciemos la obra creadora que nuestro pueblo realiza, no porque no vemos el porvenir luminoso a que tenemos derecho con nuestro trabajo, sino porque las vidas de todos nosotros, están indisolublemente asociadas a esa idea y a ese porvenir, y sin patria no queremos la vida, sin libertad no queremos la vida, sin dignidad no queremos la vida, sin justicia no queremos la vida, sin pan para nuestros hijos no queremos la vida, sin porvenir no queremos la vida! Por eso decimos ¡Patria o Muerte! Por eso el himno de nuestros luchadores por la independencia estableció bien claro: ¡que vivir en cadenas es vivir en oprobios y afrentas sumidos y que morir por la patria es vivir!” 

... “Debemos evitar confundir al hombre de conciencia subdesarrollada con los problemas creados en otros por el subdesarrollo de la conciencia de los que dirigen”.

“Nuestro deber es crear conciencia; mientras más conciencia creemos en nuestros compatriotas, más fuerte será la Revolución y menos necesidad tendremos de usar medidas drásticas, porque la intriga vale tanto cuanto sea capaz de confundir, las campañas contrarrevolucionarias importan tanto cuanto sean capaces de confundir y desorientar; y mientras mayor sea la conciencia del pueblo, menos vale una mentira. ¿Qué importa las mentiras que escriben si el pueblo no les presta atención, si el pueblo ni las lee siquiera? ¿Qué importa la tinta que desbarren, si al pueblo no llegan? Eso es desde luego triste, que gasten tanta divisa en papel y que mucho más valdría que todo ese papel se dedicara a imprimir millones de libros de las mejores obras de la literatura y el pensamiento universal”...

 ... “Hay una serie de detalles psicológicos -nosotros se los recomendamos mucho a los instructores revolucionarios-. Mira: hay cierto momento que no le debes endilgar un discurso a nadie, porque le cae pesado el discurso, el discurseador, y todo lo demás. Hay que saber escoger el momento psicológico, el momento propicio, para las reuniones, para las conferencias; hay que hablar mucho en grupos pequeños. Es decir, no tiene que verse siempre el orientador en pose de orador, encaramado en una silla, metiendo un discurso. No, Puede estarles hablando a seis o siete, dándoles una explicación que resulte interesante, y que se van sumando gente, dos o tres más, hasta que llega a tener un grupo de quince. Y es más familiar, más ameno, menos formalista; porque al irle a hablar, hay que buscar el lenguaje sencillo, claro”...

 “Hay un pensamiento, una idea, una frase de Martí que produjo en mí profunda e inolvidable impresión. Me enseñó, me agradó y desde entonces siempre la he tenido presente: "Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz." 

Fidel: Ideología, Conciencia y trabajo revolucionario.



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Héctor Baiz

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