Arréchate Maduro, pero resuelve…

El día de ayer fue transmitido un nuevo programa de “En contacto con Maduro” dirigido por el Presidente de la República, desde el Cuartel de la Montaña, lugar donde reposan los restos del Comandante Chávez.

    Les confieso que solo ví el programa unos pocos minutos, pero el día de hoy, al revisar algunos portales web de noticias me encuentro con una bella sorpresa: la pateada que el primer magistrado le dio a dos altos funcionarios de su equipo.

    El reclamo tenía su origen en las graves fallas que presenta el sistema de distribución de medicamentos y que no tendría justificación, de acuerdo a lo expresado por el presidente en su programa: “[…] hicimos todo, puse todo. Tenemos cinco centros de coordinación robotizados, creados con China y el comandante Chávez ¿Por qué fallamos? No tenemos razón, yo asumo la crítica, he fallado”.

    Casualmente, días antes me topé con un compañero que ocupa un cargo de responsabilidad y me comentaba sus impresiones de una reunión de trabajo dirigida por el primer magistrado; según su versión, Maduro estaba preocupado por la inercia que caracterizaba la acción de gobierno; la falta de direccionalidad, la ausencia de liderazgo que existe en la administración pública; según este compañero el presidente se quejó amargamente porque “cada quien anda por su lado”; mientras los graves problemas del país siguen sin tener un tratamiento coordinado para su solución.

    El caso es que pareciera que al Presidente le estuviera sucediendo lo mismo que le ocurrió al comandante en la última etapa de su vida, el nido de jalabolas, oportunistas y rastreros que habitualmente anidan alrededor del poder (y que en Venezuela es casi una profesión y un modo de vivir a lo largo de nuestra historia), han logrado alienarlo de la realidad que vive el país.

    Pero más curioso resulta que un hombre que viene de extracción humilde, que conoce profundamente la naturaleza de las estructuras de poder en Venezuela lo permita; Chávez en innumerables oportunidades reclamó la ineficiencia de su equipo, lanzó estrategias para combatirlas y siempre estuvo –o intentó hacerlo- al pendiente de las rectificaciones necesarias; en el “Golpe de Timón” llegó a sintetizar magistralmente no solo ese reclamo a lo largo de su gestión, sino las terribles consecuencias que ello puede traer si tales lacras no se corrigen y que a la postre es lo que ha contribuido en buena medida a la terrible situación que hoy vivimos.

    Ojalá que este episodio sirva para que aquellos integrantes del gabinete, que realmente estén comprometidos con este proceso de cambios, cuyos valores están ligados, no solo a la honestidad, la eficiencia, el amor a Venezuela, sino también a la agitación militante de los movimientos sociales, para –como dijo una vez Chávez- “gobernar subordinado a los intereses del pueblo”; tomen la iniciativa y junto al pueblo marchemos juntos en la verdadera construcción de una nueva sociedad.

    Probablemente sea una pretensión bastante ingenua, utópica y hasta pendeja, la aspiración esbozada en el párrafo anterior; pero parte de una premisa muy real: no existe en este momento dentro del campo revolucionario una alternativa de poder, con visión de poder que la que –con todos los defectos que tienen- aún conservan los “hijos de Chávez”.

    Tengo la convicción de que la Revolución NO depende de las arrecheras que pueda coger el presidente frente a cámara de televisión o las que descargue en las reuniones de trabajo que realice junto a sus colaboradores y que me chismeen algunos allegados, por más que algunas veces ayuden a que la caterva de ineptos que parecen copar el aparato del estado les ayude a mover ese culo para algo que no sea robar y resolverse su vida. La supervivencia de este proceso depende de nuestras propias acciones; y en todo caso, debemos aprovechar la contribución del aliado circunstancial que en este momento tenemos en Miraflores; por más errores y retrocesos que se le puedan endilgar a Maduro (justificados o no), es hasta ahora la única alternativa factible de impulsar este proceso; sin menoscabo de los justos reclamos que deben hacerse a su gestión, a su equipo y a la dirección que pretendan darle al rumbo del país. Está bien que te arreches Maduro, pero más importante aún es que “resuelvas” y que el equipo que encabezas se ponga a tono con el momento histórico que vive el país.



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Neftalí Reyes


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